Hámsters tienen estómagos delicados
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La limpieza adecuada y a tiempo es la mejor manera de prevenir problemas que pueden, incluso, causar la muerte a la mascota
CARACAS.- Buena parte de los trastornos digestivos de los hámsters tiene que ver con falta de higiene y exceso de alimentos. Si las jaulas en las que viven están sucias y húmedas, la comida se contamina y afecta a estos animales.
Por eso, la limpieza adecuada y a tiempo es la mejor manera de prevenir problemas que pueden, incluso, causar la muerte a la mascota.También son perjudiciales las verduras que tienden a fermentar. Producen gases y digestiones difíciles si se les da en gran cantidad.
Lo mejor es variar los alimentos e incluirlos en porciones pequeñas en la dieta diaria del roedor, que necesitará atención veterinaria urgente si presenta diarrea o si se le inflama el abdomen. Seguramente le recetarán unos días de dieta.
Hay ocasiones en que las diarreas aparecen por motivos más serios y de peor pronóstico que el de una alimentación incorrecta. Son relativamente frecuentes la salmonelosis, colibacilosis, etcétera, y enfermedades como el síndrome de la cola mojada, que pueden ser de difícil curación a pesar del tratamiento.
Otros males
La piel es otro de los órganos que no debe perderse de vista en el caso de los roedores. Es frecuente ver a estos animales con heridas, incluso infectadas, por peleas entre ellos o suciedad del entorno. Deben limpiarse y desinfectarse con cuidado, si es necesario, por el veterinario.
En cuanto a las deficiencias nutricionales se deben generalmente a una alimentación inadecuada. Pueden ser peligrosas las carencias de ciertos minerales ¡calcio, fósforo, sodio, potasio, hierro y yodo¡ y las avitaminosis, sobre todo de los grupos A, B, C y E.
Los parásitos, internos o externos, también pueden afectar a los roedores, así como el catarro a consecuencia del frío o de baños indebidos. Mostrarán, como cualquier otro animal, mezcla de toses y estornudos, además de secreción nasal.
No pueden dejar de mencionarse los problemas de salud causados por accidentes, por ejemplo, las caídas desde las manos o muebles, o las quemaduras por morder cables eléctricos. Aunque les gustan las caricias y salir de sus jaulas nunca deben dejarse sueltos: se esconderán entre muebles bajos y armarios, podrían pasar días perdidos y en ese tiempo correrán riesgos.