Murió Hella Haasse, la "gran dama" de la literatura
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Entre las obras de Haasse publicadas en castellano figuran "Un Gusto de almendras amargas", "los señores del té" o "El ojo de la cerradura".
Amsterdam, Holanda .- La escritora y dramaturga holandesa Hella Haasse falleció el jueves en su domicilio de Amsterdam a los 93 años, según confirmó hoy su editorial, Querido. Su nombre entra ya a formar parte del "Olimpo" selecto de los cuatro grandes de las letras en lengua neerlandesa.
"Holanda pierde a una de sus mayores figuras literarias. No era solamente una gran escritora, sino una gran persona y una pensadora fértil", aseguró este viernes la directora de la editorial Querido, Annette Portegies.
Entre las obras de Haasse publicadas en castellano figuran "Un Gusto de almendras amargas", "los señores del té" o "El ojo de la cerradura", casi todas inspiradas en la temática colonial en las antiguas Indias Orientales (actual Indonesia y ex colonia holandesa, donde nació la escritora).
Una de sus mayores admiradoras era la reina Beatriz de los Países Bajos. En una intervención en noviembre de 2004 con ocasión de la entrega de un premio a la escritora, la monarca admitió en público que cuando está de vacaciones, entre sus libros preferidos "siempre hay uno de Hella Haasse".
No se brindaron detalles sobre las circunstancias del fallecimiento de la escritora más famosa del país. Solamente fuentes de la editorial informaron de que Haase murió la pasada noche en su casa, tras una "breve enfermedad".
Apodada "la gran dama de la literatura holandesa", Haasse estaba considerada, junto a Harry Mulisch, fallecido en 2010 y autor de, entre otros éxitos, "El descubrimiento del cielo" ("De ontdekking van de Hemel", 1992), una de las escritoras más importantes y prolíficas en lengua neerlandesa de los últimos tiempos.
Según coinciden los críticos, su nombre forma ya parte del particular "Olimpo" literario en lengua neerlandesa, formado -además de por Mulisch- por Gerard Reve y William Frederick Hermans.
La literatura de los Países Bajos "ha perdido a una autora clave y muy apreciada. Se suele hablar con frecuencia de los tres grandes nombres de la literatura holandesa (Hermans, Mulisch, Reve), pero creo que lo correcto sería hablar de los grandes cuatro", comentó el secretario holandesa de Cultura, Halbe Zijlstra, en una primera reacción.
También en Flandes, la comunidad de lengua neerlandesa de Bélgica, se lamentó este viernes el fallecimiento. El periódico flamenco "De Standaard" recuerda en su página web que Haasse era miembro de honor de la Real Academia Belga para la Lengua y Literatura Neerlandesa (Belgische Koninklijke Academie voor Nederlandse Taal- en Letterkunde) en Gante.
Los libros de Hella Haasse se han publicado en más de 100 países y han sido traducidos a varios idiomas, entre ellos el castellano, por editoriales como Edhasa, Península, El Aleph, Salvat o Plaza y Janés.
Obtuvo premios prestigiosos como el P.C.Hooftprijs (1984) y el Premio de las Letras Holandesas (2004). En la década de los 90, recibió las más altas distinciones en Francia, y la reina Beatriz la condecoró con la medalla de honor -en oro- de las Artes y las Ciencias, de la Orden de Orange.
Hélène Serafia Haasse nació en 1918 en Batavia (Indias Orientales Holandesas, actual Indonesia), hija de una pianista y de un inspector de finanzas holandeses.
Desde su juventud, se especializó en relatos centrados precisamente en el pasado colonial holandés de Indonesia y escribió su primera novela histórica a los 11 años. Su primer "best seller", "Oeroeg" (1948), se convirtió en un superventas casi instantáneo. En total cuenta en su haber más de 20 relatos, según informó la agencia holandesa de prensa, ANP.
La temática de "Oeroeg" gira en tormo a la influencia recíproca entre colonizados y colonizadores holandeses del país asiático: aborda la relación entre dos muchachos, uno holandés y otro indonesio, cuya amistad es sometida a una dura prueba cuando Indonesia logra la independencia de Holanda. Fue adaptada al cine en 1993 por Hans Hylkema.
El entierro de Haasse se realizará en círculos familiares estrechos y no habrá actos públicos, según dispuso la propia escritora en sus últimas voluntades.