Jorge Torres López: ¿conquistará la impunidad en México?

Opinión
/ 18 septiembre 2021
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Este viernes VANGUARDIA publicó un reporte -a partir de versiones extraoficiales confiables- según el cual el exgobernador interino de Coahuila, Jorge Torres López, habría sido liberado ya de la prisión en la cual se encontraba recluido en Texas.

De acuerdo con los testimonios recogidos, Torres López habría regresado a México a través de uno de los puentes internacionales de Ciudad Juárez y desde allí, un avión fletado por su familia le habría trasladado a Saltillo, donde actualmente estaría.

El dato no ha sido confirmado... pero tampoco desmentido. Lo segundo sería muy sencillo: bastaría con saber si sigue ocupando una celda en la prisión texana a donde fue remitido luego de ser condenado a 36 meses de cárcel por los delitos de los cuales se declaró culpable.

Lo primero -confirmar su presencia en Saltillo- es más complicado y no basta la certeza de su liberación en Texas para afirmarlo, pues aún cuando su expulsión de Estados Unidos -a la conclusión de su condena- estaba clara, no necesariamente estaría en México y, en todo caso, podría encontrarse en otro punto de la geografía nacional.

Esta última precisión, sin embargo, es una regla aplicable solamente a quienes, como usted o como quien esto escribe, somos simples mortales. Pero no para las autoridades mexicanas -federales y estatales- encargadas de investigar y perseguir los delitos.

La Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero, así como la Fiscalía General de Coahuila, a cargo de Gerardo Márquez Guevara, no solamente podrían, sino deberían saber exactamente dónde se encuentra Jorge Torres, en caso de haber sido en efecto deportado de los Estados Unidos.

¿Cómo así? Muy sencillo: si Torres López es un individuo “de interés” para las autoridades mexicanas, estas pudieron solicitar a sus homólogos estadounidenses les avisaran cuando fueran a trasladar a la frontera, o poner a bordo de un avión, a Torres, a fin de someterle a vigilancia -cuando no a arrestarle- desde el momento mismo en el cual pisara suelo mexicano.

Lejos de tal posibilidad, el fiscal Márquez Guevara declaró ayer -en una rueda de prensa ofrecida en Acuña, y de la cual no se hizo transmisión vía redes sociales, como acostumbra la Fiscalía- desconocer el paradero del exmandatario interino.

“Tengo conocimiento por una nota periodística que sale el día de hoy, pero finalmente no hay ningún indicio que nos permita, por lo menos oficialmente, establecer que (Jorge Torres) se encuentra ya en Coahuila”, dijo el responsable de perseguir el delito en la entidad.

Más allá de sus declaraciones, el cuestionamiento obligado para Márquez Guevara es si solicitó -o si va a solicitar, en caso de ser oportuno aún- a sus colegas de Texas le informen sobre el tránsito de Torres López, desde la prisión hasta el puerto fronterizo donde sea devuelto a México, o hasta el aeropuerto en el cual se le depositará en un avión.

Y esa pregunta es “la pregunta” porque su respuesta evidenciaría el grado de compromiso existente, en la Fiscalía a su cargo, para investigar los ilícitos perpetrados por Jorge Torres durante su estancia en el cargo de Gobernador del Estado y de los cuales ya se confesó culpable en Texas.

Como se ha dicho en otras ocasiones, ni siquiera hace falta investigar nada, sino solamente seguir el rastro del dinero. Pero para eso, desde luego, es necesario poseer un compromiso claro con los intereses colectivos.

Hasta ahora, para desgracia colectiva, lo exhibido es exactamente lo contrario: una vocación por utilizar las instituciones públicas de Coahuila -entre ellas la Fiscalía General- como instrumentos para pavimentarle el camino hacia la impunidad a quienes cometieron el más escandaloso agravio a la sociedad coahuilenses en las últimas décadas.

Seguiremos en el tema.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx