"Virtuality Literario Caza de Letras", un laboratorio literario
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A cuatro años de distancia, tres de los cuatro ganadores de ediciones anteriores, Fernanda Melchor, Arturo Vallejo y Hugo López, hablan de su carrera literaria.
México, D.F..- En mayo de 2007, cuando arrancó el "Virtuality Literario Caza de Letras", organizado por la Dirección de Literatura de la UNAM, parecía más una "ocurrencia divertida" que un verdadero laboratorio de escritura creativa. Ese experimento literario que jugaba con el formato de los reality shows y que se propuso encerrar "virtualmente" a sus participantes durante varias semanas, se ha convertido en un certamen que impulsa la carrera literaria de jóvenes creadores.
Desde entonces, ese concurso-taller en línea, dirigido siempre por tres escritores y en el que se han trabajado distintos géneros literarios: novela, cuento, mini ficción, narración breve y ahora crónica, ha "atrapado" a 54 escritores en ciernes, 10 de los cuales se encuentran en este momento "encerrados" en el Blog-Taller http://www.cazadeletras.unam.mx/ buscando ganar la quinta edición del certamen, que arrancó el pasado 18 de octubre.
A cuatro años de distancia, tres de los cuatro ganadores de ediciones anteriores, Fernanda Melchor, Arturo Vallejo y Hugo López, hablan de su carrera literaria, de las publicaciones que han hecho, del escaparate que significa ganar el primer lugar del certamen y de los muchos proyectos que tienen por delante, especialmente escribir y leer.
Ese certamen que apela siempre a la participación de los cibernautas ha cambiado la vida de los cuatro ganadores. No sólo tres de ellos han visto su primer libro publicado, sino que también han despertado el interés de editoriales y otras instituciones culturales. Concentrado en una sola frase: se les han abierto las puertas.
Espacio de formación
Luego del anonimato, de las noches sin dormir para entregar el texto del día siguiente, de "hacer de tripas corazón" ante las críticas de los tutores, de los propios compañeros y de los lectores, los cuatro ganadores del certamen comenzaron a proyectar su carrera.
Los tres narradores mexicanos que respondieron la entrevista de EL UNIVERSAL, trabajan en una nueva novela o libro de cuentos.
Los tres coinciden en que fue una experiencia "extenuante pero muy satisfactoria", que aprendieron mucho de los escritores que los tallerearon, entre ellos Alberto Chimal, Mónica Lavín, Alvaro Enrigue y Martín Solares.
Fernanda Melchor, ganadora de la primera edición que se realizó durante 2007, asegura que "es un proyecto innovador que ha permitido a muchos escritores jóvenes dar ese salto hacia la publicación y el reconocimiento, que ha logrado formar nuevos lectores y que ha promovido la discusión literaria a través de las nuevas tecnologías".
Aunque ella es la única de los cuatro ganadores que no publicó un libro con editorial Alfaguara, sí publicó varios de sus textos en la añeja colección Punto de Partida de la UNAM y desde el año en que obtuvo Caza de Letras, mantiene el blog Olas de sangre, que comenzó como un colectivo de nota roja literaria y que ahora sólo nutre ella con sus textos en ese género.
Por su parte, Arturo Vallejo, ganador del segundo virtuality literario y autor del libro No tengo tiempo, asegura que "la mayor ganancia es la proyección literaria que te ofrece haber participado en un concurso que tenía muchos ojos encima y luego la oportunidad de publicar en un sello como Alfaguara. Esa ganancia es inestimable".
Proyección garantizada
El objetivo del concurso-taller, lejos de banalizar la literatura mediante el chisme y el culto a la personalidad del escritor, se ha convertido en una experiencia inédita y única en su género, que además del blog, en el que los tutores dejan tareas y el público puede leerlas, se hace uso de las redes sociales como Facebook, YouTube y Twitter.
Es una especie de ámbito de fogueo para los escritores y un puente virtual entre creador, público y tutor-jurado.
Hugo López, quien obtuvo el primer lugar de la cuarta edición del certamen literario y autor de Infinitas cosas, asegura que allí encontró muchas maneras nuevas de forzar la inspiración.
"Releí mucho y me bebí libros nuevos, vi caricaturas, platiqué con todo el mundo, escuché mis discos preferidos. De todos modos sigo creyendo que las musas sólo se nos aparecen cuando les entra en gana. Claro que también aprendí a hacer un libro".
Caza de Letras es una especie de escaparate, el paso por allí ha puesto a los ganadores en contacto con el público y con los medios. Muchos de ellos, que a escondidas tenían aspiraciones literarias, comenzaron a mostrar sus escritos, aprendieron a trabajarlos.
