La pugna de los candidatos por el interés de sentarse en la silla principal de las presidencias municipales que jugarán el próximo 6 de junio y con el objetivo de gozar de los beneficios que conlleva como el poder y el dinero, ha suprimido lo que en el pasado se privilegió cuando se respetaba lo sustantivo de la disciplina filosófica que dio lugar a la ideología partidista.

Hoy en día, en todo el enjambre de partidos políticos, esta disciplina ya no existe, pues la han pulverizado solo por obtener el provecho de treparse a la corriente dominante, incorporándose al segmento que arropa a los escogidos y cuya ventaja, lo saben, aliviaría sus mermas económicas.

Los criterios ideológicos tan mezclados en la actualidad han convertido en partidocracia el ambiente político mexicano, cuyo único logro los ha direccionado para la obtención de prebendas que han dejado pingües ganancias, pues para los políticos les es más beneficioso el desmantelamiento de sus propias ideologías con el fin de que sean escogidos dentro de la esfera gubernamental, pues ese estatus les deja poder, dinero y cero preocupación familiar.

Debemos ser claros en decir que lo que la ciudadanía anhela es que se preserven los valores, se fortalezca la economía que haga que su crecimiento proporcione estabilidad social y se destierre la pobreza, que se exija honestidad desde la alta burocracia hasta el nivel más modesto, pero sobre todo que se haga realidad el estado de derecho, a fin de que la justicia supere las conveniencias que adquieren los sujetos públicos mediante actos de mercantilismo que fulminan los argumentos de los más débiles.

Cumplamos con nuestro deber ciudadano en las próximas elecciones votando razonadamente por el candidato que realmente ofrezca comandar un gobierno honesto y proactivo, y desechemos el sistema de cambio que hemos visto con el voto, pues éste tiene su precio, ya que si antes fue el trueque y después el dinero, hoy en día es el sufragio que ocultamente sigue siendo trueque.

Es tan lamentable y deshonroso que los partidos políticos tengan entre sus funciones operativas la compra de votos con la complacencia de electores vendidos, ya que con esa operación aceptan el trueque y ayudas sucesivas, además de engrosar el listado de clientes para futuras contiendas.

La dispersión del dinero para la adquisición del voto ¿Dónde tiene su origen? ¿Qué marca tiene? ¿Cómo le hacen para transparentarlo?

Creo que con esas acciones no se han dificultado las victorias electorales, pues este procedimiento tiene muchos años de llevarse a cabo con el conocimiento de todos sin que las autoridades correspondientes realmente procedan en contra de quien se trate, aunque aquí puede caber la frase que dice que perro no come perro.

La rotación del dinero tiene un alto porcentaje por la necesidad que se tiene del voto útil, el cual es peleado por los partidos políticos que están dispuestos a pagarlo -con dinero fiscal, porque de su propia bolsa jamás- con el objeto de escalar a la cima y hacerse del poder tan codiciado.

No sé a qué tipo de democracia se refieran las autoridades cuando recurrentemente nos dicen que somos un país democrático. Recordemos al exgobernador de Coahuila, Oscar Flores Tapia, cuando dijo: “La democracia es un sistema que termina siendo comprado por el dinero”.

Es tan lamentable este ambiente electoral tan contaminado, tan manoseado, pues los candidatos por lo general se dedican a la denostación de sus contrapartes, en lugar de presentar propuestas viables de las posibles soluciones claras a los problemas en que estamos sumergidos.

Analicemos los corredores y con absoluta libertad de conocimiento otorguemos nuestro sufragio al candidato que merezca nuestra confianza basada en que se trata de una persona honesta, conocedora de la cosa pública y buena administradora, pues la vara que deja el actual alcalde es muy alta.

Se lo digo EN SERIO.

franciscoaguirreperales@gmail.com

@aguirreperalesf