Escándalo. Cerca de una veintena de gallos, a decir de los vecinos, no dejan de cantar, de día y de noche, por lo que no pueden conciliar el sueño quienes viven cerca en la colonia 26 de marzo, ubicada al sur de Saltillo. FOTOS: JESUS PEÑA
Habitantes de la colonia 26 de Marzo se quejan contra forrajera, donde los animales de granja cantan todo el día

Ya hace muchas, pero muchas noches que los vecinos del bulevar Antonio Cárdenas, a la altura de la colonia 26 de Marzo, no pueden pegar los ojos.

Ya hace muchas noches que se la pasan en vela por el concierto de cantos de gallos que proviene de la Forrajera Los Compadres, cita en el número 3237 de la mencionada arteria.

Todos los días y a todas horas, desde la madrugada, los colonos de este sector tienen que soportar la serenata de los gallos, que tiene como escenario la azotea de este negocio de alimento para animales.

“No dejan dormir, empiezan a cantar desde las 12:00 de la noche, 01:00 de la mañana y todo el día cantan”, dijo uno de los afectados que vive por la calle de Cuba, que se encuentra atrás de la forrajera.

Pero eso no es lo peor, lo peor es la fauna nociva, ratas e insectos, que proviene de este local, y que se cuelan a las casas vecinas.

Además, los vecinos deben soportar los malos olores que se desprenden del excremento que producen estas aves de corral, varios gallos, gallinas y hasta pollos, los integrantes de esta filarmónica callejera.

Cuando llueve el aroma es insufrible. 

Los moradores de este lugar ya se han cansado de quejarse ante la Secretaría de Salud y la Policía Ambiental; y ya se han cansado de que no les hagan caso.

En recorrido realizado por VANGUARDIA a pleno mediodía, se pudo constatar el escándalo que arman los gallos en este local y que se expande varias cuadras a la redonda.

Asimismo, se comprobó el mal olor que emana de la forrajera y que con el calor de las últimas semanas se hace más penetrante.

Los vecinos pidieron por eso la intervención de las autoridades ambientales y de Salubridad para que verifiquen este negocio y pongan un alto a esta problemática de los gallos cantores de la 26 de Marzo.

Ubicación. Esta es la forrajera, ubicada en el bulevar Antonio Cárdenas, donde están enjaulados los gallos.

‘TENEMOS PERMISO’

 “Yo tengo permiso, uste no se apure, pos luego, por eso estoy aquí, si no qué cingaos iba a estar”, dijo el dueño de la forrajera Los Compadres en entrevista con VANGUARDIA.

Por su parte, Martha Reyes Alemán, también propietaria del local, desmintió que los gallos tuvieran inclinaciones por el bel canto o cualquier otra disciplina musical. 

“No cantan, de hecho estamos por llevárnoslos…”, dijo la propietaria.

Y comentó que seguido viene la Policía Ambiental a efectuar revisiones y checar permisos.

“Tenemos todo al corriente, está todo bien, pero ya ve que siempre hay vecinos que… Por eso los gallos están a la vista, si no usted cree… los tuviéramos bien escondidos”.

Sin embargo, cuando VANGUARDIA solicitó los permisos con los que cuenta la forrajera para operar, Reyes Alemán se negó a mostrarlos, aduciendo que tenía obstruido el paso a su casa porque en ese momento se estaban realizando labores de limpieza general.

Y destacó incluso la amistad que tiene con sus vecinos.

Deshuesadero. En el mismo sector, dueños de talleres se adueñaron del área verde para parquear vehículos chatarra.

“Somos amigos todos, hasta el de atrás, no se preocupe”, respondió.

Detalló que recientemente la forrajera accedió a un crédito como apoyo para enfrentar los estragos causados por la pandemia, de parte del Ayuntamiento de Saltillo.

“Nos está apoyando Manolo, ya ve que ahora con la pandemia nos ha ido muy mal… Manolo mandó que tomaran fotos, que vinieran y tranquilo, pero aquí estamos”.  

SE QUEJAN DE TALLERES

Los vecinos del bulevar Antonio Cárdenas, a la altura de la colonia 26 de Marzo, se quejaron también de que varios talleres mecánicos que se encuentran a costado de la forrajera utilicen un espacio designado como área verde de la colonia para estacionar los vehículos descompuestos.

“Y nadie les dice nada, son puros carros viejos, destartalados y hasta una revolvedora metieron”, denunció un padre.

Toda vez que urgió a las autoridades de Ecología a retirar los cacharros.