Festival de guitarra llega a su fin
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8 julio 2008
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Se despiden al grito de Olé, el Festival de Guitarra del Noreste llegó su fin, demostrando que ya tiene un lugar sólido en el gusto de los saltillenses
Finalmente le llegó el turno al corazón, a la sencilla emoción de las cuerdas que ceden su espacio al canto doloroso, a las percusiones cadenciosas, a las palmas bravías y al grito de olé.
El flamenco y su lamento gitano, que canta al dolor y la pasión, cerraron el pasado domingo el Festival Internacional de Guitarra del Noreste.
El Teatro de la Ciudad Fernando Soler fue el escenario donde se clausuró uno de los eventos con mayor arraigo en la ciudad y que convocó, durante ocho días de conciertos continuos, a cerca de 5 mil asistentes. Antonio Rey y su Gala Flamenca despidieron la fiesta de las cuerdas con un programa en el que no faltaron los acordes furibundos y arrebatados de las guitarras, la voz profunda del cante, el continuo batir de palmas y, por supuesto, el baile y los taconazos.
El concierto, titulado "La Máxima Expresión del Flamenco", presentó la nueva producción discográfica de Antonio Rey: "A Través de Ti". Y los seguidores de la bulería no quedaron decepcionados, pues los músicos ofrecieron un recorrido por esa música que se conduele con acento gozoso y festivo. "Rondeña al Tío Pepe Habichuela", "Seguiriya Fuente de
Lágrimas", "Bulerías" y "Taranta Recuerdos", fueron algunas de las piezas que Rey regaló a la audiencia, que las aplaudió con entusiasmo y con gritos de "bravo" y "olé".
La voz de la cantaora, fuerte y grave, con ese tinte nostálgico que caracteriza a la música andaluza, sedujo a los asistentes con temas de amor y desamor, con "ayes" y suspiros que en voz española vuelven el ambiente íntimo y cálido.
"Estoy encantado de estar aquí", porque el público parece que es de mi tierra, entiende la bulería, el flamenco", dijo Rey para agradecer la entrega de los asistentes, quienes crearon un ambiente radicalmente distinto al que se vivía en las húmedas calles saltillenses.
Una de las piezas más aplaudidas de la noche fue "Spain", de Chick Corea, que provocó una fuerte ovación por parte de las más de 800 personas reunidas en el recinto y la sonrisa de Antonio Rey, que no escatimó pasión al rasguear las cuerdas de esa guitarra flamenca, provocadora y voluptuosa.
Con los pasos recios de la bailaora y la ejecución emotiva del español, la noche flamenca cerró la 13 edición del festival. Los músicos españoles se marcharon sonrientes, dejando tras de sí un arte mestizo de bella manufactura, en el que la pasión del flamenco y el divertimento del folclor latino se unieron para goce del público. "Bien pagaos" y felices, los seguidores de la guitarra le dijeron adiós a un festival para muchos versátil y arriesgado, y para otros un evento que se convierte en una sólida promesa para lo que queda por venir.
Antes lo sublime
Poseedor de una agilidad y velocidad prodigiosas, Costas
Cotsiolis engalanó con su presencia el auditorio del Museo de las Aves. El plato fuerte del festival no dejó decepcionados a los escuchas que, con admiración reverencial, disfrutaron la ejecución de uno de los mejores guitarristas clásicos del orbe. Sobrio en sus gestos, pero generoso en la música, el griego regresó a Saltillo para demostrar que el tiempo no pasa por sus manos, que continúan fuertes y exactas al pulsar con pulcritud las cuerdas y dar vida a piezas sublimes, que transportaron a los asistentes a fantasías sonoras intangibles, pero estremecedoras.
El penúltimo concierto del festival, realizado el pasado sábado, se caracterizó por el virtuosismo de Cotsiolis y un programa que exploró las distintas facetas de la guitarra. La trayectoria de casi cuatro décadas del maestro griego se tradujo en piezas como "Milonga del Angel" de Astor Piazzolla, "Sonata Op. 47" de A. Ginastera y "Farawell" de S. Assad. Pero lo mejor estaba reservado para la segunda parte del concierto. Con "Choro de Saudade", original de A. Barrios, el público se deshizo en aplausos y ovaciones, y no fue para menos, pues el guitarrista convirtió el sonido en ese sentimiento portugués que expresa el melancólico recuerdo de una alegría ausente. Finalmente, el músico se despidió con "Koyunbaba Suite Op. 19", composición de C. Domeniconi en la que explotó el virtuosismo de Cotsiolis. El público se puso en pie para aplaudir a este mago de la guitarra, para quien este instrumento no tiene ya secretos. Agradecido, el músico regresó para despedirse, pero dejó con ganas de más a la audiencia, que esperaba el encore.
