Cuando la noticia se difundió en el aeropuerto de Schipol, se vieron lágrimas de felicidad tras el susto. Seis semanas después del "milagro del Hudson", el espectacular aterrizaje de emergencia de un Airbus A320 en el río de Nueva York al que sobrevivieron pasajeros y tripulación, se creía que también que se había producido un "milagro" en Holanda. Pero las esperanzas se frustraron amargamente.
Amsterdam, Holanda.- En menos de una hora se pasó de la alegría a la desesperación. El Ministerio de Transporte turco había declarado al principio que todos los pasajeros del Boeing 737 de la compañía Turkish Airlines, que se estrelló al aterrizar cerca de Amsterdam, habían sobrevivido.

Cuando la noticia se difundió en el aeropuerto de Schipol, se vieron lágrimas de felicidad tras el susto. Seis semanas después del "milagro del Hudson", el espectacular aterrizaje de emergencia de un Airbus A320 en el río de Nueva York al que sobrevivieron pasajeros y tripulación, se creía que también que se había producido un "milagro" en Holanda. Pero las esperanzas se frustraron amargamente.

En los monitores de televisión se vieron pronto los sacos que contenían cadáveres, que los ayudantes sacaban de los restos del avión, partido en tres partes. Finalmente a las 13:30 horas (local), tres horas después del accidente en un campo de la localidad de Haarlemmermeer, próxima a Amsterdam, llegó la confirmación: "Al menos nueve personas no sobrevivieron", comunicó el alcalde Michel Bezuijen. Cerca de 50 de las 134 personas que se encontraban en el aparato resultaron heridas, la mitad de ellas de gravedad.

En el aeropuerto la alegría se convirtió en conmoción. Muchos intentaban desesperados una y otra vez localizar por teléfono móvil a sus familiares y amigos. "Ahora intuyo por qué él no atiende al teléfono", dijo una mujer joven ante las cámaras. No puede seguir hablando, se gira y comienza llorar desconsoladamente.

Acerca de las razones sobre la precipitada información de la compañía Turkish Airlines y del Ministerio turco de Transporte se ha especulado intensamente al igual que sobre las causas del accidente.

En estas circunstancias los expertos han advertido a menudo que sólo se pueden dar afirmaciones de peso como muy pronto cuando se han contrastado los datos más importantes de la caja negra. De momento a los pilotos no se les puede interrogar.

En los medios se ha mencionado que al igual que en el Airbus en el Hudson un pájaro se había topado con el aparato. También se ha dicho que al Boeing se le habría acabado el combustible, una razón por la que el aparato no se incendió y muchas personas se pudieron salvar.

Según el relato de los pasajeros, el Boeing 737-800 cayó como una piedra poco antes de aterrizar antes de que hubiese indicios de dificultades.

El capitán había informado por la megafonía del aparato que se disponía a aterrizar, según contó Mustafa Bahcecioglu y otros supervivientes. Minutos después el aparato cayó. "Hubo turbulencias y un momento depués nos estrellamos contra el suelo", dijo Huseyin Sümer en conversación telefónica.

"El aparato se partió en tres trozos. Encontré un lugar desde el que podía saltar". Otro superviviente dijo: "Hubo algo así como un agujero en el aire. El aparato estaba fuera de control. Todo sucedió en segundos".

La compañía Turkish Airlines (THY) y el ministro de Transportes turco, Binali Yildirim, dejaron pasar poco tiempo antes de comparecer ante la prensa. El jefe de la compañía Candan Karlitekin corrigió enérgicamente a un periodista que dijo que el avión se había "estrellado". El aparato, afirmó, "aterrizó" a 500 metros de la pista de aterrizaje. Añadió que solo se había dañado la parte trasera del aparato y que la delantera estaba bien. Además elogió expresamente a los pilotos.

Pero las imágenes que estaban dando la vuelta al mundo decían otra cosa. Con tantas contradicciones apenas extraña que se cuestione la credibilidad de la compañía. El ex piloto Gündüz Akarcay también contradijo las declaraciones de Turkish Airlines y aseguró en declaraciones a la televisión turca que casi con toda seguridad se trataba de un error del piloto.

Como la cola está dañada, al parecer el parato no volaba a la suficiente velocidad y no tenía el impulso necesario.

Pese a la tragedia algunos advierten que Amsterdam todavía ha tenido "suerte dentro de la desgracia", igual que los muchos supervivientes. De imediato acudieron a la mente las imágenes del accidente más grave que se vivió no lejos de Schipol, cuando en octubre de 1992 se estrelló un Boeing-747 de carga de la compaía israelí El Al. No cayó sobre un campo de cultivo, sino sobre viviendas del barrio de Bijlmermeer, causando la muerte de 43 personas.