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Urbanistas internacionales dan algunos consejos para que la Capital del Sarape sea un lugar sustentable, incluyente y seguro

En los próximos 365 días del año en Saltillo se vislumbran dos caminos: trabajar a fondo para ser una ciudad ideal o ser trabajada para resultados instantáneos.

Converger la ciudad ideal es pensar en sus habitantes y no en números; movilidad, seguridad, ecología, planeación, cultura, inclusión, convivencia, igualdad y resultados.

VANGUARDIA se dio a la tarea de analizar la visión de urbanistas de talla mundial para ofrecer una gama de posibilidades que involucran a funcionarios públicos y ciudadanos, y así forjar el Saltillo ideal, un reto que la nueva administración de la ciudad tendrá de frente.

La ciudad nos pertenece temporalmente, lo que se haga quedará para los que vengan. Una ciudad a corto plazo como suelen percibir políticos y desarrolladores atiende intereses personales; colocar la ciudad primero pensando a largo plazo buscando resultados palpables en 20 años, lo que se piense hoy es lo que observaremos adelante. Ésta es la visión de Miquel Adriá, uno de los personajes más importantes de la arquitectura contemporánea. Sus aportaciones permiten comprender la construcción de una ciudad desde ángulos sociales y pragmáticos. “Para proponer primero hay que comprender”, dice. 

Merecemos vivir bien

Existe un Derecho a la Ciudad que consiste en vivir bien en el espacio urbano, tiene como objetivo fusionar/coordinar derechos humanos y sociales, educación, salud, vivienda y esparcimiento; lograr una ciudad incluyente, sustentable, segura.

Colocar en el centro a la gente y sus demandas, derechos y necesidades, así lo sugiere Enrique González Tiburcio, subsecretario de Ordenamiento Territorial en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, impulsor de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano. 

Para lograrlo hace falta una urbanización bien planeada y bien atendida, de no hacerlo su destino es el colapso, con una calidad de vida que los ciudadanos no soportarán y el Estado tendrá que responder, percibe Joan Clos, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.
La mala regulación va de la mano con las fallas en las ciudades, la urbanización crea dinero y prosperidad, por lo que este valor debe ser compartido con sus habitantes; además de la implementación de modelos urbanos, estos dos puntos forman parte de los pilares de transformación urbana propuestos por Clos.

El 10 por ciento de la superficie en Saltillo concentra el boom comercial de la ciudad, aunado al desarrollo de fraccionamientos privados lo que ha cambiado y continuará cambiando el rostro del municipio en 2 años. Es aquí donde la búsqueda de un modelo más equitativo propuesto por Augusto Barrera, alcalde de Quito (2009), debería hacer eco para Saltillo.

El modelo actual de las inmobiliarias es construir casas fuera de la ciudad y una autopista que los lleve hacia su hogar; por lo que Barrera invita cambiar el rumbo hacia un modelo de ciudades policéntricas, como apostar por la seguridad en ámbitos de convivencia-integración social y no sólo desde una perspectiva policial. Las ciudades se matan si éstas giran en torno a urbanizaciones privadas y cerradas, augura Barrera.

“Burbujas urbanas” es como el arquitecto Camilo Restrepo Ochoa, pieza fundamental en la transformación de Medellín, asocia este fenómeno de las inmobiliarias. Al tener concentrados recursos y sostenibilidad se corre el riesgo de olvidarse de lo rural y esto a su vez deja de lado el derecho a la ciudad. 

Toda persona tiene derecho a acceder a la ciudad, todos los servicios y espacios que ofrece sin cabida a discriminación de género, raza, edad, religión, etnia, orientación política y religiosa; la ciudad pertenece a todos su habitantes, dice Camilo Restrepo Ochoa, pieza fundamental de la transformación de Medellín.

Radiografía de la capital

Para darnos una idea sobre el territorio de Saltillo imaginémoslo en forma de pastel, donde el 70 por ciento del suelo metropolitano es habitacional, 18 por ciento son terrenos baldíos, el 8 por ciento pertenece a zonas industriales y el 4 por ciento para equipamientos. 

De todos los trabajadores ocupados en el sector industrial del Estado, el 35 por ciento son habitantes de Saltillo, si unimos trabajadores de Ramos Arizpe y la capital del Estado juntos concentran el 95 del personal ocupado.

La guía de Resiliencia Urbana realizada por el Implan y la Sedatu, definen la ciudad como altamente industrializada en el ramo automotriz, con actividades económicas que se han diversificado. 

De 12 sectores en los que fue dividida Saltillo, sólo 3 fragmentos cuentan con índices bajos de riesgos para su población, los otros 9 presentan condiciones inseguras de vivienda: exposición de sus habitantes a desbordamientos, riesgos químicos, focos de infección, entre otros.

(Con información de Líderes Mexicanos).