A Fernando Vallejo lo encierra la escritura

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Circulo de Oro 2021
/ 6 noviembre 2011

El polémico autor colombiano, ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2011, se aleja de la vida pública

CIUDAD DE MÉXICO.- A sus 69 años, el escritor Fernando Vallejo desea "aprovechar muy bien" el tiempo que le queda de vida y dedicarlo a la escritura. Por eso ha decidido "cortar por lo sano" y no volver a dar entrevistas, ni ir a ferias, ni escribir prólogos, ni presentar libros.

"Ni ninguna de esas cosas que ya me acabaron la vida, pues no tengo tiempo de hacer nada por estar ahí llenando páginas y páginas, y el tiempo vacío de otros", afirma tajante vía telefónica.

Amable, risueño, el novelista y cineasta nacido en Colombia y naturalizado mexicano en 2007 rechaza toda posibilidad de conversación previa al próximo 26 de noviembre, cuando recibirá en Guadalajara el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, uno de los más importantes en lengua española.

"Estoy fregadísimo de los ojos. Ya casi no veo nada. Me he hecho seis operaciones en los dos ojos. Tengo muchos problemas. He ido reduciéndome las cosas y ya casi no salgo de la casa, o lo mínimo posible. Estoy tratando de acabar un libro con dificultades, pues leer cualquier página me cuesta un esfuerzo terrorífico, y escribir en el computador igual", explica en tono afable.

Personaje controvertido por sus agudas críticas, especialmente hacia la Iglesia católica, la manera de hacer política en Colombia, la falsa moral de la sociedad moderna, la violencia y el mal trato a los animales, el autor de novelas como La virgen de los sicarios y El desbarrancadero confiesa que se siente al final de la vida, por lo que quiere escribir un libro "dejando en claro las conclusiones a las que he llegado".

Contento con el galardón dotado con 150 mil dólares, concedido por un jurado internacional el pasado 29 de agosto, el también biólogo y pianista hará una excepción en la FIL Guadalajara y ofrecerá un discurso en el que, ha prometido, hablará de "cosas importantes" que descarta adelantar.

Lo que sí aclara el promotor de la libertad sexual es que la homofobia en Jalisco no estará presente en sus reflexiones. "No. Yo nunca hablo de esas cosas."

Hijo del exministro y abogado conservador colombiano Aníbal Vallejo Alvarez, el narrador que creció y estudió en Medellín (Colombia) y que vive en la Ciudad de México desde hace 40 años, donde ha hecho toda su obra, unos 17 libros, se siente parte de ambos países.

"Soy de donde nací y de donde me voy a morir. Las nacionalidades no tienen importancia, ni las patrias. Esos son cuentos del pasado. Estamos en el mismo planeta, en el mismo barco que está naufragando. Cuáles patrias, cuáles nacionalidades. Esos son pasaportes, asuntos de burocracia", comentó hace dos meses al recibir el premio.

En esa charla con los medios de comunicación, el Premio Rómulo Gallegos 2003 detalló lo difícil que ha sido para él escribir. "Me costó mucho trabajo mi primer libro, porque no sabía cómo hacerlo. Aunque yo había estudiado filosofía y letras y gramática, este oficio no se enseña en ningún lado. Saber hacer las frases, que suenen bien, que estén bien equilibradas, es muy complicado.

"Escribir es muy difícil, aunque puede ser espontáneo, es más lo que hay de trabajo y conocimiento y de malicia. Uno no aprende a escribir en los libros. Uno se puede pasar todo el tiempo leyendo buena literatura y no ser capaz de escribir. Después de que aprendí a hacerlo ya llevo 17 libros y podría seguir escribiendo indefinidamente", añadió.

Pero toda una obra escrita tampoco es suficiente para Vallejo. "Lo triste de todo es que por más que uno se esfuerce los libros pasan. Duran, ¿cuánto? Una semana, unos meses, no más, y se olvidan; y la realidad los deja atrás y no puede ser de otra forma. La gente de hoy necesita un léxico y notas de pie de página para explicar las palabras y su sensibilidad de la vida y el mundo. El mundo va muy rápido y todo lo deja atrás: libros, películas, granuja con poder, que éstos sí me alegro que se queden atrás."

Amante de la música, el autor de Mi hermano el alcalde y El don de la vida, publicado el año pasado, confiesa que le gusta más el mexicano José Alfredo Jiménez que Mozart, y Chavela Vargas que cualquier cantante de ópera, excepto María Callas, por la personalidad de su voz.

"La música que más me llega es la latinoamericana, que ya nadie oye: las rancheras, los tangos, las milongas, los boleros. Música del pasado, de fantasmas, eso ya no le interesa a nadie. Esa es la música que me llega al corazón. La oigo muy de vez en cuando. Y siempre es una experiencia profunda, muy intensa. Me remite a mi pasado, a mi niñez y a mi juventud. Me ayuda como a no desintegrarme, a seguir sosteniendo el espejismo del `yo soy el que fui'".

Vallejo vive con su pareja, el escenógrafo David Antón, y su entrañable perra, en la colonia Condesa, de la que extraña su antigua tranquilidad y su silencio. "Ahora estoy escribiendo un libro sobre el filósofo colombiano Rufino José Cuervo, el más grande que ha tenido nuestro idioma. Una figura para mí apasionante, que me viene acompañando desde niño. Después voy a escribir el libro sobre el balance de mis convicciones."

El escritor prepara con mucho detalle la ponencia que abrirá la 25 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y, como es su costumbre, varios de sus lectores esperan sorpresas y polémica.

Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.