Los logros son muchos. Arturo Vallejo reside actualmente en Alberta, Canadá, donde fue becado en el Banff Centre of the Arts por el Fonca.
"Se trata de una estancia más o menos corta, dos o tres meses que te permiten alejarte de todo y dedicarte por completo a un proyecto. Mi objetivo es terminar el primer borrador de un libro de relatos, en eso he trabajado desde que llegué en septiembre y estoy cerca de terminar".
Incluso, al hacer el balance de este certamen, Vallejo responde: "Pongámoslo así: se han publicado ya los tres últimos libros ganadores. Además, dos de las novelas que participaron el mismo año que la mía, la de Ana Ivonne Reyes y la de Omar Delgado, han ganado concursos y se han publicado o están en proceso de hacerlo; otras dos -Paul Medrano y Orlando Cruzcamarillo- se publicaron también ya. Yo diría que el balance es muy positivo".
Tras ganar, los tres escritores han recibido propuestas para participar en revistas y antologías. Todos tienen proyectos en mano. Arturo Vallejo trabaja en un libro de cuentos casi listo; planea una novela corta y una novela de aventuras para jóvenes.
Fernanda Melchor está por terminar su primera novela y ya vislumbra un libro de cuentos "cuyas historias girarán alrededor del tema del `trópico pútrido', es decir, esta idea de que las zonas costeras no son siempre los lugares más alegres del mundo, sino que más bien son fuente de melancolía, de depresión y de muerte".
Hugo López, el más joven de los ganadores, apenas tiene 21 años y está a cargo de las columnas de la revista Migala, sigue escribiendo, con su banda de funk, entrena taekwondo y estudia el séptimo semestre de Filosofía. "Lo que más me atrae es esa sensación de trabajo en conjunto que produce algo que nunca estuvo en la mente de ninguno de los participantes".
Fernanda, Arturo y Hugo cuestionan la mecánica del certamen, la califican de extenuante y agotadora, pero pese a todo, la experiencia fue la mejor, también lo fueron los consejos atinados que recibieron de los tutores.
"Cuando eres muy chavo, cuando empiezas en esto, es desesperante no tener retroalimentación, no tener lectores, no tener ni idea si lo que uno hace le interesa a alguien; entonces uno busca hacerse un huequito en cualquier publicación, a como dé lugar, ya de perdida en un blog, porque uno requiere de este diálogo para poder crecer, para poder encontrar la voz propia", recuerda Fernanda Melchor.
El concurso logra captar la atención internacional
Tras Fernanda Melchor, Arturo Vallejo y Hugo López Araiza vienen 10 escritores que el pasado 18 de octubre comenzaron sus trabajos en la quinta edición del Virtuality Literario que está dirigido a trabajar la crónica y que tiene a tres profesores de primera: Santiago Gamboa, J.M Servín y José Luis Martínez.
El Quinto Virtuality Literario tendrá la dinámica de un torneo; cada semana se repartirán 12 puntos: nueve del jurado y tres del público. Cada miembro del jurado podrá asignar tres puntos en cada ronda. Los tres participantes que obtengan más votos del público recibirán, cada uno, un punto que se irá incorporando a una tabla de posiciones que definirá los resultados.
"Aunque el primero no, las últimas tres ediciones han dado como resultado la publicación de un libro en coedición con Alfaguara y la Dirección de Literatura de la UNAM; los concursos han tenido como tema distintos géneros: cuento, novela, minificción y crónica", señala Rosa Beltrán, directora de Literatura de la UNAM, quien está a cargo del Virtuality Literario Caza de Letras.
Al hacer un balance del certamen a cuatro años de su creación, la escritora afirma que cada vez hay más participantes extranjeros. "Hemos conseguido que este concurso se proyecte a nivel internacional".
Tan sólo en la quinta edición, recibieron la propuesta de 179 concursantes, de entre los que estaban 35 participantes de Argentina, España, Colombia, Perú, Ecuador, Guatemala, Cuba, Estados Unidos, Chile y Uruguay.
"Uno de nuestros objetivos ha sido publicar y promover los géneros que no tienen tanta cabida en las editoriales comerciales, incluso en el caso de la novela, nos enfocamos en la novela corta, que es un género muy interesante en lengua española, pero que tampoco es convocado en otros concursos", dice Beltrán.
Recuerda que un importante paso ha sido publicar el libro del ganador, lo que "los catapulta y los convierte en jugadores de las ligas mayores". A Benjamín Labatut, el chileno que ganó la tercera edición de Caza de Letras, le publicaron La Antártida comienza aquí, no sólo en Chile, sino en todos los países de habla hispana.