El personaje del detective británico “Sherlock Holmes”, creado en 1887 por el escritor de origen escocés Arthur Conan Doyle, ha sido llevado al cine prácticamente desde el inicio del siglo XX.

Esto sucedió desde la realización del cortometraje de un minuto de duración del año 1900 “Sherlock Holmes Baffled”, de Arthur Marvin; en la época de oro de Hollywood tuvo a uno de sus más memorables intérpretes al actor de origen sudafricano Basil Rathbone a partir de “The Adventures of Sherlock Holmes” (Alfred L. Werker, 1939) y en el nuevo milenio, mezclándola con mucha acción propia tanto de su protagonista y entonces todavía “Avenger”, Robert Downey Jr., pero sin dejar de lado la compañía de su fiel asistente Watson (Jude Law) bajo la dirección del no menos vertiginoso realizador, el británico Guy Ritchie, proveyó una muy taquillera franquicia a partir de “Sherlock Holmes”, del 2009, que se espera tenga su cierre de trilogía para el próximo año.

Sin embargo, como ha venido sucediendo con clásicos que van de “La guerra de las galaxias” con secuelas, precuelas y “spinoffs” o películas con historias alternas a su narrativa esencial, hasta el reciente caso como serie de Netflix de “Ratched”, de Ryan Murphy, donde la enfermera villana de la máxima ganadora de Oscares de 1975, “Atrapado sin Salida”, de Milos Forman, la enfermera Mildred Ratched (Louise Fletcher), es vista como su protagonista años atrás de la historia que conocimos a mediados de los 70s, la misma plataforma de streaming estrenó la semana pasada a nivel mundial lo que es precisamente un “spinoff” de la historia de “Sherlock Holmes”, ahora teniendo al detective como personaje secundario por centrarse en su hermana menor, Enola Holmes.

“Enola Holmes” es pues, desde su título, la historia de la hija más pequeña de Eudoria Holmes (Helena Bonham Carter), la única que ha permanecida bajo su tutela cuando sus dos hijos mayores, Mycroft (Sam Claflin) y Sherlock (Henry Cavill), pero que al desaparecer misteriosamente la matriarca de la familia de la casa en la campiña británica donde vive con Enola, detona en esta última el hacer lo mismo que si bien aprendió el mencionado Sherlock en cuanto al razonamiento e investigación que lo llevaron a ser el reconocido detective en el que se ha convertido ya para entonces, y a pesar de la resistencia del hermano mayor Myroft, quien se revela no solo como el “tutor alterno” sino el más represor de los dos, al investigar su paradero y encontrarse en el camino una conspiración política de altos vuelos en su país. 

La cinta es protagonizada y producida por la joven actriz británica Millie Bobby Brown, quien gracias a su interpretación de Eleven en la no menos exitosa serie de Netflix “Stranger Things”, desde el 206, comprueba aquí que teniendo el vehículo adecuado para ella desde su génesis (aquí basada en la novela “The Case of the Missing Marquess”, de Nancy Springer), con un adecuado director como Harry Bradbeer (“Fleabag”; “Killing Eve”), obtiene como resultado una película ganadora para la audiencia particularmente de chicas adolescentes a las que va dirigida y que un espectador en general puede disfrutar, en el entendido de que muy poco tiene de la esencia del Sherlock Holmes de Conan Doyle desde el momento en que dicho personaje es literalmente puesto como mero ornamento de la trama.

Fuera de ello, si quiere de verdad disfrutar de un trascendental entretenimiento fílmico con el sello Holmesiano, mejor busque alguna de las clásicas de Basil Rathbone o incluso alguna de Robert Downey.

Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.