General Motors y el sindicato United Auto Workers (UAW) reiniciaron hoy las negociaciones del nuevo convenio colectivo, que servirá de guía para todo el sector de la automoción en E.U. y que podría afectar a unos 180.000 empleados.
Washington.- Las dos partes están negociando contrarreloj desde el sábado, después que el anterior contrato colectivo terminara el pasado viernes.

Pero las negociaciones se suspendieron en la noche del lunes tras 10 horas continuas de conversaciones entre los representantes de General Motors y los de UAW.

Según dijo hoy el periódico The Detroit News, el presidente de UAW, Ron Gettelfinger, envió ayer un memorando a altos directivos del sindicato en el que explicó que aunque las negociaciones han avanzado siguen existiendo grandes diferencias para alcanzar un acuerdo.

Los principales puntos de las conversaciones son las aportaciones económicas de GM para financiar las prestaciones sanitarias, la reducción de salarios y las garantías sobre el mantenimiento de puestos de trabajo.

General Motors quiere que UAW se haga cargo de un fondo, financiado por GM, que gestione las responsabilidades de las prestaciones sanitarias a empleados, jubilados y familiares dependientes.

Se estima que estas responsabilidades suman unos 50.000 millones de dólares.

GM también quiere que UAW acepte la reducción de salarios para aumentar su competitividad con respecto a los fabricantes extranjeros.

No obstante, los representantes sindicales defienden que en los últimos meses los trabajadores ya han aprobado suficientes sacrificios salariales para aceptar otras adicionales.