Estudio revela que los franceses son los más infelices del mundo
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Uno de cada seis franceses considera que para obtener lo que desea se debe quejar y un tercio sostiene que la tendencia a protestar se debe a la idiosincrasia nacional
Paris. Ostentan un buen nivel de vida, sus ingresos figuran entre los más elevados del mundo. Además tienen el mejor sistema de salud y protección social, una gastronomía de lujo, proclamada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como patrimonio de la humanidad, son los que más salen de vacaciones, los que más comen, duermen y beben.
Sin embargo, según varias encuestas internacionales, Francia cuenta con los habitantes más infelices del mundo además gruñones. Andan por la vida con la cara larga, lo ven todo negro y no se esfuerzan por ocultar el enojo.
Los franceses se definen a si mismos como los clásicos malhumorados crónicos, siempre inconformes con lo que les regaló el destino y se ven como los más gruñones del planeta.
Los turistas estarán de acuerdo ¿cuántas veces no se han visto obligados a aguantar a los meseros avinagrados, los bloqueos del tráfico por huelgas y protestas contra el gobierno, a los taxistas groseros que miran desafiantes a sus potenciales clientes?
Un estudio encargado por la empresa de seguros Maaf revela que el 93 por ciento de los franceses refunfuñan con frecuencia, mientras que el 70 por ciento está consciente de que el suyo, es el país de rezongones que supera al resto del mundo. Los principales motivos de las críticas son: los bancos, las compañías de seguros y la pesadez de la maquinaria burocrática francesa.
Uno de cada seis interrogados considera que sin quejarse no podrán obtener lo que desean, mientras que tercio sostiene que la tendencia a protestar por todo es parte de la idiosincrasia nacional.
Cabe mencionar que ya en el siglo XIV, existían en los pueblos y parroquias urbanas de Francia los llamados "cuadernos de quejas". En 1789, año en el que estalló la Revolución francesa, el resumen de dichos cuadernos fue presentado a la Asamblea constituyente. Las quejas anotadas en los cuadernos servían para sondear la voluntad popular.