La cuarentena bien podría ser el pretexto perfecto para reinventarte profesionalmente. Vanguardia te dice cómo hacerlo

Los eventos de naturaleza inesperada quebrantan nuestras rutinas habituales, nos sacan a empujones de nuestras zonas de confort y nos llevan a plantearnos la senda por la que queremos encaminar nuestras vidas. Por esta razón, y aunque resulte a bote pronto descabellado, muchas personas están aprovechando el parón solapado a la pandemia del coronavirus para reinventarse profesionalmente.

Pero, ¿es realmente el momento más adecuado para un golpe de timón en el plano laboral? Incluso los afortunados que han se han librado de caer en las garras de la enfermedad y no están batallando en primera línea contra ella tienen frente a sí no pocas incertidumbres, tanto psicológicas como financieras.

La situación está entreverada de amenazas y cuando estamos bajo el yugo de algún tipo de amenaza tendemos, según los psicólogos, a adoptar un enfoque más conservador en nuestra conducta, lo cual choca de lleno con todo aquello que se necesita cuando estamos considerando dar un giro a nuestra carrera profesional. Es francamente difícil reinventarnos en el plano laboral si somos alérgicos al riesgo.

¿Cómo equilibrar entonces la necesidad de supervivencia pura y dura que impera en estos momentos con nuestras ansias de inaugurar un nuevo capítulo en nuestra vida profesional? En un artículo para Harvard Business Review Herminia Ibarra procura algunas respuestas a esta peliaguda pregunta:

1. Desarrollar las múltiples identidades que cohabitan en lo más recóndito de nuestro ser

Cuando no sabemos qué nos deparará el futuro o cuando el camino que pensamos que tomaríamos toma de repente una bifurcación inesperada, tiene sentido barajar un amplio abanico de opciones en lugar de concentrarnos en una única posibilidad.

Incluso en época de vacas gordas los cambios profesionales no son procesos perfectamente lineales. Y llevan aparejado un viaje de exploración que implica experimentar y aprender sobre las múltiples identidades que hay alojadas en nuestras entrañas.

Esas identidades son las ideas que todos tenemos sobre aquello en lo que podríamos convertirnos eventualmente. Algunas de esas identidades están apalancadas en las experiencias, mientras que otras son de naturaleza tan vaga como incipiente.

Ahora más que nunca la senda laboral que tomemos en los años venideros estará probablemente plagada de baches y para sortearlos adecuadamente deberemos conocer en profundidad todas las posibles identidades que hay en nuestro interior.

 

2. Abrazar la “liminalidad”

Para introducir un cambio en nuestra carrera profesional debemos necesariamente arrojarnos en los brazos de la denominada “liminalidad», una suerte de umbral entre aquello que ha sido y lo que está por llegar.

Desde el punto de vista emocional la «liminalidad» puede ser fuente de inquietud y de desasosiego, es complicado oscilar entre la necesidad de aferrarse a lo viejo conocido y el deseo de dejar escapar aquello que ya conocemos.

Pero este inquietante estadio es parte necesaria del viaje, puesto que nos ayuda a procesar nuestras emociones más complejas y nuestros deseos (fuente habitual de conflictos) para impedir que nos echemos atrás prematuramente en el cambio que nos disponemos a emprender y que desechemos con excesiva celeridad las diferentes opciones que tenemos sobre la mesa.

Diferentes estudios neurológicos sugieren que el periodo (aparentemente infructuoso) de «liminalidad» puede ser extraordinariamente provechoso a la hora de examinar lo que ocurre en nuestro interior, desarrollar nuestra propia humanidad, integrar todo aquello que hemos aprendido y hacer planes con la vista puesta en el futuro.

3. Involucrarse en proyectos al margen de la vida laboral

El atajo más común para una reinvención en el plano laboral implica hacer algo al margen de nuestra actividad profesional más cotidiana: cultivar nuevos conocimientos, habilidades y relaciones.

A menudo cuando estamos metidos de lleno en un proceso de reinvención profesional, desarrollamos en nuestro tiempo libre varios proyectos de manera simultánea y los comparamos entre sí a fin de extraer pros y contras.

Este tipo de actividad es crucial porque nos lleva a abordar tanto la cuestiones prácticas como las cuestiones de índole existencial que implica el cambio. ¿Quién soy? ¿En quién quiero convertirme? ¿Dónde puedo creo que hacer una contribución más valiosa?

Confinados en casa, las posibilidades de emprender proyectos ajenos a nuestra vida laboral son lógicamente menores. Sin embargo, también es más fácil encontrar tiempo para involucrarnos en esos proyectos que siempre hemos tenido en mente, pero que hemos terminado demorando sine díe. No en vano, mucha gente está aprovechando la cuarentena para aprovisionarse de nuevos conocimientos y habilidades, unos conocimientos y habilidades que pueden terminar plantando la simiente de un cambio laboral.

 

4. Trabajar en nuestra red de contactos “dormidos”

El networking es un deporte de contacto que difícilmente puede practicarse (en todo su esplendor al menos) en la nueva era del confinamiento.

Sin embargo, para dar un giro de guión a nuestra carrera profesional no siempre necesitamos crear nuevos contactos. A menudo basta con revitalizar los contactos que ya teníamos y que por desidia hemos terminado descuidando.

De particular relevancia gozan en estos momentos los contactos “dormidos”, aquellas personas con las que tuvimos una relación estrecha en el pasado, pero que por una amplia pléyade de razones hace tiempo que ya no vemos.

Esos contactos “dormidos” son a veces más valiosos para dar renovados bríos a nuestra carrera profesional que aquellos que son completamente de nueva hornada. Marketindirecto.com

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