Inauguran la 19 temporada de la "Pastorela Mexicana" en El Carmen
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México.- El colorido y la magia de la navidad se mezclan con la gracia de la picardía en la "Pastorela mexicana en El Carmen", puesta en escena que inició anoche temporada en el templo ubicado en el sur de esta ciudad, donde estará hasta el próximo 30 de diciembre.
Bajo una noche fría y sin estrellas, deliciosamente calentada con ponche, atole de cajeta, tamales oaxaqueos y "Son de pueblo", melodía interpretada por la flautista Guadalupe Luna, 25 actores y músicos en escena recordaron y festejaron la natividad de Jesucristo.
Al grito picaresco de "hacer el mal como califas. ¿Cómo?, al pobre joderlo más", los siete pecados capitales, diablos maleducados y sinvergüenzas, fueron informados del inminente nacimiento del Niño Jesús y planearon estrategias para evitarlo.
No obstante el oscuro deseo de los malignos "chamucos", el Arcángel San Gabriel, a veces irónico y alburero, logró evitar el desaguisado y castigarlos.
Mientras tanto, haciendo gala de la picardía mexicana, y tácitamente chilanga, la "Abuelita Goya", sus inocentes nietos y el resto de los pastores fueron tentados a pecar por los diablos malandrines.
Sin embargo, la gracia de la palabra de Dios escrita en "el librito" de la abuela los salvó, mismo que entre otras predicciones hablaba, en una mezcla con la política mexicana, sobre el juego presidencial en 2012.
De esta forma, y a ritmo de mambo y luego con una discusión de indirectas, al estilo de Pedro Infante y Jorge Negrete en la película "Dos tipos de cuidado", Lucifer y el Arcángel Gabriel se enfrentaron, obteniendo este último la victoria y la liberación de los pecados de los hombres.
Todo este derroche de talento, interpretado por actores consolidados, estuvo enmarcado en las coloniales paredes del ex convento carmelita.
Al respecto, Rafael Pardo, productor, escenógrafo y director de escena, destacó que "es gente profesional que trabaja en cine, teatro y televisión la que interviene en escena y detrás de ella, pero lo que se destaca es su corazón, que se deja en cada presentación.
"Y esta es la primera parte, después proponemos la procesión por el convento, la rifa de piñatas y la merienda, con el fin de complementar y continuar con esta tradición tan importante", añadió.
Destacó que el distintivo de este año es la apertura del convento para pasear por los pasillos y patios hasta llegar al claustro, autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La puesta terminó con una exhibición de juegos pirotécnicos, la procesión con los actores y público, la pedida de posada y la merienda de tamales de mole y atole de cajeta.
En el acto, autoridades de El Carmen y el Rafael Pardo agradecieron la participación del INAH, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México.