Salgari, escritor de historias maravillosas
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Emilio Salgari se quitó la vida hace un siglo, a los 49 años de edad.
Madrid, España.- Salgari escribió a destajo desde que empezó a publicar profesionalmente en 1883, oculto bajo seudónimos en periódicos regionales italianos que sobrevivían, en buena medida, gracias a su extraordinaria capacidad de trabajo. En el momento de su muerte su obra superaba los doscientos títulos, entre relatos cortos y novelas.
Una cifra nada desdeñable en un autor que todavía no goza de un adecuado reconocimiento en la historia de la literatura y en el ámbito civil italiano. En Italia no hay ni una sola estatua dedicada a su memoria. En el día del centenario de su muerte, el pasado 25 de abril, el homenaje recibido fue más espontáneo que oficial.
RECORDADO, NO RECONOCIDO
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Autor de diversos ciclos novelísticos, generalmente de temática piratesca, Salgari es principalmente conocido -y en algunos círculos también reconocido- por ser el padre literario de Sandokán y Yáñez, los irreductibles Tigres de Malasia, protagonistas de nueve historias.
Su encomiable capacidad de trabajo estuvo motivada por una brava fantasía y un espíritu de aventura al que no fue ajeno su pasión, nunca consumada, por el mar y por los viajes.
Hoy está demostrado que no abandonó Italia salvo para realizar un viaje en barco de tres meses y que jamás terminó sus estudios náuticos, pero en sus tiempos, se pensó que el "Ammiragliador" era un verdadero capitán y hombre de mundo (él mismo abonó durante años esta leyenda y retó a una periodista que dudó de sus credenciales).
Nada más lejos de la realidad: los conocimientos que poseía sobre marinería y exóticos parajes provenían de una exhaustiva labor de documentación enciclopédica.
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Fue un hombre de acción (como Jack London o William Hope Hogdson), de carácter vivaz en su juventud, y ese humor lo trasladó a sus libros. Se trató, según cita Claudio Gallo en la hasta ahora más completa biografía sobre el escritor, "La máquina de los sueños", de un escritor "sanguinario, visceral, alejado del racionalismo de los libros y los héroes de Julio Verne".
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ESCRITOR "MODERNISIMO"
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Para Gallo, la principal habilidad de Salgari fue su capacidad para crear estampas, imágenes. "Su escritura es visual por definición, y por eso, modernísima", sostiene su biógrafo.
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Además, Salgari contribuyó "en modo determinante al nacimiento de la industria editorial moderna", con las agresivas campañas, muchas realizadas por él mismo, en prensa que precedieron el lanzamiento de sus primeros volúmenes, aparecidos en forma de serial en periódicos de la época.
Lo más importante, para Gallo, es que Salgari supo sintonizar con "las imperiosas dinámicas de la sociedad de masas", lo que hizo de él un escritor antiburgués y "profundamente democrático, capaz de modificar y orientar las decisiones técnicas de la industria".
Del autor veronés puede hablar extensa y autorizadamente el escritor hispano-mexicano Paco Ignacio Taibo II, responsable de la novela "El regreso de los Tigres de Malasia", pastiche-homenaje que retoma a los personajes clásicos y los introduce en un contexto mundial más acorde con la modernidad.
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Según Taibo, en la América hispana Salgari se convirtó en un best-seller instantáneo por "el gusto creado por la novela de aventuras, y sin duda también por esta manera de entender al personaje central como héroe antiimperial".
Como él, muchos autores actuales se aficionaron a la literatura gracias a las aventuras descritas en los libros del novelista italiano. De hecho, el componente latinoamericano ha hecho que Salgari vaya cobrando consistencia en el mercado editorial estadounidense.
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"Salgari sólo quería escribir y contar historias maravillosas", concluye Gallo. Quizás por esa pasión por la maravilla, jóvenes en cuerpo y alma de todo el mundo, todavía siguen teniéndolo como faro de sus infancias.
DESTACADOS:
* En el momento de su muerte su obra superaba los doscientos títulos, entre relatos cortos y novelas.
* Autor de diversos ciclos novelísticos, generalmente de temática piratesca, Salgari es principalmente conocido por ser el padre literario de Sandokán y Yáñez, los irreductibles Tigres de Malasia, protagonistas de nueve historias.
* Fue un hombre de acción, de carácter vivaz, en su juventud, espíritu que trasladó a sus libros. Se trató, según cita Claudio Gallo en la biografía sobre el escritor, "La máquina de los sueños", de un escritor "sanguinario, visceral, alejado del racionalismo de los libros y los héroes de Julio Verne".