Agradezco infinitamente que usted me lea y me haga llegar sus reflexiones y comentarios. Si usted coincide conmigo, me da gusto. ¿Piensa exactamente lo contrario de las tesis y letras aquí pergeñadas? Lo respeto. Nunca quiero convencer a nadie. Sólo es abonar ideas y comentarios a todo cuanto nos rodea y sí, eso nos hace humanos. ¿Los delfines en su “inteligencia” tienen ideas? Es instinto. No inteligencia. ¿Las hormigas en su “sabiduría” de organización tienen ideas? Es instinto animal, sólo eso. Para mí, la inteligencia y el tener ideas es atributo divino (vaya, también es evolución y ciencia, pues). Yo me asumo, usted lo sabe si me ha leído con alguna frecuencia, como hijo de Dios altísimo, no vengo ni soy evolución de un chango de África. Así de sencillo. De hecho, soy un hijo favorito de mi Dios padre. Cada quien elige. Yo he elegido desde chavo ser lo anterior.

Por lo demás, esto de tener corazón, inteligencia y mente despierta y viva es cosa sólo de humanos hijos de Dios. Lea usted lo siguiente en Mateo, el evangelista: “Jesús les dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” (23:37). Lo anterior también lo puede leer en Marcos y Mateo. En Deuteronomio igual. Le llamó su atención en lo siguiente: dice amar con la mente y con la mente se piensa, se discurre, se enarbolan banderas; no se cree a ciegas, se piensa, se pone a funcionar eso llamado inteligencia (sesera, decíamos cuando era chavo). No sólo es rezar, ver al demonio en otro humano o actividad, no; hay que poner a funcionar ideas e inteligencia, y para mí lo anterior es atributo divino. Fin.

Y como Dios altísimo me ha provisto de una mente no tan cerrada, creo yo, pues mis letras aquí presentadas son obvias. Si yo lo veo, creo que usted también lo ve y lo siente. Claro, también lo padece no pocas veces. Es el tema de la inseguridad y la migración que ahora tienen de cabeza al mundo y a México. Nosotros por ser vecinos de Estados Unidos y su líder, Donald Trump, peor lo padecemos. Estamos en una gran encrucijada y tenemos como “líder” de País a un Presidente que juega con su inteligencia, señor lector, un tipo que nos cree retrasados mentales, por lo cual habla con un lenguaje de tipo anal (en la esfera valorativa de las teorías psicológicas). Su lenguaje es escatológico y vulgar, primitivo, pedestre. ¿Corrupción? Dijo que era “fuchi, caca”. Este y no otro es Andrés Manuel López Obrador. Trata a todo México como párvulos… al matadero, al despeñadero de la vida. Rifa un avión que no se va a rifar. Pasa la charola a los millonarios a los cuales todo el tiempo los ha criticado y les endosa ser parte de la “mafia en el poder”. Para AMLO el dinero es malo, es una cosa diabólica, digna de satanás en su lenguaje arcaico y trasnochado, y la pureza siempre es representada por el arquetipo de un pobre, un indígena, un ignorante. Por eso, él se trasladaba siempre en taxi cuando fue jefe de gobierno del Distrito Federal. Por eso ahora se traslada en vuelos comerciales poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros.

ESQUINA-BAJAN

La migración está aquí y no toca la puerta, no, es ya un problema brutal dentro de la casa llamada México, Coahuila, Saltillo, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Ramos Arizpe… Los datos disponibles son de espanto y en esta nueva saga de textos (diez en fila india) se los voy a referenciar, aunque usted ya los conoce, pero no está de más repetir algunos para contextualizar lo aquí escrito. Se lo he publicado antes en varias ocasiones: AMLO nos detesta. Tiene bien jodido a Coahuila en materia de presupuestos. No suelta la marmaja, AMLO practica una liga menor de la avaricia: el ahorro. ¿Ahorrar para qué? Para pegarle a la mamada, pues. Pero, mientras esto sucede a nivel federal y nos tiene de los huevos, los migrantes repatriados de EU por la frontera de Coahuila se multiplican, se han multiplicado a tal grado que es un récord en la materia de migración en 10 años.

Datos de la Secretaría de Gobernación (aquí manda Olga Sánchez Cordero, con alguna raíz coahuilense) y el Instituto Nacional de Migración muestran que sólo en el 2019 fueron repatriados, mejor definido, fueron aventados a Coahuila 5 mil 349 migrantes (datos públicos del 16 de febrero pasado). Hubo africanos, haitianos y, sobre todo, centroamericanos (sí, los defendidos por los curas católicos devaluados de Pedro Pantoja y Raúl Vera López. Los cuales no pueden salvar ni una alma atribulada de atiriciado en proceso de suicidio, pero sí son buenos para abogar por los centroamericanos que no pocas veces se quedan a delinquir aquí). La cifra es el doble de deportados que en 2018, ojo; 99 por ciento de los deportados son centroamericanos, 71 por ciento son de Honduras, es decir, violentos y sin educación. No todos, claro.

El Presidente del Congreso local, Emilio de Hoyos (UDC), imagino ya cuadra un puzle al respecto con miras a paliar semejante e ingente problema que le toca atender en su ciudad de nacimiento y donde está su corazón: Ciudad Acuña. Frontera caliente, igual que la de Piedras Negras, pero que sin duda, con la atención debida y harto trabajo, pueden ser un polo de turismo y oportunidad con miras a logar eso llamado “mejor calidad de vida”. Dice Deuteronomio 10, versículos 14 al 22: “Dios es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni admite soborno, que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero, a quien da pan y vestido. Amad al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto”.

LETRAS MINÚSCULAS

Para “amar al forastero”, para atender a los forasteros que no tienen nada, se necesitan pesos, hartos pesos. Presupuesto que AMLO sigue regateando a Coahuila. ¿Y los diputados y senadores de Morena? Son empleados pues, no tienen ideas propias.