Bram Stoker no fue sólo "Drácula"
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Se cumple un siglo de la muerte del escritor irlandés, uno de los más leídos, pero al mismo tiempo uno de los más desconocidos más allá de su obra icónica, "Drácula".
México. La leyenda del vampiro no pertenece a la pluma del irlandés Bram Stoker (1847-1912), pero sí una de sus representaciones literarias emblemáticas, al grado que el escritor se convirtió en víctima del conde: mordido el creador, vivió en las sombras, sepultado por la fama de su propia obra.
Ciertamente, Drácula es la novela que lo hace inmortal, aunque no en vida, como recuerda el estudioso Víctor Grovas, quien dirige la cátedra Bram Stoker en la Universidad del Claustro de Sor Juana, pues en su momento tuvo un éxito moderado, siendo hasta el siglo XX, con las diferentes versiones, sobre todo cinematográficas, que se convirtió en lo que hoy es.
"Stoker no sólo se interesaba en la literatura de horror, también hizo muchas novelas románticas, era un conocedor de los mitos celtas; incluso era un hombre muy estudioso del teatro de su época", asegura el investigador.
Desde la perspectiva de la escritora Rosa Beltrán, lo que hizo Bram Stoker fue aterrizar un arquetipo, lo que lo convirtió en un escritor "comido por su criatura, pero se nos olvida que Drácula es una novela espléndidamente escrita, que usa casi todos los recursos literarios, como el género epistolar, la crónica, la noticia, la novela de aventuras, menos el monólogo interior".
Alberto Chimal reconoce que más allá de reinventar a un personaje icónico, lo que hizo el escritor irlandés fue contar una historia donde se presentan muchos de los grandes conflictos de su tiempo y, de hecho, del nuestro: "Tradición contra modernidad, oriente contra occidente, una sociedad cerrada contra `invasores' del exterior".
Amante del teatro
Gran parte de la vida de Bram Stoker transcurrió como secretario personal de uno de los actores más famosos de su tiempo, Henry Irving, al tiempo de escribir textos de crítica teatral. Pese a ser recordado por Drácula, en la bibliografía se cuentan 18 libros, que van de la novela romántica, al cuento y la poesía, lo que refleja el interés por la experimentación literaria en su obra.
De acuerdo con Alberto Chimal, además del personaje, en la novela hay aspectos que resultan muy interesantes, como que la narración esté escrita en "tiempo real", mediante declaraciones de diferentes personajes consignadas en diarios, anotadas en taquigrafía, grabadas en fonógrafo, etcétera: "todos usan la tecnología más avanzada de su época para contar sus testimonios de un horror ancestral".
"Drácula es un precursor no reconocido de más de una novela del presente, en que se utiliza la misma estrategia de fragmentar la historia y presentarla como un testimonio de lo absolutamente presente. De hecho, ninguna de las versiones más famosas del vampiro literario después de Stoker -incluyendo las de Anne Rice y Stephenie Meyer- es tan vanguardista y tan interesante como obra literaria."
Para Rosa Beltrán, directora de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, se trata de una novela vertiginosa que "te ofrece distintas posibilidades de entrar a la historia".
"La gran aportación de Stoker", a decir de Víctor Grovas, "es la creación de un sujeto como Van Helsing, que representa el pensamiento científico, al que le pone una contraparte con Renfield, quien finalmente es un anticientífico, un hombre que transitó por el camino de la ciencia y tiene un lúcido discurso con todos los personajes en el manicomio, donde dice que el destino de la ciencia es caer".
De los problemas que enfrenta el acercamiento literario a Bram Stoker en la actualidad son las versiones cinematográficas, porque la novela tiene muchos elementos filosóficos e información mítica, que hacen a la novela mucho más profunda de lo que muestran las versiones cinematográficas.
Fantasía de altos vuelos
De entre los 18 títulos que se reconocen a Bram Stoker, Alberto Chimal y Víctor Grovas coinciden en la necesidad de recuperar un título como La guarida del gusano blanco, una novela en la que el escritor irlandés también se adelanta a su tiempo, con una propuesta muy cercana al surrealismo.
"En otras de las obras de Stoker hay una imaginación fantástica de altos vuelos que se dedica a los mismos temas de su obra mayor; aunque no tienen la fuerza enorme de Drácula, merecen leerse y no le piden nada a la mejor literatura de imaginación del siglo XIX", asegura Alberto Chimal. Otros de sus títulos son Miss Betty, El desfiladero de la serpiente o La joya de las siete estrellas, si bien el que permanece en la memoria es Drácula, considerado como un recipiente en el que han cabido las obsesiones y los temores de un siglo entero, por lo menos, del pensamiento occidental. A final de cuentas, como dijera Alberto Chimal, "el vampiro es lo que no somos pero podemos ser, y a la vez nos fascina y nos repele".