El escritor mexicano Héctor Aguilar Camín cree que la "brutal violencia" que hay en su país es fruto en cierto modo de "la increíble contradicción" que supone el que Estados Unidos. Foto Archivo/Vanguardia
Santillana del Mar, España.- El escritor mexicano Héctor Aguilar Camín cree que la "brutal violencia" que hay en su país es fruto en cierto modo de "la increíble contradicción" que supone el que Estados Unidos "prohíba dos de las cosas que más necesita de México": la mano de obra y la droga.
"Piden mano de obra y la prohíben; quieren droga pero prohíben su mercado", decía hoy Aguilar Camín, uno de los escritores y pensadores más influyentes del México actual, durante la primera jornada del ciclo "Lecciones y maestros", organizado por la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

En México mueren al año por el narcotráfico "de ocho a diez mil personas, algo parecido en tamaño a la cantidad de homicidios de la Revolución mexicana", en cuya "batalla mayor" murieron 8.000 personas, afirmó el escritor.

La tristeza por la muerte de José Saramago, el pasado viernes, impregnó las intervenciones iniciales de la jornada, dado que el Premio Nobel portugués participó en la primera edición de estos encuentros en 2007, junto con Carlos Fuentes y Juan Goytisolo.

Y tras la evocación de Saramago, el escritor mexicano Hugo Hiriart se encargó de presentar la trayectoria de Aguilar Camín (Chetumal, Quintana Roo, 1946) y de explicar cómo "el arte literario de este artista" brota del cruce entre la historia, el periodismo y la política.

Destacado ensayista, novelista y periodista, Aguilar Camín dio una lección de corte intimista en la que confesó que, desde que murió su madre hace cinco años, escribe "sin fe" en lo que hace y es "otra vez un principiante en busca de su libro".

Su madre era "el tribunal invisible" ante el que el autor de "Morir en el Golfo" comparecía con sus obras en busca de su aprobación.

Tras la muerte de esa mujer que, con las historias que contaba, le metió en el cuerpo el gusanillo de la literatura, Aguilar Camín intentó escribir una novela basada en su propia familia y en "la destrucción" de su padre por su abuelo, pero no ha conseguido pasar de unos cuantos capítulos.

Desde entonces "la idea misma de ser escritor ha dejado de tener sentido", y Aguilar Camín no escribe "sino por gusto o compulsión". Y, mientras logra acabar esa novela que tiene entre manos, no renuncia "a cambiar el pequeño mundo de la vida pública mexicana".

Para ello nada mejor que la columna diaria que escribe en el diario "Milenio" desde 2007, según contó en el debate que hubo tras su intervención.

En ese debate el autor de "La guerra de Galio" se refirió al "enojo" y a la "molestia" que le produce la situación actual de su país.

México vive "una estabilidad económica como no había habido antes en los últimos quince años; una pujanza del desarrollo regional muy notable; una formación efectiva de clases medias que no existía desde los años sesenta y una violencia que no habíamos tenido nunca en su brutalidad", señaló el escritor,

Esa violencia "es fruto en cierto modo de la misma prosperidad de esas clases medias que ahora pueden consumir drogas y, también, de la gravitación de México hacia su frontera con Estados Unidos, en busca de trabajo" y de mercado para las drogas, afirmó el escritor.

"¿Qué hacer por una democracia que no puede agarrar a tiros a las bandas de asesinos colectivos que andan sueltos por el país?", se preguntaba el escritor, para recordar a renglón seguido que hay "más de 20.000 ó 30.000 mexicanos que están dispuestos a matar y a morir por 400 euros a la semana".

La forma de acaba con esa "guerra sucia" sería matando a los asesinos, pero "no hay ninguna ley que permita hacerlo legalmente", señaló Aguilar Camín, quien dejó claro que no estaba "reclamando la pena de muerte".

La complejidad de una sociedad "más impune políticamente cada vez" y con "fuertes poderes regionales" que actúan sin control, constituye "un desafío importante" para Aguilar Camín, que trata de encontrar la explicación a ese difícil proceso en su columna diaria y en la revista "Nexos" que dirige. "Ha sido una fuga hacia adelante, pero una fuga que funciona".