La Jornada
Su nombre está y seguirá vinculado a la bohemia y a la bonhomía, a la amistad perdurable y al talento para crear décimas al momento, oportunas. Nació en el Distrito Federal en 1955. En 1973 ingresó a la Escuela Nacional de Música y en 1975 entró de contrabajista al grupo base del chileno Angel Parra, hijo de Violeta Parra.
México, D.F..- Ayer, a las 14:20 horas, en el Hospital Los Angeles de Periférico y Camino a Santa Teresa de esta ciudad, a los 54 años de edad falleció el cantante y compositor mexicano Marcial Alejandro, víctima de un choque irreversible por insuficiencia renal aguda. Sus restos fueron velados en la funeraria Gayosso Sullivan y hoy serán cremados en ese sitio, informó a La Jornada su mujer Clarisa Montaraz, vía telefónica.

Su nombre está y seguirá vinculado a la bohemia y a la bonhomía, a la amistad perdurable y al talento para crear décimas al momento, oportunas. Nació en el Distrito Federal en 1955. En 1973 ingresó a la Escuela Nacional de Música y en 1975 entró de contrabajista al grupo base del chileno Angel Parra, hijo de Violeta Parra.

En 1977 comenzó su carrera de solista

Marcial Alejandro fundó el grupo La Nopalera y participó como compositor e intérprete en los cuatro discos de esta agrupación. En 1977 comenzó su trayectoria solista alternando con el proyecto EI 26. Su nombre estuvo ligado al concepto musical de Radio Educación.

En 1982 grabó su primer disco solista, titulado El corrido, en el que musicalizó dos textos del poeta Renato Leduc. En 1983 grabó su primer material homónimo de larga duración, publicado en 1984 por Ediciones Pentagrama. Participó en el Festival OTI Internacional en 1985, certamen en el cual resultó triunfador, tanto en su fase nacional como internacional, con su canción EI fandango aquí, interpretada por Eugenia León.

Postulado a un Ariel

Su tema Morir en el golfo fue postulado al premio Ariel por mejor música original para una película. En 1993 publicó su segundo disco: Aquí estoy, también en Pentagrama.

En 1994 realizó una gira por Argentina, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, como invitado del compositor cubano Silvio Rodríguez. Se presentó en las ciudades de Rosario, Neuquén, y Santa Rosa (La Pampa), además de actuar en Colonia, Uruguay y Santiago de Chile.

En abril de 2004 lanzó al mercado su tercer álbum: Sin cruz, editado por Discos Espiral, y fue llamado por Alfonso Arau para actuar en su película Zapata, en el papel de trovador.

La cauda de voces que cantan o interpretaron sus creaciones es larga; figuran Margie Bermejo, Eugenia León, Maru Enríquez, Tania Libertad, Betsy Pecanins y Amparo Ochoa, así como la cantante japonesa Nobuyo Yagui, los argentinos Litto Nebbia y Litto Vitale, y la dominicana Sonia Silvestre, entre otros.

Desde hace 12 años actuaba con los también compositores David Haro y Rafael Mendoza en el espectáculo La Bohemia, que cada vez era un jazz, en el sentido de que la improvisación creativa daba el ritmo. Ninguna noche con los tres era igual. A la pregunta de qué repertorio se escucharía tal día, Marcial contestaba que nadie lo sabía. Simplemente uno seguía al otro o alguno podía cantar un tema ajeno, casi siempre producto de su inspiración ilimitada y sabrosa.

En el tintero se quedaron muchas cosas, muchas ideas, muchos recuerdos. La bohemia está de luto. La bohemia, con Marcial, era una forma de sobrellevar la vida, en una mesa de un bar o de Las Quince Letras, en Zacatecas. "Amigo, ¿cómo estás?", preguntaba a la distancia, en los encuentros en los lugares donde la bohemia no tenía hora, aunque, decía el autor de Me lleva la tristeza, es mejor cuando va cayendo la noche.

A Marcial Alejandro le sobreviven, además de su viuda Clarisa, sus dos hijos: Luz, de 22 años, y Marcial, de 32.Marcial Alejandro/vivan los humanos