Encefalopatía traumática crónica o CTE, por sus siglas en inglés, tema que cada vez está más presente en los practicantes del futbol americano, pero investigaciones científicas han arrojado números preocupantes. Según un estudio publicado por la revista médica JAMA en 2017, en una muestra de 202 jugadores fallecidos y de un programa de donación de cerebro, el llamado CTE fue diagnosticado neuropatológicamente en 177 en todos los niveles de juego; es decir, en 87%, incluidos 110 de 111 exjugadores de la NFL (99%).

A pocos días que se juegue el Super Bowl LIV en Miami, este tema volvió a ser recurrente, debido al muy buen documental “Killer Inside: The Mind of Aaron Hernández”, dirigido por Geno McDermott y producido por Terry Leonard. Gracias a que Netflix no tiene intereses con la NFL, se pudo apreciar sin cortes ni censura. Este escalofriante documental presenta al exala cerrada de los Patriots, acusado de matar a Odin Lloyd, quien en el transcurso de su juicio y ya condenado a cadena perpetua, se suicidó. Al momento de estudiar el cerebro de Hernández, se llegó a la conclusión de que tenía la misma enfermedad que ha matado a tantos exfutbolistas: CTE. Es decir, gracias a la NFL, mató a un inocente.

El término CTE se empezó a utilizar por el Dr. Bennet Omalu en 2005, tras una serie de exhaustivos estudios por la muerte del exjugador de los Steelers Mike Webster, que fue recreada por el actor Will Smith en la película “Concussion”, que tanto daño hizo a la imagen impecable que maneja la NFL.

Incluso, la Liga negó cualquier muerte debido a CTE. Exjugadores argumentaron, en una demanda, que la NFL les escondía información, algo que empañó la imagen de la Liga perfecta.

Cambiaron, o por lo menos han intentado hacerlo, en el profesional. Nuevas reglas para evitar los choques de cabeza, aunque esto no sólo se da en el profesionalismo, es común desde que inician en los campos infantiles. Así que, a partir de 2018, y gracias a estas presiones mediáticas, un jugador es penalizado con 15 yardas y puede ser expulsado en cualquier momento que baje la cabeza para iniciar y hacer contacto con su casco.

Después de negar todo, la NFL dio a conocer —por medio de una investigación— que uno de cada dos golpes casco contra casco causó una conmoción en 2017.

La NFL debe trabajar más en este tema, tiene un deporte fabuloso que los padres ya no quieren que sus hijos jueguen. En preparatorias y universidades, los programas de futbol están superando en número a los de futbol americano. Al final, ya hay una Liga profesional (MLS), que ofrece condiciones ideales, aunque la NFL sigue siendo un dulce difícil de rechazar. Así, en plena semana de Super Bowl, donde la Liga acredita a algunos medios solamente de lunes a sábado y el domingo no los deja entrar al estadio, son cómplices de la publicidad, aunque no tengan los derechos de transmisión, haciendo de un Super Bowl una fiesta fallida.