La guitarra,
`instrumento único'
Cotsiolis habló con Vanguardia y recordó su primer encuentro con el público como guitarrista profesional, que fue a los 15 años cuando tocó el concierto de "Aranjuez" con la Orquesta Sinfónica de Atenas.
Después de 37 años de trabajo ininterrumpido, el guitarrista ha decidido tomarse un año sabático, pero sin faltar a los conciertos que celebran el 70 aniversario de Leo Brower, su compositor de cabecera.
Respecto a las bases del guitarrista, Cotsiolis consideró que todos los músicos son diferentes, pero que "lo importante de hacer música es siempre mirar lo que quiere decir el compositor y hacer otras cosas".
El músico sabe muy bien de esto último porque él mismo estudió economía en la universidad, a la par que la guitarra, lo que le ayudó a "entender la vida mejor y ver el futuro de la humanidad mejor".
"La música no es sólo para divertir, es una inducción. Cuando tocas el ritmo eso quiere decir disciplina y eso el niño lo lleva en el carácter desde el principio, tiene disciplina, tiene que tocar el ritmo y tiene que tocar todas las notas, eso quiere decir honestidad, no puede decir mentiras. Eso es un carácter que lo lleva hasta que muere y cantar la música es fantasía, aprende a cantar; entonces tiene fantasía, disciplina y honestidad.
Eso viene solo, pues cuando toca el ritmo (el músico) sabe que eso tiene leyes y cuando toca todas las notas es honesto", afirmó. Dijo que el Festival de Guitarra de Saltillo, al que conoce desde hace muchos años, lo impresionó por la variedad de programas, "que quiere decir talentos jóvenes, guitarra eléctrica, guitarra popular y flamenco".
Por último, señaló que esta variedad es muy importante para los ejecutantes porque les muestra que la guitarra es un instrumento muy rico, que se puede hallar en distintos estilos musicales.
El flamenco y su lamento gitano, que canta al dolor y la pasión, cerraron el pasado domingo el Festival Internacional de Guitarra del Noreste.
El Teatro de la Ciudad Fernando Soler fue el escenario donde se clausuró uno de los eventos con mayor arraigo en la ciudad y que convocó, durante ocho días de conciertos continuos, a cerca de 5 mil asistentes. Antonio Rey y su Gala Flamenca despidieron la fiesta de las cuerdas con un programa en el que no faltaron los acordes furibundos y arrebatados de las guitarras, la voz profunda del cante, el continuo batir de palmas y, por supuesto, el baile y los taconazos.
El concierto, titulado "La Máxima Expresión del Flamenco", presentó la nueva producción discográfica de Antonio Rey: "A Través de Ti". Y los seguidores de la bulería no quedaron decepcionados, pues los músicos ofrecieron un recorrido por esa música que se conduele con acento gozoso y festivo. "Rondeña al Tío Pepe Habichuela", "Seguiriya Fuente de
Lágrimas", "Bulerías" y "Taranta Recuerdos", fueron algunas de las piezas que Rey regaló a la audiencia, que las aplaudió con entusiasmo y con gritos de "bravo" y "olé".
La voz de la cantaora, fuerte y grave, con ese tinte nostálgico que caracteriza a la música andaluza, sedujo a los asistentes con temas de amor y desamor, con "ayes" y suspiros que en voz española vuelven el ambiente íntimo y cálido.
"Estoy encantado de estar aquí", porque el público parece que es de mi tierra, entiende la bulería, el flamenco", dijo Rey para agradecer la entrega de los asistentes, quienes crearon un ambiente radicalmente distinto al que se vivía en las húmedas calles saltillenses.
Una de las piezas más aplaudidas de la noche fue "Spain", de Chick Corea, que provocó una fuerte ovación por parte de las más de 800 personas reunidas en el recinto y la sonrisa de Antonio Rey, que no escatimó pasión al rasguear las cuerdas de esa guitarra flamenca, provocadora y voluptuosa.
