La prioridad de Frida Kahlo no era la pintura sino ser feliz: Lozano
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<span></span><span style="font-weight: bold;">México.- </span>Antes que la pintura, la prioridad de Frida Kahlo (1907-1954) fue cumplir su propio proyecto de vida para alcanzar la felicidad, la cual nunca pudo obtener, afirmó hoy aquí el historiador del arte Luis Martín Lozano, autor de un nuevo libro sobre la artista mexicana más reconocida en el mundo.
En entrevista con Notimex, el especialista dijo que uno de los grandes deseos de la pintora "fue alcanzar la felicidad al lado de Diego Rivera, ella estuvo deseosa de que Diego la amara con la misma reciprocidad que ella lo hacía, sin darse cuenta quizá que para Diego no había más amante que la pintura".
Según Lozano, Kahlo no consolidó su proyecto de perseguir la felicidad por muchas razones, entre ellas, "no puede procrear hijos, no se consolida porque Diego no era un individuo capaz de amar a una sola mujer, no era capaz de poner a Frida por encima de su arte, no fue capaz tampoco porque su salud era muy débil".
A través de objetos, fotografías y cartas pertenecientes al ahora Archivo Isolda P. Kahlo, Lozano reconstruye en "Frida Kahlo, El circulo de los afectos" (Cangrejo Editores) la vida de la artista con la finalidad de recuperar el sentido humano del personaje.
El origen de este libro, explicó, "es muy claro, es un archivo desconocido; es un material inédito, es la perspectiva de la familia de Frida que mantuvo durante todos estos años más de 500 fotografías, 75 cartas, artículos hemerográficos y una gran cantidad de objetos resguardados".
Este material nunca ha sido expuesto y prestado y nunca había sido consultado por un investigador, manteniéndose bajo resguardo de Isolda, la hermana menor de Frida, quien falleció apenas en julio de este año.
"Ella -dijo el autor- tenía su verdad sobre Frida, ella la conoció como probablemente nadie lo hizo y fue depositaria de toda esa documentación que perteneció a sus abuelos, los padres de Frida; contiene los orígenes de Guillermo Kahlo, de doña Matilde, su matrimonio, su vida familiar, como fueron creciendo las hijas".
A través de los documentos, agregó, es posible "conocer los conceptos primigenios de Frida Kahlo, su niñez, sus juegos, su pasión; su formación religiosa y como eventualmente todos estos elementos nos permiten entender la conformación del individuo adulto, los valores, las creencias, de la vulnerabilidad de Frida".
Realizando una interpretación aguda de los materiales, Lozano buscó entender al ser humano que se esconde detrás de la famosa y mercantilizada imagen de Frida Kahlo, además, por medio de los documentos desentraña "la fortaleza de los afectos familiares" que vivieron los Kahlo y que conformaron a la artista.
Lozano señaló que "se ha hablado mucho de que Frida sufrió, que tuvo muchos dolores, que se la pasó muy mal, es cierto, pero ella enfrentó esa adversidad gracias a la protección que tuvo de su familia, que le daba un gran auxilio espiritual; la confortaba, la ayudaba de muchas maneras".
Esta ayuda iba desde cuestiones de la vida cotidiana, como cuidarla cuando estuviera enferma, hablar con los doctores, prestarle dinero a Diego cuando no tenía, e incluso vigilar que Diego se bañara o se cuidará el ojo enfermo, o que las casas que les pertenecían estuvieran bien atendidas por la servidumbre.
Todos, dijo, fueron "una serie de elementos que a fuerza de ser cotidianos parecieran no tener importancia, pero que en el fondo nos hablan de cómo Frida visualizaba su proyecto de vida".
"Me queda claro que la pintura era importante para Frida Kahlo, pero no fue lo más importante para ella, lo más importante para Frida fue su proyecto personal de vida, ella estaba deseosa todo el tiempo de que Diego cumpliera cabalmente esta aspiración existencial".
Diego, prosiguió Lozano, "no puede cumplir su deseo porque estaba avocado a otro proyecto. El tratar de ser feliz fue lo más importante para Frida Kahlo, algo tan común y cotidiano en todos nosotros y que sin embargo me parece que no ha quedado claro para el lector de Frida Kahlo".
El lector- concluyó, "tiene claro que ella sufrió, que quería a Diego, que quiso ser pintora, que tuvo un accidente, un aborto, pero lo que no se entiende de la consecución de todos estos actos es que hay un proyecto de vida, un deseo de ser feliz".
"Un proyecto de vida de felicidad, que es la reproducción del que tuvo cuando fue pequeña, lo que ella aspira es a repetir ese estado de gozo emocional y de afectos consumados de su niñez en su edad adulta, que creo que no es una aspiración tan distinta a la que tenemos el común de los seres humanos", y que la artista no logró consumar, provocándole una enorme insatisfacción hasta el momento de su muerte.
"Frida Kahlo, El círculo de los afectos", de Luis Martín Lozano, será presentado el 11 de diciembre próximo en el Museo de la Ciudad de México, con comentarios del escritor Antonio Saborit, la crítica de arte Tersa del Conde y Guadalupe Lozada, responsable del patrimonio cultural de la capital mexicana.