Javier Bátiz, músico | Foto: Especial
El maestro aseguró que él compone canciones desde muy pequeño, "hoy las letras de las canciones no son más que maldiciones, sexo y denigrar a la mujer"

El precursor del rock en México, el guitarrista Javier Bátiz, aseguró que le gusta enseñarle a los jóvenes a tocar con el estilo que a él siempre lo ha caracterizado, sin importarle que aprendan como lo hizo su alumno Carlos Santana, a quien aun con su fama, no lo considera el mejor de los intérpretes.

"No me importa que aprendan tanto como lo hizo mi alumno, Carlos Santana, quien hoy es uno de los más conocidos, pero no el mejor, porque nadie es mejor. Por lo menos yo le enseñé y a Dios gracias es muy conocido, pero así como le enseñé a él, otros han bebido de mí", indicó el músico, quien el 17 de junio próximo ofrecerá una "Master Class" en el Centro Histórico de la Ciudad de México. 

El maestro aseguró que él compone canciones desde muy pequeño, "siempre reflejé lo que yo vivía y veía en mi entorno, pero hoy las letras de las canciones no son mas que maldiciones, sexo y denigrar a la mujer, como se hace en el reggaetón. Eso no es bueno, porque no a todas las niñas y a las mujeres les gusta este estilo y no es bueno que los niños se desarrollen con esos lenguajes".

Por otra parte, dijo que está por reunirse con su amigo, el productor y actor Diego Luna, para hablar de unos proyectos que tienen en puerta.

"Estoy en la onda de ese chavo, me gusta cómo piensa y espero que haya algo grande con él, porque es de los pocos artistas bien intencionados y comprometidos con la vida y con las causas de los demás".

Bátiz radica en Tijuana, ciudad que en su opinión, sigue siendo tierra de nadie, por la violencia que "nunca se quitará.

Dejó claro que quienes buscan radicar en dicha ciudad fronteriza con Estados Unidos deben aprender a vivir con todo lo que sigue pasando en ese lugar, "como lo he hecho yo, porque 'Tijuana es mi amor'".

Admitió que aunque es respetado y conocido por la comunidad tijuanense, ha sido presa del robo de dos autos.

"En una ocasión ya salíamos de casa y se nos olvidaron las chamarras, habremos tardado dos minutos en ir por ellas y cuando salimos ya no había carro y hasta ahora no lo he recuperado”.

Indicó que más allá de ver las cosas de manera normal, es sólo aprender a vivir con ello.

"Tengo una casita aquí mismo, donde guardo las cosas que no caben en mi hogar, donde tenía televisores viejos, tocadiscos de los años 60 y un par de bicicletas de montaña de 25 mil pesos y se metieron a robar eso mientras yo estaba de gira. Sigue habiendo robos pequeños a pesar de que tenemos alambrado de navajas, así que será difícil que Tijuana supere ese lugar de ciudad violenta”.

Con su característica voz ronca, Batiz indicó que todos en esa ciudad fronteriza aprenden a vivir de esa manera, lo que les da la sabiduría de disminuir riesgos.

"La ciudad era una maravilla con toda su gente, pero desafortunadamente con todos los migrantes que hay, las calles están llenas de hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y haitianos que están de paso, no se arraigan y la ciudad está en el limbo”, concluyó.