La limpieza bucal se basa en el cepillo y no en la pasta dental
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De hecho, al contrario de lo que comúnmente se cree, el hilo dental no solo sirve para quitar algún resto de comida que queda entre los dientes, sino que en las separaciones de los dientes tiene el mismo efecto que las cerdas de un cepillo, donde se forma placa bacteriana al igual que en la superficie de los dientes.
A pesar de lo que habitualmente se cree, podríamos prescindir de la pasta de dientes en la limpieza diaria. Usando el cepillo de la manera correcta, llegando a todos los rincones y con un poco de agua, debería ser suficiente para eliminar la placa bacteriana que se forma en la dentadura, y que es el motivo por el que nos limpiamos los dientes. Por lo tanto, es indiferente qué cantidad de dentífrico usar, aunque nos pueden interesar más algunas propiedades que otras, como los ingredientes blanqueadores o el flúor, que ayuda a remineralizar el tejido dental.
A la hora de enseñar cómo limpiar adecuadamente los dientes, muchos especialistas recomiendan hacerlo sin pasta, para no confundir la sensación con la verdadera limpieza, ya que no es el dentífrico el que se encarga de la limpieza dental, sino el mismo cepillo o el hilo dental, para limpiezas más profundas. De hecho, al contrario de lo que comúnmente se cree, el hilo dental no solo sirve para quitar algún resto de comida que queda entre los dientes, sino que en las separaciones de los dientes tiene el mismo efecto que las cerdas de un cepillo, donde se forma placa bacteriana al igual que en la superficie de los dientes.
En el mismo sentido, los enjuagues son complementarios y ayudan de manera muy mínima a la limpieza, aunque dan una sensación de frescor que puede ser muy agradable. Solo en casos de tratamientos más intensivos, como un uso terapéutico tras alguna intervención, un enjuague determinado y prescrito por un especialista puede tener una utilidad importante.
Si el cepillo de dientes es entonces la clave para una limpieza correcta, hay que tener en cuenta varios consejos para que pueda ser completamente efectivo. Por ejemplo, un cepillo de dientes nunca debe ser compartido, puesto que pueden contagiarse infecciones, igual que sucede cuando se guarda cerca de otros cepillos. Aunque parezca un detalle sin importancia, enjuagarlo bien es necesario para eliminar las bacterias, por lo que cuando estas no se eliminan, es hora de cambiar el cepillo. Como no se ve a primera vista, lo recomendable es siempre hacerlo cada tres o cuatro meses, igual que los recambios en los cepillos eléctricos. Además, siempre debe dejarse secar al aire libre y en posición vertical.