Desmentelada. La familia Cháirez se vio obligada a suspender las funciones que por más de 24 años lleva presentando en distintas ciudades del norte del país; de los ingresos por la taquilla viven 24 personas. Tienen más de 2 meses sin trabajar.
El coronavirus dejó sin trabajo a la familia Cháirez, que noche a noche arrancaba carcajadas en la colonia Omega

Allí, donde se ven esos cordones como distendidos, en forma de triángulo equilátero que suben hasta el cielo, hubo una carpa.
La carpa del Circo de Kaly, que antaño recorrió los barrios de Saltillo llevando su espectáculo familiar de malabaristas, equilibristas, contorsionistas, bailarinas de ballet y los infaltables payasos.

“Traíamos de todo, era una función muy divertida, 100 por ciento familiar”, dice doña Élida Cassio Meraz, la matriarca.
Pero ahora este circo está varado con todo y remolques, la carpa tumbada, en un terreno baldío de la colonia Omega, desde que empezó la pandemia e interrumpió la función.

Fue a mediados de marzo, una semana antes de que se declarara la cuarentena que las luces de las estrellas que adornan el Kaly brillaron por última vez, como las risas de la gente de este arrabal que noche a noche venía aquí en busca de olvidarse un poco de sus problemas.

Que por el coronavirus las familias ya no podían venir más a disfrutar del show, dijeron los de los Protección Civil, y mandaron tumbar la carpa y apagar las luces del Kaly.

“Protección Civil nos paró, nos dejó sin trabajar, tenemos más de dos meses así”, cuenta Élida.

Es una mañana nublada en las entrañas de la Omega y doña Élida prepara el almuerzo en una estufa de cuatro pilotos, debajo de una lona con mesa y algunas sillas que hace las veces de cocina, alrededor las trailas de circo.

Aquí es nuestra casa, nosotros no tenemos otra casa. Estas casas son pal frio, pal calor, pal aire, pa la lluvia, aquí nacimos y aquí vamos a seguir hasta que Dios nos recoja”.
Élida Cassío.

Doña Élida cuenta que en estas trailas, que sirven de casa-habitación, viven 24 personas: 11 adultos, ella, su esposo, sus hijas, sus yernos y 13 nenes, los nietos.

Mientras menea un guiso en la cacerola, Élida narra que la familia es originaria de Torreón, pero que toda la vida ha andado como nómada yendo y viniendo por los barrios y las colonias populares de las principales ciudades norteñas como Zacatecas, Durango, Chihuahua

Lo del circo a doña Élida y su esposo José Luis Cháirez, les viene de abolengo, doña Élida nació en el circo, su esposo no era cirquero, pero ella se lo llevó y de eso han vivido.

“Mis padres ya eran de circo, me dejaron en el circo y ya nos quedamos en el circo, y nuestros hijos igual, están siguiendo la tradición”, relata.

Élida, 60 años, era trapecista, don José Luis, malabarista y sus 5 hijos hacen de todo.

“Ahorita me ve viejilla y cuanto, pero era trapecista, hacía malabares, mis números”, recueda doña Élida.

Hace más de 24 años que la familia Chairez llegó a Saltillo y aquí se quedó.

Hoy la pandemia los dejó tirados en este pellejo de tierra de la colonia Omega.

“Es un circo pequeño, de familia pequeña”, dice Élida.

El coronavirus les aguó la función y ahora la familia circense tiene que perseguir la chuleta vendiendo fruta por las calles de Saltillo.

Varado. El Circo Kaly de la familia Cháirez ignora cuándo volverá a abrir sus puertas. | Foto: JESÚS PEÑA

Se van al Mercado de Abastos, compran un poco de verdura y “vamos a vender”.

“Vendemos manzanas acarameladas, lo que se pueda pa comer uno. Si no, con qué comemos, señor, ¿ya cuánto tenemos aquí parqueados?, dicen los que trabajan afuera que les dieron de perdido medio sueldo, pero a uno quién le da. Nadie sabe si
 ‘¿señora tienen pa comer?, ¿comieron o no comieron?’, tenemos que rascarnos con nuestras uñas para el sustento de cada día.

“Aquí estamos necesitando, mire cómo estamos, batallando de alimentos, traemos criaturas de meses, niños de uno, dos años, de pañales leche y qué hacemos, nosotros de qué salimos, si ni trabajo en ningún lado, no hay nada. Los ahorritos que teníamos ya nos los acabamos”, cuenta la mujer.

Apenas y la familia había levantado la carpa sobre este corazón de manzana de la Omega, cuando las autoridades vinieron y les ordenaron que tenían que parar.

De por sí que hace años el circo dejó de ser negocio, allá cuando las carpas caminaban de ciudad en ciudad por todo el mundo.  

“Ahora que estábamos trabajando sacábamos el sustento, sacábamos pa los gastos. Aquí sí venía gentecita, pos de ahí nos manteníamos, pero ahorita está muy difícil para nosotros”, lamenta.

Los días de doña Élida y su familia de cirqueros transcurren en este mágico mundo rodeado de traíllas y una carpa tumbada.
“Aquí es nuestra casa, nosotros no tenemos otra casa. Estas casas son pal frio, pal calor, pal aire, pa la lluvia, aquí nacimos y aquí vamos a seguir hasta que Dios nos recoja. 

“Ya a nosotros se nos hace largo, ya estamos ay, quisiéramos que parara esta enfermedad para poder trabajar, nosotros de esto comemos”.

La familia Cháirez del Circo de Kaly, como el resto de los pobres del barrio, recurre a la olla comunitaria que la iglesia de San Juan sostiene con ayuda de Cáritas de Saltillo, para la gente que no tiene qué llevarse a la boca.

“Estamos agradecidos con la iglesia de aquí de enfrente, todos los días hacen comidita, le hablan a la gente y vamos nosotros por nuestro taco, Dios se los pague”.

Y ahora sí que con la contingencia, al pueblo ni pan ni circo.

“Ya no hallamos qué hacer”, dice.

Agradecidos. Los integrantes de la familia Cháirez se alimentan del pan que reparte el comedor comunitario del templo de San Juan, de la colonia Omega. | Foto: JESÚS PEÑA

Este circo que hace apenas dos meses alegraba con su música las noches de la Omega, está silencioso, desolado, oscuro


Recién doña Élida oyó por televisión que los espectáculos será lo último que se reactivará en esta nueva normalidad y eso terminó por reventarle los nervios.

“A nosotros ahora sí que nos mandan a la fregada, tenemos necesidad y somos mucha familia los que dependemos del circo. Les decimos a las autoridades que nos echen la mano, que vean para acá tantito, que volteen a ver a la gente de circo, que tenemos mucha necesidad
 También somos pueblo
”.

Al final doña Élida sabe que la función debe de continuar


Se acabó la función

-El Circo Kaly quedó varado en un barrio de la colonia Omega.

-Desde mediados de marzo interrumpió la función a causa de la cuarentena.

-De este circo dependen económicamente 24 personas (11 adultos y 13 menores).

-Han recorrido colonias populares de Zacatecas, Durango, Chihuahua y Coahuila.

-La familia circense es originaria de Torreón.

-24 años hace que la familia Cháirez llegó a Saltillo y aquí se quedó.

-Ahora viven de vender fruta y verdura por las calles.