Pugnas por poder, razón de la renuncia de Benedicto XVI
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Según BBC Mundo, "Benedicto manifestó que había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y no pudo soportarlo más", afirma su abogada.
Ciudad del Vaticano.- Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, renunció al pontificado debido a las presiones en el seno de la Curia Romana por la publicación del escándalo Vatileaks, que puso en evidencia la pugna de poderes en la Iglesia Católica.
Así lo asegura BBC Mundo a partir de una entrevista entre el periodista Mark Dowd al cardenal nigeriano Francis Arinze, una de las principales figuras de la Iglesia que conoce el Vaticano como la palma de su mano e incluso mencionado en marzo como uno de los posibles sucesores del papa alemán.
"Es legítimo que cualquiera especule y diga quizás, porque algunos de esos documentos fueron sacados secretamente. Pudo haber sido una de las razones. Tal vez estaba muy afectado por el hecho de que su propio mayordomo (Paolo Gabriele) filtrara tantas cartas que un periodista tuvo material suficiente para escribir un libro.
En el Vaticano, los miembros más jóvenes y ambiciosos de la Iglesia suelen recibir un consejo: "Escucha mucho, observa todo y no digas nada". El hecho de que una figura tan importante se permita esencialmente un desvío de la línea oficial es significativo.
Básicamente, Benedicto XVI fue un papa maestro, un teólogo y un intelectual.
"Para él, sólo que lo mandaran a una semana de entrenamiento de habilidades gerenciales sería un infierno", confiesa una persona del interior del Vaticano que optó por el anonimato.
Su mala fortuna fue acceder al papado en un momento en que existía un vacío de poder, en el que un número de mandos medios de la Curia Romana -los funcionarios de la Iglesia- se había convertido en "pequeños Borgias", como explicó otro clérigo, también en el anonimato.
"Cosas horribles"
Desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II, el corazón de la sede eclesiástica estuvo dominado por camarillas enfrentadas. Eso es lo que quiso exponer, según sus propias palabras, Paolo Gabriele cuando fotocopió y filtró todos esos documentos comprometedores.
"Benedicto manifestó que había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y que, en determinado momento, no pudo soportarlo más", afirma su abogada, Cristiana Arru.
"Y él buscó una salida. Según sus palabras, él había visto muchas mentiras y pensaba que el Papa había sido ignorado en temas clave", añadió Arru.
El mayordomo Paolo Gabriele fue encontrado culpable de "robo agravado" y pasó tres meses en custodia hasta que fue perdonado por el Papa. Pero eso no fue el final. El líder de la Iglesia comisionó una investigación. Tres cardenales produjeron un informe de 300 páginas, en el que quedan de manifiesto dudosos manejos financieros, cuando funcionarios del Banco Vaticano tomaban decisiones clave sin informar al Papa. Ésa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del Pontífice. Cansado, enfermo y decepcionado pasó la responsabilidad a Francisco, quizás un punto de inflexión.
Por Página Siete