La Jornada
Mientras el problema de la migración de mexicanos y centroamericanos continúa, "gran parte de nuestros políticos siguen trabajando arduamente para sus intereses más mezquinos: el poder y sus prebendas", lamenta la Arquidiócesis de México, a través de su semanario Desde la Fe.
México, D.F.- En su editorial, urge a la clase política mexicana a atender el fenómeno de la migración, pues cada vez más se acrecienta el número de "muertes silenciosas en la soledad del desierto" de cientos de mexicanos que buscan mejorar su situación social en Estados Unidos. "Un futuro mejor que, por lo visto, su propio país no ha tenido la capacidad de dárselos", resalta.

Destaca que "gran parte de la clase política mexicana nos da una muestra más de su incapacidad de ocuparse de los verdaderos problemas de nuestro país, obsesionados en sus intereses partidistas".

Según los datos "más conservadores", agrega que en lo que va del año han muerto alrededor de 300 mexicanos en su intento por cruzar al vecino país, a través del desierto de Arizona y Texas.

"¿Cuántos más tienen que morir para entender que en México debemos crear las condiciones necesarias para un mejor desarrollo de todos los habitantes en el aspecto económico, educativo y social?", cuestiona la publicación.

Se trata, continúa, de una cifra que se repite cada año sin disminución y que es "sólo un aspecto del drama que viven miles de familias en todo el territorio nacional, divididas por la fuerza de la inmigración, donde padres, madres o hermanos se han visto obligados a salir en condiciones nada favorables, algunos para nunca más regresar".

La solución al problema -refiere- es de gran complejidad y se debe dar con mucho talento desde ambas partes:

"En los países expulsores se deben buscar formas más justas en el propio desarrollo para que no exista la contradicción de tener entre sus habitantes a un puñado de personas, entre los más ricos del planeta, y a la mitad de la población cada vez más empobrecida.

"Y en los países receptores, que finalmente necesitan del trabajo de los inmigrantes, se deben encontrar soluciones para darles un trato digno, humano y legal", concluye la publicación de la Arquidiócesis de México. (La Jornada)