Capilla de Landín combate el olvido

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Circulo de Oro 2021
/ 5 abril 2008

    Abandonada, vejada y con una mala restauración a cuestas, la Capilla de Landín intenta recuperar su antiguo esplendor

    250 años de historia han pasado por los muros de la antigua Capilla de Landín, joya arquitectónica que alberga testimonios arqueológicos, historias de aparecidos y que, hoy en día, libra un combate contra el olvido.
    Desde su construcción, situada por los historiadores en 1760 aproximadamente, la antigua Capilla de Landín destaca en el paisaje; antaño era faro rojo que resplandecía bajo el sol del desierto, hoy su arquitectura la distingue enmedio del vaivén de la vida urbana.

    Fue en 1777 cuando el padre Morfi dejó testimonio de la existencia de este edificio, al narrar que, al momento de bajar por el camino que viene de General Cepeda, el antiguo camino de Palma Gorda, vio la torre a varios kilómetros de distancia. Señal de que el rancho de los Landines se encontraba cerca.

    Según documentos que se encuentran en el Archivo Municipal y de acuerdo a la tesis "La Vida Cotidiana de Juan Landín y Otros Inmigrantes Gallegos" -que realizó María Elena Santoscoy para su maestría en Historia en la Universidad Iberoamericana-, la hacienda La Purísima Concepción, propiedad de Juan Landín, se construyó hacia 1760 al lado de la Hacienda llamada en aquel entonces San Nicolás de los Berros, lugar que actualmente es El Morillo.

    "Juan y Domingo Landín eran un par de españoles que tenían una tienda en la calle de Allende, unos comerciantes muy prósperos y crearon esta capilla bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Es un edificio de adobe que tiene solamente las dalas de arranque de piedra y la fachada de cantera, que difícilmente se consigue porque se obtenía de Lomas de Lourdes y hoy día es un área que ya está habitada, todo ese tipo de cántera que era típica en Saltillo es difícil de encontrar", explica el historiador Carlos Recio.

    El color rojo que hacía única a la construcción novohispana está documentado en el inventario que cita Santoscoy en su texto, que señala que la torre se pintó con almagre, que es óxido rojo de hierro.

    "Cuando muere Juan Landín en 1779 se hizo un inventario de sus bienes, que aún se conserva, que señala que la capilla ya existía: fabricada de adobe con frente de cantería, siendo su portada tallada y con una torre de 14 varas de alto engarzada y maqueada de almagre fino, lo que quiere decir que estaba pintada de un color rojo óxido", precisa Arturo Villarreal Reyes.

    El arquitecto, subdirector del Departamento de Patrimonio Cultural del Icocult, señala que esta edificación tiene gran importancia histórica.

    "Es una capilla pequeña hecha con adobe, así que su valor económico, físicamente hablando, es bajo. Sin embargo, por el hecho de ser barroco de mediados del siglo 18, por ser única en su género y el único edificio barroco, además de Catedral, en la ciudad, tiene un valor histórico altísimo", considera Villarreal.
    Obra hermana de la Catedral

    A esta edificación se le atribuye falsamente que es la capilla más antigua de la ciudad, si bien no le corresponde estecalificativo, arquitectónicamente hablando la Capilla de Landín es una joya porque tiene un estilo que sólo comparte con la Catedral.

    "(La capilla) se hizo con el estilo que estaba en boga en la época, el barroco churrigueresco, donde ya hay más adornos que columnas, todo son volutas, arabescos, motivos vegetales e incluso pequeños atlantes que sobresalen en la base de lo que es el remate", precisa Carlos Recio.

    Pero a pesar de este estilo único, la construcción cayó pronto en el olvido, perdiendo el techo y el campanario.
    "Hacia 1910 ya quedaban ruinas. Hay una tarjeta postal fechada en este periodo que demuestra que no quedaba gran cosa. La puerta era muy simple y se conservó hasta los años 40, era un simple portón sin ningún adorno, que después para los años 60 desaparece. Entonces la gente pensaba que era la (capilla) más antigua de Saltillo porque estaba en ruinas, pero en realidad no es tan vieja", explica.

    Arturo Villarreal señala, como un hecho curioso, que para 1779, cuando se hizo el inventario de bienes de Juan Landín, ya estaba construida la capilla "y para entonces la Catedral no iba ni a la mitad, y la capilla presentaba muchos de los elementos que tendría a futuro la Catedral".

    "Yo sí me inclino a pensar que es el mismo constructor el que diseña tanto la Capilla de Landín como la Catedral", añade el arquitecto.

    Malos tratos

    Actualmente el edificio presenta varios deterioros que le costaron perder la fachada original, que fue imposible rescatar.

    Marco Antonio Flores, director de Imagen Urbana y Centro Histórico, explica que la capilla tuvo basicamente dos intervenciones fuertes para su conservación, pero ambas fueron de muy mala calidad debido a la falta de capacitación.

    "El problema que tuvimos hace años en Saltillo, y en muchas partes de la república, es que no se tenía la sensibilidad para restaurar bienes inmuebles patrimoniales, no había esa costumbre ni tampoco la experiencia, ni la gente capacitada para hacerlo", señala el arquitecto.

    Arturo Villarreal precisa que "desgraciadamente en la última restauración que se le hizo, en los 80's, se trató a la capilla como una construcción nueva en lugar de como un edificio antiguo y muy frágil".
    En aquel entonces se le puso malla, clavos y varilla al frente, lo que causó un serio deterioro porque la humedad interna de los muros oxidó el metal.

    "Esta restauración no fue respetuosa, se remodeló con cemento la fachada y algunos elementos decorativos se perdieron. Por lo tanto, ahorita la copia más fiel es la que tiene el Museo de las Culturas.

    "Se conservó mejor los últimos 200 años así solita que con la restauración", puntualiza el arquitecto.

    Carlos Recio agrega que en la restauración anterior se podía ver cómo los arabescos que tenían forma de gota de agua fueron deformados para adquirir la forma de un círculo.

    "Esa restauración se hizo sin ningún estudio arquitectónico", lamenta el historiador.

    Y para conservar la fachada original, ésta fue desmontada de la construcción y se instalará en el interior del edificio, en el ábside, protegida por una gruesa lámina de acrílico.

    Marco Antonio Flores desconoce el uso que va a tener el espacio, que actualmente funciona como biblioteca pública.

    "Nosotros sugerimos que si se le da una vocación religiosa a la capilla no solamente vamos a evitar el deterioro del edificio, también el del contexto inmediato a la zona. Alrededor hay mucha grafitti y basura", plantea el arquitecto.
    Con un 70 por ciento de avance en la réplica, hecha con cantera traída de Parras y con el proceso artesanal original, la Capilla de Landín continuará presente como testimonio del Saltillo de antaño.

    Sylvia Georgina Estrada (Monterrey, NL) es escritora, periodista cultural y editora. Es autora de los libros Músicas (Los libros del perro, 2021), La casa abierta. Conversaciones con 30 poetas (UANL, 2021), El Libro del Adiós (Editorial Pape, 2016) y del catálogo Pinacoteca del Ateneo Fuente 100 años (UAdeC, 2020).

    Su trabajo se ha publicado en periódicos y revistas de circulación nacional, así como en antologías de poesía, cuento, microficción y periodismo cultural.