Llega la crisis al Museo del Prado
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"A los museos les afecta la crisis pero sin que los museos estén en crisis", manifestó Zugaza
Madrid, España.- A Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, le ha tocado lidiar con la crisis económica que golpea a España desde hace cuatro años y en la que aún no se divisa la salida del túnel. Los recortes en el país comenzaron hace casi dos años y el presupuesto de la pinacoteca española más prestigiosa se ha quedado sin varios millones de euros. Un reto que este vasco afronta convencido de que la respuesta es un mayor dinamismo.
"A los museos les afecta la crisis pero sin que los museos estén en crisis", manifestó hoy en un encuentro con periodistas.
Zugaza aterrizó hace justo ahora diez años en el Prado, procedente del Museo de Bellas Artes de Bilbao, del que fue su director entre 1996 y 2002 y donde su gestión se alabó como "brillante". Tenía sólo 38 años cuando llegó a Madrid en sustitución de Fernando Checa, que dimitió en un enfrentamiento con el patronato de la institución.
"Nunca pensé que iba a ser tanto tiempo el que estuviera al frente", admitió este historiador del arte y museógrafo nacido en 1964 en la localidad vasca de Durango. De hecho, es el director de la pinacoteca que más tiempo lleva en el cargo en democracia.
Desde su despacho ha llevado a cabo transformaciones radicales en la institución, adaptándola a los nuevos tiempos y modernizándola. Bajo su mandato se inauguró la ampliación más importante del Prado, la que diseñó el arquitecto Rafael Moneo no sin polémica y la cual permitió la incorporación del siglo XIX al museo, con la exposición de las obras de ese periodo que hasta entonces habían estado en sus fondos por falta de espacio.
"En la medida en la que siga siendo capaz de aportar a lo que se está haciendo, estoy disponible (para seguir)", dijo. Al director del Prado lo nombra el consejo de ministros. Zugaza asumió durante el anterior gobierno del conservador Partido Popular (PP), presidido entonces por José María Aznar, y el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero lo mantuvo durante sus dos mandatos.
El Museo del Prado y Zugaza se enfrentan ahora al reto de los recortes que acompañan a la crisis económica. Los que puso en marcha el gobierno de Zapatero en mayo de 2010 supusieron para la pinacoteca una merma del 30 por ciento en su presupuesto, que se traduce en una reducción de seis millones de euros desde entonces y hasta 2013.
De los 42 millones con los que contó en 2011, el Estado aportó una mitad y la otra, la propia actividad del museo. La aportación pública en 2013 se habrá reducido a 18 millones, eso si no hay más recortes.
"La única respuesta que podemos dar es generar más actividad", sostiene Zugaza en un momento en el que otras instituciones culturales con presupuesto público se plantean reducir actividades -o ya lo han hecho- en un ahorro forzado por los recortes.
Zugaza comenzó ya en 2010 a buscar fórmulas para cubrir esa merma de dinero. Una de ellas es la apertura al público todos los días del año -incluidos los lunes, que hasta ahora eran de descanso-, con la excepción de Navidad, Año Nuevo y el Día del Trabajo. Así espera incrementar el número de visitantes anuales en 250,000 y con ellos el dinero recaudado en entradas y ventas en sus tiendas y cafetería. La medida entró en vigor esta semana, en la que la institución presentó la renovación de Telefónica como entidad benefactora y financiadora de la entrada gratuita de los tres lunes de enero.
Y es que afrontar la crisis pasa también para Zugaza por incorporar benefactores y patrocinadores. Coincide con otros agentes del sector en que se impone la necesidad de una nueva Ley de Mecenazgo que facilite la entrada de capital privado en estos tiempos.
Apuesta también por desarrollar proyectos fuera de España que tengan retorno económico, como el que en junio llevará obras de la pinacoteca a Australia bajo el título de "Portrait of Spain".
En 2011, algo más de 2.9 millones de visitantes recorrieron las salas del Prado, cifra a la que hay que sumar casi 864,000 personas más que visitaron las exposiciones que el museo llevó a San Petersburgo y Tokio. "Debemos responder (a la crisis) con esta actitud, mostrando nuestra capacidad y dinamismo", sostiene Zugaza.
Lo que no ocurrirá es que el museo nacional se quedé sin comprar alguna obra que considere que debe colgar de sus paredes. El Prado no tiene un presupuesto que le marque un límite en adquisiciones, pero lo difícil "es encontrar obras que mejoren su colección", explica. Por eso la pinacoteca tiene que estar atenta. "Y cuando surgen las oportunidades, hay que aprovecharlas".
Es el caso de "El vino de la fiesta de San Martín", de Pieter Bruegel "El Viejo". El Prado la compró en 2010 por siete millones de euros a una colección privada y tras un proceso de restauración se muestra en el museo desde diciembre.
En el caso del Prado, los recortes suponen un golpe pero no amenazan su substencia, como sí es el caso de otras instituciones culturales en España. "Hay museos como el Prado que pueden responder con su propia capacidad de financiación, pero hay otros que no van a poder soportar esta merma de los recursos públicos", admite Zugaza.