La Comarca Lagunera es reconocida a nivel nacional por su producción de leche, carne de ave, algodón, melón y nuez, sin embargo, tales logros económicos han acarreado consecuencias sociales y medioambientales que hacen evidentes las deficiencias regulatorias en el sector: han monopolizado el 99.98 por ciento del agua de las presas y 78.92 por ciento de los mantos acuíferos, el sobrepastoreo excede en un 400 por ciento la capacidad de recarga recomendada, además la región ocupa el deshonroso cuarto lugar a nivel mundial en emisiones de amoníaco.

Pareciera que los servidores públicos han olvidado que los retos económicos contienen dos visiones, la del sector privado y la del sector público. Idealmente los primeros hablan en términos de producción y los segundos en términos de justicia, equidad y democracia, no obstante, en la región los intereses se han yuxtapuesto para enaltecer los indicadores de producción, dejando a un lado la calidad de vida de los ciudadanos y, sobre todo, ignorando las consecuencias ambientales, sociales y de sostenibilidad en el largo plazo.

Por eso, me resulta preocupante el discurso planteado en la esfera pública derivado de la propuesta del gobierno federal de desincentivar la cuenca lechera de la región, pues los líderes políticos de la región salieron a su embate defendiendo los indicadores de producción y siendo silenciosos con las demandas históricas de los laguneros, quienes exigen se garantice el abasto de agua en sus casas y comercios, así como en la aplicación de medidas de remediación e impositivas a los productores agropecuarios, sector que únicamente participa en el 1.12 por ciento de la Producción Bruta de la región, siendo que el sector secundario y terciario representan el 78.14 por ciento y el 20.74 por ciento, respectivamente.

La herramienta del discurso público es muy poderosa y debe usarse con cuidado, estas manifestaciones nos confunden como ciudadanos y nos dejan en un estado de incertidumbre, pues aparentemente nadie representa ni cuida de nuestros intereses. Aunque la eficiencia en términos económicos es una meta necesaria en la política pública, la ruta debe ser clara y la línea debe estar bien definida, es necesario que el lenguaje del discurso público y sus instrumentos de actuación se desarrollen en términos de equidad, justicia y democracia, no únicamente en términos de eficiencia.

¡Cada quien a su jale!

 

Álvaro Roberto Cárdenas Rodríguez

Director de Formemos un Cambio A.C.

@AlvaroCardenas

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