Banda del Estado: Aliento sonoro
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La vitalidad de los instrumentos de aliento fue puesta en evidencia por la Banda del Estado
Gracias al concierto de gala de la Banda del Estado, los saltillenses presenciaron la alquimia de los metales, en donde el viento se convierte en elemento que origina notas cargadas de belleza y energía.
El Teatro de la Ciudad fue el sitio que reunió a los seguidores de la música, el pasado martes, para escuchar el trabajo de una banda con una fuerte tradición musical en Coahuila.
Bajo la dirección de Eduardo Figueroa, invitado especial, los músicos ofrecieron un programa versátil, en el que convivieron las obras cálidas y eufóricas, con el virtuosismo de piezas cargadas de melancolía.
El concierto, que formó parte de las actividades del Festival Artístico Coahuila 2007, dio inicio con la "Obertura Jublilosa" de Alfred Reed, pieza de una gran fuerza expresiva, que permite apreciar las amplias posibilidades de los instrumentos de aliento.
La música de Haydn, gracias a una transcripción para banda, también fue ejecutada por los músicos. Las notas enérgicas del primer movimiento de la pieza, se combinaron a la perfección con los sonidos suaves y graves de los metales, que destacaron en la parte final de la obra.
De la época romántica, la banda interpretó la "Sinfonía Número 1 Opus 21", de Beethoven, un diálogo incesante de los grupos instrumentales sobre motivos rítmicos que oscilaron entre la luz y la sombra armónica.
El efecto conmovedor lo dieron las percusiones, así como las notas graves de los trombones y tubas. Finalmente, el tema terminó en notas picadas y repetidas, ejecutadas en forma brillante, que transmitieron el espíritu de sencillez franca y luminosa que anima toda la obra.
El breve concierto concluyó con la música del ballet "Romeo y Julieta", de Serguéi Prokofiev, obra plena de emotividad musical. La banda no extrañó las notas de las cuerdas en esta pieza, tampoco el público, que se marchó satisfecho de la actuación de la Banda de Música del Estado.