Omnia: Regreso a la insulina
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Los laboratorios Pfizer acaban de anunciar en México la retirada en este país y a nivel mundial de su insulina inhalada, un fármaco que se lanzó con la promesa de facilitar la vida de muchos diabéticos. La decisión derivó de las ventas de Exubera (su nombre comercial) que han sido mucho más pobres de lo esperado.
Los inhaladores de Exubera que ya están en el mercado no serán retirados, pero el producto dejará de suministrarse a las farmacias a partir de ahora.
La decisión de dejar de comercializar un fármaco por motivos económicos casi no tiene precedentes.
"Las ventas de este año fueron muy, muy modestas. Siete millones de dólares en el último trimestre y 12 millones en lo que va de año", explicó Frank D'Amelio, director de finanzas de Pfizer.
El problema es que los cálculos iniciales de la compañía preveían que Exubera alcanzaría volumnes de "superventas", que rebasarían al año la cifra de mil millones de dólares pero, no obstante la intensa promoción que se le hizo al producto en los principales mercados del planeta, las ventas apenas alcanzaron a "morder" el 0.3 por ciento del mercado de la insulina.
No prendió
La insulina inhalada se lanzó al mercado en Estados Unidos en 2006. Se trata de un inhalador que le permitía al diabético aspirar una nube de polvo de insulina que llegaba a los pulmones, y de ahí se esparcía hacia flujo sanguíneo. De este modo el paciente evitaba una gran parte de las inyecciones que diariamente se administra el diabético.
Pero lo que era aparentemente una ventaja (inhalar en vez inyectar) se vio mermado por las dudas de muchos especialistas sobre la seguridad a largo plazo de estar aspirando este polvo, y sobre lo aparatoso del inhalador, un dispositivo plástico parecido a un tubo de pelotas de tenis.
El punto es que Exubera no triunfó entre los diabéticos.
"Pese a los mejores esfuerzos de nuestros colegas de venta, márketing y fabricación, el producto simplemente no consiguió la aceptación de médicos ni de pacientes. Así que durante los próximos tres meses apoyaremos a los médicos para pasar a sus pacientes a otros fármacos y abandonaremos las futuras inversiones en el desarrollo de dispositivos de segunda generación para la insulina inhalada", declaró Jeff Kindler, presidente de Pfizer.
Algunos diabéticos se quejaban de que "el aparato es muy difícil de transportar". A pesar de todo, muchos médicos han mostrado su sorpresa por la retirada del producto. De hecho, no pocos de ellos ignoraban la noticia.
En México la promoción (en televisión) llevaba muy poco tiempo de estarse exhibiendo. Incluso, muy pocos de los posibles usuarios estaban informados del producto. Obviamente el anuncio de la televisión fue retirado de inmediato.
"Subestimamos el producto"
En España, donde cerca de mil 500 pacientes habìan comenzado a utilizar el producto, se han quedado sorprendido con la noticia. Ejecutivos de Pfizer dijeron que esos pacientes recibirán asesoramiento para que junto con sus médicos regresen a a otros tratamientos insulínicos (en ese país las ventas de la insulina inhalada comenzaron en el pasado junio).
"Estamos contactando a los principales afectados, tanto a las sociedades científicas como a las agrupaciones de pacientes, y de inmediato comenzaremos a ponernos en contacto con toda la clase médica", comentó un vocero de Pfizer.
Un funcionario de la empresa dijo que Pfizer seguirá invirtiendo en los tratamientos contra la diabetes. "Es un campo que nosotros no abandonaremos", aseguró un ejecutivo de la compañía.
Por el momento, la reacción de los médicos y pacientes ha sido de neutralidad y entendimiento.
"Es claro que subestimamos la reticencia de médicos y pacientes a pasarse a Exubera, a dejar la insulina que habían usada hasta la fecha por un producto con una forma totalmente diferente de usar", declaró Ian Read, presidente de Operaciones Farmacéuticas Mundiales de Pfizer.
