Satisfacción. La meta del Kilómetro del Libro en la Secundaria 11 fue superada con creces; fueron donados por ciudadanos y alumnos poco más de mil 700 libros. / Orlando Sifuentes/Quetzali García
El día de ayer la Secundaria 11 “Ricardo Flores Magón” celebró un “kilómetro del libro”

Después de que un incendio hiciera cenizas una biblioteca escolar, los saltillenses decidieron dar pruebas fehacientes de que su fama de “serios” es sólo un mito. La empatía rebasó a la violencia, pues en tan solo dos semanas y con el esfuerzo de la ciudadanía, se ha multiplicado el acervo original que fue destruido.

Estudiantes, maestros, amas de casa, escritores, policías, restauranteros y dentistas, entre otros han tomado como propia la lucha de regresarles a los estudiantes de la Técnica 56 un lugar para poder ser libres a través de la lectura. 

El día de ayer la Secundaria 11 “Ricardo Flores Magón” celebró un “kilómetro del libro”. Este evento fue organizado por la maestra Atenea López Lerma, quien respaldada por sus colegas de todas las asignaturas y las autoridades educativas, transformó el patio cívico en un jardín de letras, gracias a que su convocatoria se hizo viral en las redes sociales y el apoyo virtual fue tangible.

VANGUARDIA constató que tan sólo a la mitad de la jornada se había llenado en un 60 por ciento la totalidad del espacio destinado a esta actividad. Y en la recta final, los libros llegaban hasta la puerta de entrada, rebasando así la meta de un kilómetro.

La lección del día para los estudiantes fue que pequeños actos pueden hacer una gran diferencia. En un conteo rápido por el personal del turno vespertino se verificó un aproximado de mil 700 libros, los cuales partieron a la Técnica 56 en una camioneta rebosante, símbolo de que donde hubo fuego… esperanzas quedan.

El doctor Horacio García Morín, agente de cambio en el proceso educativo, escritor, promotor y amante de la lectura proclamó en la apertura una profecía que se cumplió horas más tarde: “Nuestra meta se superará con creces”.  

Con una incontenible emoción, y con el optimismo que la caracteriza, la directora de la Secundaria 56, Antonia Pérez —acompañada de personal docente, de apoyo y de la sociedad de alumnos— expresó su agradecimiento a la directora Esperanza Bravo por abrir las puertas de la institución a la colecta de libros.

Sonrisas. Alumnos entusiastas colaboraron en la colecta./ Orlando Sifuentes/Quetzali García

Sigue el apoyo
El himno de las Escuelas Secundarias Técnicas dice que éstas son semilleros del porvenir. La letra de esta pieza musical se está haciendo realidad gracias a las acciones emprendidas por los directores de las secundarias: 4, 37, 41 y 82. César Grimaldo, Reynaldo Calvillo, Alfonso Cepeda y Juan Refugio, respectivamente. Hombres valientes que no han dejado sola a su secundaria hermana y han puesto a su disposición materiales, una copiadora y sus espacios para recuperar lo perdido tras el lamentable incidente. 

Lluvia de apoyo
-Alfonso Cepeda, director de la técnica 41, ubicada a un costado de Plaza Patio Sendero, afirmó que los maestros han sumado esfuerzos para ampliar la donación de libros, material didáctico y juegos de mesa.
-Los profesores Reynaldo Calvillo, Ivonne Vázquez, Alejandro Lucio y José Alonso García Samaniego, personal directivo y docente de la secundaria Técnica 37, se sumarán con un kilómetro del libro que empieza este lunes en las instalaciones de la misma en la colonia Río Bravo.
-La empresaria Ivonne Mónica Orozco invitó a la sociedad a utilizar como centro de acopio su restaurante “Las Delicias de Mi General”.
-El licenciado José Guadalupe Durán y sus amigos policías, están recabando libros y planean llevarlos pronto a la secundaria.
-Los dentistas María de la Luz Becerril y Gonzalo H. Becerril tienen como meta devolverle la sonrisa a Tomy, no precisamente con ortodoncia pero si recibiendo libros en McDental, su consultorio ubicado en el centro de la ciudad.