50 años coleccionando juguetes
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"Muestro la colección con el propósito de compartir mi infancia" Roberto Shimizu, creador del Museo del Juguete Antigüo.
México, D.F..- Desde que era un niño de 10 años Roberto Shimizu, se ha dedicado a "guardar cosas"; esta manía surgida cuando sus padres tenían una papelería en la colonia Doctores, lo ha convertido en un gran coleccionista de juguetes antiguos y objetos de la cultura popular mexicana. Ahora tiene en su poder más de un millón de piezas, de las cuales sólo exhibe 40 mil en el Museo del Juguete Antigüo de México, debido a la falta de espacio y patrocinio.
Shimizu, quien es arquitecto de profesión, guardó todos aquellos juguetes que hacían volar la imaginación de los niños desde los años 50, desde muñecas de sololoi, carritos de todo tipo de material, Kid Aceros, muñecas Lily Ledy, robots, enmascarados de plata, figuras de G.I. Joe, soldados de plomo, teatros de títeres hasta objetos de todo tipo de material como las famosas canicas de barro. "Mi juguete favorito era por su puesto, el patín del diablo, era maravilloso porque hacías ejercicio, aprendías a compartir, inventabas historias fantásticas, podías jugar a lo largo de las calles, no había peligro. ahora ni banquetas hay. Lo importante del juguete es que era un medio para enseñarle a los niños la convivencia infantil. la diferencia con el juguete de la época actual es que más bien se hace para enganchar a los niños y a los papás para que compren, es más importante la mercadotecnia" afirma.
"Muestro la colección con el principal propósito de compartir mi infancia", dice Shimizu, ya que muchos de los juguetes los usó en el patio de la vecindad donde vivía para divertirse y ser feliz, porque para él un juguete "es el testigo de las épocas felices del ser humano".
La museografía es parte fundamental de la originalidad del lugar, Shimizu ha adaptado vitrinas de exhibición sobre la base de antiguos aparatos reciclados como transformadores eléctricos, calderas, proyectores de cine o rokcolas; "cuando empezamos a mostrar esta colección que era para vecinos aquí de la colonia doctores, no quisimos poner los juguetes en vitrinas convencionales porque hubiera parecido tienda vieja, entonces tratamos de hacer una especie de hábitat de los juguetes con objetos reciclados; por ejemplo, construimos una nave espacial donde se muestran astronautas, robots y naves espaciales".
Dentro de la exposición se pueden encontrar piezas de los siglos XIX y XX de manufactura europea y asiática, pero sobre todo mexicana, además de mascaras y cartas de luchadores que en su momento fueron ídolos de chicos y grandes. Según Shimizu se trata de "mostrar a las nuevas generaciones juguetes con los que jugaron sus abuelos y sus padres, enseñándoles a través de ellos un México en el que, si bien había pobreza, también era más feliz y existía un gran ingenio. Los juguetes más valiosos no son los más caros, al contrario son aquellos que en ocasiones eran de fabricación casera porque el papá no podía comprar el importado, entonces creaba una réplica con la única finalidad de hacer feliz a un niño". Así, este museo se convierte en un lugar para niños, pero también para los papás de los niños quienes al recorrer las diferentes aulas se encontrarán con su infancia y recordarán la creatividad que los juguetes les brindaron.
Lo que originalmente fue la tienda Avenida, fundada por los padres de Shimizu, sigue funcionando en la planta baja del museo, donde se encuentra una pequeña fuente de sodas con comida japonesa, pero además una gran cantidad de juguetes de colección en venta, donde los precios van desde los más económicos hasta los miles de pesos.