Le pone candela Juana La Cubana al Forum de las Culturas
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Monterrey, N. L.- Reza el viejo adagio que para el amor no hay edad, pero para llevar el ritmo y la candela en la sangre tampoco.
Juana La Cubana, la diosa negra del ritmo, se presentó la noche del jueves en el Cabaret del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007 y a sus 85 años de edad hizo estremecer el inmueble.
Juana Bacallao salió a escena para entregar todo de sí, enfundada en un vestido negro de terciopelo, con la parte superior bordada en lentejuelas plateadas, un turbante del mismo tono y una estola blanca.
A su edad muchas personas tienen dificultades para caminar, sin embargo a ella la música le da fuerza y vitalidad para moverse en el escenario.
Con 71 años de trayectoria, Neri Amalia Martínez Salazar, verdadero nombre de la cantante, quien trajo a Monterrey su espectáculo titulado "Juana La Cubana por siempre para los pueblos brillará: De Cuba para México y de México para Cuba".
Como otros grandes de la música, como los desAparecidos Celia Cruz o Compay Segundo, la cubana trae la candela en sus venas y así lo demostró al poner al público a cantar y bailar al ritmo de sus canciones.
Acompañada de 13 músicos, dos bailarinas y tres cantantes, la artista interpretó temas clásicos como "El Yerberito" y "Límpiate ese Polvo".
Ocurrente y divertida, la artista pidió a la audiencia que una mujer soltera pasara al escenario para realizarle una limpia a fin de que consiguiera novio. La respuesta no se hizo esperar y una chica subió al escenario para que Juana le sacudiera las malas vibras.
Mientras realizaba esta acción, la cantante no se separaba de su puro y echaba humo como una chimenea.
También pasó a un joven a quien no sólo le prometió que iba a conseguir novia, sino con el que también se animó a ejecutar unos pasitos de baile.
La también llamada "Diosa Negra de Todos los Tiempos", es una figura emblemática del talento cubano que ha puesto a bailar al mundo con la guaracha y el guaguancó.
Mientras Juana La Cubana realizaba un receso alternó el micrófono con los otros cantantes de su grupo que ofrecieron temas como "Todo es un Misterio" y "Qué Bonito y Sabroso".
Sin embargo, fue la octagenaria artista quien se llevó la mayor parte de vivas y aplausos; su voz que se conserva a pesar del paso de los años retumbó brillante en el inmueble.
Su figura delgada se movió al compás de los temas que conformaron su repertorio, que incluyó ritmos como el afro, el viking y rumba.