La pérdida
Según el periódico Wall Street Journal, la retirada de este producto también pone de manifiesto lo complejo y costoso que resulta para las compañías farmacéuticas la comercialización de los modernos fármacos biotecnológicos.
La historia de Exubera se remonta a hace una década, cuando Pfizer firmó un acuerdo con una pequeña compañía biotecnológica que estaba estudiando la insulina inhalada.
La idea de los expertos era que a los diabéticos no les gustaba pincharse con agujas varias veces al día para administrar la insulina que necesitan a fin de controlar sus niveles de azúcar en la sangre.
Pero en los últimos años ha mejorado mucho la administración de la hormona que, gracias a los "lápices dosificadores", permite una administración que ya no es tan incómoda y dolorosa como antaño.
Exubera fue la primera y única insulina inhalada en el mercado, aunque otras compañías farmacéuticas ya estaban trabajando en productos de este tipo, previendo que las ventas del producto podían comenzar a crecer de la noche a la mañana, lo cual nunca sucedió.
Según expertos de Pfizer, la retirada del fármaco le costará a la empresa 2 mil 800 millones de dólares. "Esta decisión refleja nuestra estricta adherencia a tres principios fundamentales: siempre seremos realistas, siempre escucharemos a nuestros consumidores y siempre seremos muy disciplinados en cómo evaluamos las inversiones para la entregas de nuevos productos", dijo Kindler (el presidente de la compañía.
Iniciativa internacional
La otra noticia importante en el campo de la salud viene de 230 editores de revistas de 34 países que se han unido para publicar una serie de artículos sobre los grandes temas que según ellos impiden el desarrollo de muchas comunidades del Tercer Mundo: la pobreza, la carencia de alimentos, la inseguridad en el parto, el sida, la conducta sexual, la nutrción infantil y la fuga de cerebros.
Se trata de una iniciativa del Consejo de Editores Científicos con la que pretenden concienciar sobre pobreza, la salud y el desarrollo humano.
En referencia a estos temas, los organizadores dijeron que más del 99 por ciento de las muertes que ocurren en niños menores de cinco años se produce en estados empobrecidos, lo que evidencia un relación muy estrecha entre economía y salud.
Además destacaron el hecho de que dos tercios de la población mundial vive en países de bajos recursos, cuyas pésimas condiciones laborales han provocado que muchos profesionales de la salud migren a naciones más ricas, un hecho que tiene graves consecuencias para las comunidades pobres.
Según Consejo de Editores Científicos, las naciones en vías de desarrollo gastan cada año más de 500 millones de dólares en formar personal para atender el campo de la salud, que luego abandonan sus lugares de origen para irse trabajar a Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental y el sur de Asia.
"El problema es que, conocer las características de cada país es crucial a la hora de poner en práctica medidas preventivas de salud. Pero si resulta que los mejores profesiones se van a otro lado, entonces las naciones pobres se quedan sin el recurso más importante para dar solución a sus deficiencias en esta materia", dijo el Consejo en un editorial publicado en varias de sus revistas.
Los expertos dijeron que la información es otra valiosa herramienta en la lucha contra las desigualdades en el campo de la salud.
Según un estudio realizado en diferentes aldeas de la India, en los lugares donde se dieron charlas sobre servicios sanitarios, aumentó el interés de la gente en realizarse exámenes, en vacunarse y en mejorar la atención hacia los niños y las mujeres embarazadas.
"Pero romper con el círculo de enfermedad y pobreza, requerirá de un acuerdo concertado para mejorar la capacidad de los individuos, de las comunidades y de los sistemas sanitarios que permitan cumplir las necesidades globales de salud", dijo el vocero del Consejo de Editores.
"Sólo mediante un trabajo exhaustivo e intenso se logrará que el mundo pobre se beneficie de las técnicas disponibles en la actualidad para aspirar a una mejor calidad de vida". (Reporte Mundial)