Royal Ascot, una pasarela con la excusa de las carreras de caballos

+ Seguir en Seguir en Google
Circulo de Oro 2021
/ 21 junio 2013

"Ascot ha cambiado, ahora lo que prima es el estilo", señala Kiloran Cavendish, que visita desde hace 30 años las carreras.

Londres, Inglaterra.- Todo aquel que quiera llamar la atención en las distinguidas carreras de caballos de Ascot, que acaban este sábado, tiene que ser realmente radical y, por ejemplo, acudir con un sombrero de dos metros de diámetro confeccionado de tapas de hojalata. O un tocado con plumas de grandes dimensiones. Las carreras de Royal Ascot son famosas en todo el mundo por los extravagantes sombreros de sus asistentes o el frac y el sombrero de copa que lucen los caballeros. Todos los años los visitantes del hipódromo británico rinden honor a esa fama.

Existe un poco la sensación de que sólo hay una espectadora a la que realmente le importan los pura sangre que allí corren: la reina Isabel II, que este año se ha convertido en la primera monarca de la historia que consigue la venerada Gold Cup, el galardón de la carrera más importante que allí se celebra, con un caballo de su cuadra.

"Ascot ha cambiado, ahora lo que prima es el estilo", señala Kiloran Cavendish, que visita desde hace 30 años las carreras y ya de joven apostaba con su madre, una entusiasta de los equinos. Esta fan de las carreras comenta que siempre existió la tradición de vestir de forma elegante para el evento y el sombrero formaba parte de la etiqueta, aunque en la actualidad todo se ha vuelto más loco. "Antes era todo mucho más conservador".

Canvendish forma parte del grupo de "tradicionalistas" que realmente acude a Ascot por su interés en los caballos y para que la que esta cita es desde hace décadas un acontecimiento familiar. No obstante, no le parece mal cómo están evolucionando las cosas y por ello señala a una visitante cuyo atuendo en la cabeza recuerda a un lobo, con su tupida cola y sus orejas. "Algo así era antes impensable, los vigilantes no lo habrían dejado pasar".

La flexibilidad en la forma de vestir se debe en general a que la carrera se ha abierto a un público más amplio. Si antes la cita convocaba sobre todo a la nobleza terrateniente y a la clase más alta, ahora son muchos los visitantes de fuera y de todas las clases sociales las que visitan esta competición, explica.

Pero qué sería un evento tradicional inglés en el que no estuviera presente de alguna forma el estudiado sistema de clases sociales. Así es en Ascot, donde una serie de espectadores seleccionados, que visitan las carreras desde hace años o disponen de los contactos adecuados, reciben la entrada para ir al distinguido "Royal Enclosure", donde prácticamente hay al menos un título nobiliario junto a cada nombre. En el "Grand Stand" se viene a concentrar la clase media, mientras que en área "Silver Ring" se agrupa la masa, que incluso se trae su picknick hecho en casa. Conforme desciende el rango de los invitados, el frack pasa a ser un traje en los caballeros (algunos incluso van en mangas de camisa), mientras que en el caso de las mujeres, las faldas se cortan y los tacones ganan centímetros.

Acudir a Ascot exige hasta a los visitantes menos extrovertidos una gran preparación en cuestiones de moda, pues los organizadores se toman muy en serio el "dress code", el código de etiqueta. No puede faltar el traje para los caballeros y vestido para las mujeres, que opcionalmente pueden cambiar por un elegante traje chaqueta con pantalón. Y a rajatabla se cumple en la noble área del "Royal Enclosure", donde los varones tienen que acudir con el "Morning Suit": frack, chaleco, corbata, pantalones rayados y sombrero de copa. Y se necesita un buen dinero para hacerse con el equipo completo.

Los vestidos de las mujeres tienen que llegar como mínimo hasta la las rodillas, los tirantes no pueden medir menos 2,5 centímetros y se examina al detalle cómo van vestidas las asistentes en el recinto. El sombrero de la dama tiene que "cubrir una superficie suficiente de la cabeza, al menos 10 centímetros", pero se añade expresamente que es bienvenido un sombrero que cubra más. No están permitidos las horquillas o diademas con algún tipo de flores o plumas que tan de moda se han puesto y que en más de una ocasión ha lucido la esposa del príncipe Guillermo, Catalina, ya que se consideran más como una complemento para el cabello que un sombrero.

El visitante de Ascot no acude sólo un día a las carreras, sino varias veces. "Tengo tres vestidos diferentes", señala una señora ya entrada en años en el "Royal Enclosure" con enorme sombrero en forma de antena parabólica y un gargantilla de rutilantes diamantes sospechosamente verdaderos. Acude a las carreras desde hace más de 30 años, se aloja en un hotel cercano y durante varios días va saludando a los conocidos. "Todo ha cambiado, pero hoy sigue siendo igual de hermoso que antes".

Para la dependienta de los grandes almacenes "Marks & Spencer" en la tienda de la estación London-Waterloo, por donde pasan la mayoría de los visitantes de Ascot, todo ese mundo de las carreras le resulta muy lejano.

Durante toda la semana pasan por la tienda numerosas personas que acuden a las carreras para hacerse con alguna botella pequeña de champaña y algún sandwich para el viaje en tren hasta el hipódromo, que dura una hora. "Las mujeres están hermosas", dijo. "Desearía poder ir al menos una vez en la vida. Sólo ver a la gente, eso bastaría".

Por Britta Gürke/DPA-Reportajes



DPA (Deutsche Presse-Agentur) es la principal agencia de noticias de Alemania y una de las más importantes del mundo, ofrece noticias diarias en texto, fotografía, video, infografías, aplicaciones para webs y portales móviles.