Con los pasos recios de la bailaora y la ejecución emotiva del español, la noche flamenca cerró la 13 edición del festival. Los músicos españoles se marcharon sonrientes, dejando tras de sí un arte mestizo de bella manufactura, en el que la pasión del flamenco y el divertimento del folclor latino se unieron para goce del público. "Bien pagaos" y felices, los seguidores de la guitarra le dijeron adiós a un festival para muchos versátil y arriesgado, y para otros un evento que se convierte en una sólida promesa para lo que queda por venir.
Antes lo sublime
Poseedor de una agilidad y velocidad prodigiosas, Costas
Cotsiolis engalanó con su presencia el auditorio del Museo de las Aves. El plato fuerte del festival no dejó decepcionados a los escuchas que, con admiración reverencial, disfrutaron la ejecución de uno de los mejores guitarristas clásicos del orbe. Sobrio en sus gestos, pero generoso en la música, el griego regresó a Saltillo para demostrar que el tiempo no pasa por sus manos, que continúan fuertes y exactas al pulsar con pulcritud las cuerdas y dar vida a piezas sublimes, que transportaron a los asistentes a fantasías sonoras intangibles, pero estremecedoras.
El penúltimo concierto del festival, realizado el pasado sábado, se caracterizó por el virtuosismo de Cotsiolis y un programa que exploró las distintas facetas de la guitarra. La trayectoria de casi cuatro décadas del maestro griego se tradujo en piezas como "Milonga del Angel" de Astor Piazzolla, "Sonata Op. 47" de A. Ginastera y "Farawell" de S. Assad. Pero lo mejor estaba reservado para la segunda parte del concierto. Con "Choro de Saudade", original de A. Barrios, el público se deshizo en aplausos y ovaciones, y no fue para menos, pues el guitarrista convirtió el sonido en ese sentimiento portugués que expresa el melancólico recuerdo de una alegría ausente. Finalmente, el músico se despidió con "Koyunbaba Suite Op. 19", composición de C. Domeniconi en la que explotó el virtuosismo de Cotsiolis. El público se puso en pie para aplaudir a este mago de la guitarra, para quien este instrumento no tiene ya secretos. Agradecido, el músico regresó para despedirse, pero dejó con ganas de más a la audiencia, que esperaba el encore.
La guitarra,
`instrumento único'
Cotsiolis habló con Vanguardia y recordó su primer encuentro con el público como guitarrista profesional, que fue a los 15 años cuando tocó el concierto de "Aranjuez" con la Orquesta Sinfónica de Atenas.
Después de 37 años de trabajo ininterrumpido, el guitarrista ha decidido tomarse un año sabático, pero sin faltar a los conciertos que celebran el 70 aniversario de Leo Brower, su compositor de cabecera.
Respecto a las bases del guitarrista, Cotsiolis consideró que todos los músicos son diferentes, pero que "lo importante de hacer música es siempre mirar lo que quiere decir el compositor y hacer otras cosas".
El músico sabe muy bien de esto último porque él mismo estudió economía en la universidad, a la par que la guitarra, lo que le ayudó a "entender la vida mejor y ver el futuro de la humanidad mejor".
"La música no es sólo para divertir, es una inducción. Cuando tocas el ritmo eso quiere decir disciplina y eso el niño lo lleva en el carácter desde el principio, tiene disciplina, tiene que tocar el ritmo y tiene que tocar todas las notas, eso quiere decir honestidad, no puede decir mentiras. Eso es un carácter que lo lleva hasta que muere y cantar la música es fantasía, aprende a cantar; entonces tiene fantasía, disciplina y honestidad.
Eso viene solo, pues cuando toca el ritmo (el músico) sabe que eso tiene leyes y cuando toca todas las notas es honesto", afirmó. Dijo que el Festival de Guitarra de Saltillo, al que conoce desde hace muchos años, lo impresionó por la variedad de programas, "que quiere decir talentos jóvenes, guitarra eléctrica, guitarra popular y flamenco".
Por último, señaló que esta variedad es muy importante para los ejecutantes porque les muestra que la guitarra es un instrumento muy rico, que se puede hallar en distintos estilos musicales.