Aún vive la música purépecha
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El maestro pireri, de 84 años, es uno de los últimos compositores de sones tradicionales
Morelia, Michoacán.-Â Flor chiquita, qué bonita eres, ¿cómo te llamas? ¿cómo le haría para cortarla? Pero ya no hay modo. Voy para abajo mi amigo, aquí por la cancha, mi amigo, voy para abajo a ver a Elvirita. Llegó la fiesta, despierta, despierta mi muchachita. Llegó la fiesta próxima a las ánimas, esta flor de octubre, qué bonito aroma tiene, y Elvirita tanto que sonríe", entona con una voz tenue, y el aliento ahogado, "Tata" Agapito Secundino Faustino, el maestro pireri (compositor de pirekuas) de 84 años de edad, que fue condecorado por el Congreso de Michoacán en recompensa a su trayectoria.
Elvirita, es el nombre de su composición más famosa, dentro de unas 25 pirekuas que recuerda haber escrito "Tata" Agapito, la cual ha sido ejecutada en festivales nacionales e internacionales, representando a la música folklórica mexicana.
Pero Elvirita es de carne y hueso, pues se trata de la novia de un hijo ya fallecido de "Tata" Agapito, quien murió en 1975 siendo muy joven y en edad casadera; el maestro pireri le compuso la pieza para honrar su memoria y dar un momento de alegría a la que fuera su nuera.
"Si vez a una persona triste, hay que regalarle una pirekua", es la filosofía que "Tata" Agapito pregona al preguntarle la razón de sus composiciones. "La gente está triste, y para eso está la música, para que se alegren, para que rían mucho, porque la tristeza no es buena", agrega el compositor nacido el 6 de agosto de 1927, en el poblado de San Andrés Tzirondaro, en la ribera del lago de Pátzcuaro, donde hasta la fecha radica.
Inició sus estudios musicales a los 10 años de edad en la banda musical de San Andrés, siendo su primer instrumento el clarinete.
En 1947 ingresó a la Banda de Música del Gobierno del Estado, donde terminó por perfeccionar sus conocimientos en los tratados de armonía, dictado musical, instrumentación y perfeccionamiento en la ejecución de los instrumentos.
El maestro pireri es reconocido por su amplia trayectoria dentro de la música tradicional púrepecha, que además de las pirekuas, consta de sones abajeños y los llamados sonecitos, subgéneros en los cuales también es creador.
En 1949 surgieron sus primeras composiciones, unos sones llamados Tsitsiki Sapichu (Florecita), Tumbi xepi (Joven flojo) y Kutsapi Demonio (Cochino demonio).
Pero sin duda, su legado más trascendente es el ser el compositor de la primera misa purépecha, la cual compuso junto con el padre Agustín García Alcaraz, en ese entonces párroco de San Andrés. La obra se estrenó en la parroquia de la comunidad en 1976. Ese mismo año, también compuso mañanitas en purépecha para la Virgen de Guadalupe, mismas que han sido adaptadas en diversas comunidades de Michoacán.
Al maestro Secundino Faustino también se le reconoce como un impulso de las danzas tradicionales de San Andrés, "de los Negritos, y Kuparakua.
¿Cuál es el futuro de la pirekua?, se le pregunta a "Tata" Agapito, quien no vacila enresponder "le queda una larga vida. Muchos jóvenes la siguen tocando, aunque ya no quieren componer", afirma al tiempo que esboza una sonrisa.
Según la obra "Testimonio Musical de México" editada por el INAH en 2008, la palabra Pirekua se traduce como "canto o canción", los intérpretes de las mismas se denominan Pireris, los cuales pueden ser desde solistas, duetos, tríos o hasta grupos corales y bandas.
Las pirekuas suelen expresar de manera poética los sentimientos y aspiraciones del autor, en general son dedicadas a alguna mujer, aunque también pueden hablar del sufrimiento y protesta del pueblo purépecha ante alguna situación social.