Aclamado proyecto musical venezolano mira hacia el Nobel de la PAZ

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Circulo de Oro 2021
/ 28 octubre 2010

El Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, creado en 1975 por el músico y economista José Antonio Abreu, se multiplica por el mundo, ha recibido numerosos reconocimientos internacionales y recientemente el director de la Filarmónica de Berlín, Simon Rattle, propuso al "maestro" Abreu como candidato al Nobel de la Paz.

Caracas, Venezuela.- Un niño con su violín a la espalda bajando desde los barrios pobres (favelas) caraqueños es la imagen más sensible del programa de etiqueta venezolana que lleva la música académica a los sectores desfavorecidos como alternativa para combatir la pobreza, la violencia y la exclusión social.

El Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, creado en 1975 por el músico y economista José Antonio Abreu, se multiplica por el mundo, ha recibido numerosos reconocimientos internacionales y recientemente el director de la Filarmónica de Berlín, Simon Rattle, propuso al "maestro" Abreu como candidato al Nobel de la Paz.

"Con este modelo se busca vencer la pobreza material con la riqueza espiritual", dice Abreu, de 71 años, quien asesora la formación de núcleos musicales con el método venezolano en países tan distantes como Australia.

El semillero musical se ha extendido por toda Sudamérica, en México, Panamá, Estados Unidos (Boston, Los Angeles y Nueva York) y en el Caribe, así como Escocia, Holanda, Suecia, España e Italia.

En Venezuela, un país de violencia galopante, el sistema se  transformó en un ambicioso programa social que ha beneficiado a por lo menos 350,000 niños y jóvenes, educándolos en la música clásica con un sistema afinado durante tres décadas.

Producto del método, en el país existen al menos 232 núcleos de enseñanza y cada uno tiene un mínimo de tres orquestas. El sistema ha producido tres generaciones de músicos, incluyendo al laureado Gustavo Dudamel, ahora director de la Filarmónica de Los Angeles.

La fundación que coordina el sistema está adscrita a la  vicepresidencia de Venezuela, tiene su sede propia en Caracas con espacios diseñados para ensayos y conciertos y hay planes para la construcción de otro edificio que acogerá un complejo internacional, para el cual la Corporación Andina de Fomento (CAF) aprobó 140 millones de dólares.

La naturaleza del proyecto quedó reflejada en el documental "Tocar y luchar", del director Alberto Arvelo, que narra la historia de seis niños venezolanos, sus vivencias cotidianas, su amor por el arte y el cambio de sus vidas al abrazar la música clásica.

"Nosotros no somos una fábrica de músicos, formamos ciudadanos", dijo a dpa el director ejecutivo del Sistema de Orquestas Juveniles e  Infantiles, Eduardo Méndez. "El maestro (Abreu) se merece el Nobel por lo que ha hecho", agregó.

Méndez, quien emergió como músico de un núcleo de la ciudad andina de Mérida, señaló que la organización está llena de peticiones para impulsar la creación de escuelas musicales en otros países, aún sin poseer una "política de mercadeo".

"En países distintos a Latinoamérica el programa tiene una aplicación diferente. Nos llama la atención cómo se ha ido adaptando. Si bien en nuestro caso nuestro sentido es hacer mejores ciudadanos, tratar de alejar a los niños de las calles, de las drogas, de la violencia, hay países tienen realidades distintas", explicó.

Mencionó por ejemplo a Escocia, donde se creó un núcleo en una zona en la que por su producción de whisky y su características rurales el consumo de alcohol comienza muy temprano entre niños.

"Las personas al llegar a 35 o 40 años están alcoholizadas. Este programa surge con el mismo esquema orquestal para mantener a los niños ocupados y motivados en algo que los mantiene alejados del ese problema", señaló.

Méndez explicó que el método tiene escuelas especializadas donde los niños son recibidos a los dos años. En la guardería tienen su primer contacto con la música y los profesores comienzan a estimular el amor por la música.

"En los núcleos del país el promedio de aceptación es de cinco años, donde los niños comienzan con su programa de iniciación orquestal diseñado por el sistema, con metodología propia en la práctica colectiva de la música. Aquí desde el primer día se estimula a los niños a tocar su instrumento", indicó.

Agregó que los pequeños músicos son conducidos por un mundo de "excelencia" en la ejecución, de interpretación colectiva y de solidaridad, en una práctica diaria seis veces a la semana y con una supervisión constante.

"Esta metodología de enseñanza colectiva y directa de la música es innovadora. Hace 35 años, cuando el maestro Abreu arrancó con esto, le decían que estaba loco, que eso era una locura. No solo en Venezuela sino en los conservatorios más importantes del mundo le decían que eso no tenía sentido. Hoy en día, los conservatorios más importantes del mundo se postran ante esta metodología porque ven los resultados. No digo que nuestra metodología es la mejor, sino que es distinto y funciona", destacó.

Este verano europeo, varios países pudieron palpar el avance del sistema con la visita de la Orquesta Infantil y Juvenil Teresa Carreño, que ofreció conciertos en Alemania, Holanda, España e Inglaterra. Méndez destacó la crítica de "cinco estrellas" que recibió en Inglaterra una orquesta con un promedio de edad de 17 años.

"Estuvimos en el festival de (Ludwig van) Beethoven, tocando la V sinfonía de Beethoven, en la ciudad natal de Beethoven, frente a las autoridades de la fundación Beethoven. Rattle se puso la chaqueta de Venezuela y se puso a tocar percusión acompañando al grupo. Fue un furor que se alzó en la sala", narró.

Méndez aclaró que el sistema de orquestas no está vedado a niños de las clases media o alta, pues existen núcleos en zona acomodadas. Sin embargo, la atención va dirigida a los sectores más vulnerables, zonas marcadas por la pobreza, violencia y drogas.

"Creemos que nosotros debemos llevarle las oportunidades y  posibilidades a los niños donde ellos no las tienen. Con el trabajo los niños van cambiando la manera de ver las cosas, no sólo hacia la música sino como seres humanos", resaltó.

Por su proyecto, Abreu ha recibido desde el Grammy honorífico 2009, el premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2008 y el Erasmus del reino de Holanda, hasta el premio de la Paz de Seúl, este año.

"Lo que sucede aquí es un milagro. Venezuela tiene un auténtico tesoro musical", dijo Rattle, quien a mediados de este año dirigió en Caracas la orquesta infantil.

Respecto al Nobel de la Paz, Rattle señaló que aunque Abreú "no ha puesto fin a ninguna guerra, ha dado esperanza a través de la música a cientos de miles de vidas que de otro modo se habrían perdido en la drogas y la violencia".

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