René de Chateaubriand, iniciador del romanticismo literario
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Nacido el 4 de septiembre de 1768 en la provincia de Saint-Malo, en el seno de una familia aristocrática venida a menos, fue educado junto con sus cinco hermanos en el castillo de Combourg, cerca de Saint-Malo, y estudió en los colegios de Dol y Rennes, antes de superar la prueba de admisión para ser guardia marino en Brest, en 1782.
México, D.F..- El escritor francés Francois-René de Chateaubriand, considerado uno de los iniciadores del romanticismo literario, político y diplomático en la época napoleónica, falleció el 4 de julio de 1848, en París.
Nacido el 4 de septiembre de 1768 en la provincia de Saint-Malo, en el seno de una familia aristocrática venida a menos, fue educado junto con sus cinco hermanos en el castillo de Combourg, cerca de Saint-Malo, y estudió en los colegios de Dol y Rennes, antes de superar la prueba de admisión para ser guardia marino en Brest, en 1782.
En 1783 ingresó en el Colegio Eclesiástico de Dinan, que abandonó en 1784 para dedicar dos años a la lectura y la meditación, que suscitaron en él una pasión especial por Juan Jacobo Rousseau.
De acuerdo con sus biógrafos, en 1786 se enroló en Cambrai y aprovechó los largos permisos para frecuentar los círculos literarios de París, en los cuales lo introdujo su hermano Jean-Baptiste, quien ocupaba el cargo de magistrado.
Conoció así a Fontanes y Guinguené, presentado en la corte de Luis XVI, disuelto el regimiento al que pertenecía al principio de la Revolución Francesa, en 1791 resolvió emigrar.
Regresó a Francia en enero de 1792 e ingresó en el ejército contrarrevolucionario, en febrero de ese mismo año. Obligado por su madre contrajo matrimonio con Celeste Buisson de la Vigne.
Exiliado de nuevo en Bélgica, en 1793 se desplazó a Londres, donde, en medio de grandes dificultades económicas, redactó "El ensayo histórico, político y moral sobre las revoluciones". Al año siguiente, su hermano Jean-Baptiste fue guillotinado.
En ese entonces, Chateaubriand enseñaba francés en Beccles y gozaba de cierto renombre en los salones, gracias a su crítica de los filósofos del siglo XVIII.
Las muertes de su madre, en 1798, y de su hermana, poco más tarde, lo sumieron en una profunda crisis religiosa que lo animó a dejar Inglaterra.
Fue entonces que regresó a París y publicó el primer tomo de "De las bellezas poéticas y morales de la religión cristiana" (1800), redactado en respuesta a un poema de Parny.
Gracias a ciertas relaciones de Fontanes, su amigo, conoció cuatro años de paz, durante los cuales se relacionó con Joubert y la condesa Pauline de Beaumont y, seducido por el ímpetu con que ésta se proponía restablecer el orden religioso, compuso en su compañía las novelas de "Atala" y "René", publicadas en el semanario "El genio del cristianismo" y reeditados por separado en 1805.
En 1803, Napoleón lo nombró secretario de Embajada en Roma, a las órdenes del cardenal Fesch, tras la muerte de Pauline de Beaumont, y a raíz de numerosos conflictos con el embajador fue destituido de su cargo y nombrado embajador en el Valais.
A pesar de este ascenso, la ejecución del duque de Enghien y de varios amigos más en 1804, le enemistó con Bonaparte y dimitió para emprender un viaje a Grecia, Creta y Palestina, lo cual relató en su novela "Itinerario de París a Jerusalén".
Chateaubriand, ardiente defensor del sistema monárquico, ingresó en 1811 a la Academia Francesa, que elogió su trayectoria literaria.
Su vida política comenzó con la caída del imperio. Fue nombrado par de Francia, embajador no residente en Suecia y, más tarde, ministro del Interior, pero fue destituido en 1815; entonces entró en la oposición ultramonárquica y hasta 1820 publicó artículos políticos muy polémicos en el diario "El Conservador".
Con la Restauración, entre 1820 y 1824, obtuvo sucesivamente los puestos de embajador plenipotenciario en Berlín, embajador en Londres y comisionado en el congreso de Verona.
Como ministro de Asuntos Exteriores organizó la expedición de los "Cien Mil Hijos de San Luis". Nunca reconoció la legitimidad de Luis Felipe de Orleans, pronunció su último discurso en la Cámara de los Pares en agosto de 1830 y se refugió en una vida de escritor independiente.
Fiel a la Casa Real de los Borbones, compuso todavía algunos panfletos edificantes a favor de la monarquía y visitó al rey, exiliado en Praga.
Sus últimos años los vivió de las rentas que le proporcionó su obra maestra: "Memorias de ultratumba".