A días de cumplirse el plazo del 30 de abril impuesto por la Casa Blanca, el jefe de Fiat afirmó hoy que renunciará a la idea de comprar Chrysler si los sindicatos, especialmente los canadienses, no acceden a reducciones de salarios y beneficios.
El CEO de Fiat, Sergio Marchionne, dijo que en vez de ello la firma podría buscar otro socio internacional o decidir comprar bienes de Chrysler a precios de remate luego de que se declare en bancarrota.

"Nuestra preferencia obviamente es encontrar una solución" con el Tesoro norteamericano, los sindicatos y acreedores, dijo Marchionne a periodistas en Suiza. "Vender los bienes de una compañía que está en liquidación no es necesariamente la mejor forma de obtener valor para cualquiera de las personas involucradas".

El mes pasado, el fabricante norteamericano de automóviles Chrysler y Fiat anunciaron un acuerdo para una nueva asociación, pocas horas después de que el gobierno estadounidense señalara que la fusión era la única forma para que Chrysler conserve sus préstamos de emergencia.

Washington ha gastado más de 4.000 millones de dólares para mantener a flote a Chrysler, pero impuso estrictos estándares de viabilidad para ambas compañías.

A fines de marzo, en una intervención sin precedentes en la industria automovilística, el presidente norteamericano Barack Obama dijo que Chrysler no podrá sobrevivir sin un socio y le dio 30 días para alcanzar un acuerdo con Fiat y mostrar que es una forma hacia la rentabilidad.

Al mismo tiempo, General Motors, que ha recibido más de 13.000 millones de dólares, recibió 60 días de plazo -hasta fines de mayo- para completar sus esfuerzos de reestructuración. Fue obligada a reemplazar a su jefe, Rick Wagoner.

El gobierno canadiense también otorgó ayuda financiera a Chrysler.

Marchionne dijo al diario canadiense "Globe and Mail" el miércoles que Fiat buscará otro socio internacional si los sindicatos no cooperan.

Según el acuerdo propuesto, Fiat adquiri20 por ciento de Chrysler, transferirá tecnología ecológica y fabricará algunos de sus modelos para la venta en Estados Unidos. Si el acuerdo es aprobado a fines de abril, Obama agregará 6.000 millones de dólares en préstamos a Chrysler.

La alemana Daimler seguirá conservando el 20 por ciento de Chrysler, mientras la mayoría sigue en manos de Cerberus, una firma de inversionistas privados.