Búsqueda. La PGJE ya boletinó a la adolescente para ser buscada en otras entidades. / Amber Cortesía
Sus familiares ya interpusieron la denuncia por desaparición ante la Procuraduría de Justicia

La Subprocuraduría de Personas Desaparecidas y No Localizadas informó de la desaparición de una menor de edad el pasado 14 de enero en Saltillo. Se trata de Ana Luisa Garay Barraza de 14 años, quien salió de su domicilio en la colonia Guayulera y hasta hoy no se han tenido noticias de su paradero. 

Según familiares de Ana Luisa, el día de su desaparición dijo que iría a la tienda y salió de su domicilio cerca de las 19:00 horas; algunos testigos vieron que se dirigió a un Oxxo cerca del lugar aunque no volvieron a verla. 

 

De acuerdo con los datos preliminares, el último día que fue vista la adolescente vestía mallas negras, blusa rosa, suéter negro a rayas y tenis marca Converse negros. Tras la desaparición se levantó una Alerta Amber para dar con su localización. 

Sus familiares ya interpusieron la denuncia por desaparición ante la Procuraduría de Justicia para que su fotografía pueda ser boletinada en otras entidades del país a fin de lograr su ubicación. 

 

SIN NOTICIAS DE LUZ MARÍA 
Por otro lado, ayer se cumplieron 13 días sin tener noticias de Luz María Rodríguez González, una madre de familia de 52 años que desapareció el pasado 4 de enero en la colonia La Estrella. 

 

De acuerdo con una alerta emitida por las autoridades, la media filiación de Luz María es de piel aperlada, complexión mediana, ojos color café, cabello crespo y castaño oscuro. 

El pasado 12 de enero VANGUARDIA publicó que Teodosio Torres Ruiz, expareja sentimental de Luz María, después de terminar su relación la hostigaba. Sin embargo, tras la desaparición de la madre de familia no se han tenido noticias tampoco de él. 

Karla Tinoco

Soy Karla Tinoco, tengo 29 años y nací en Durango. Soy reportera desde 2009, estudié Ciencias y Técnicas de la Comunicación, fui becaria PRENDE generación Primavera 2011 en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México y me gusta contar historias, especialmente las de desaparecidos. Siempre he creído que el periodismo es el oficio más bonito del mundo, pero que no sirve de mucho si no provoca cambios en la estructura social, si no indigna, si no conmueve y si no nos hace más solidarios con los otros.