Reina Beatriz se despide, tras 33 años en el trono holandés
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La monarca abdicará a favor de su primogénito el próximo martes, dejando la Corona tras una vida llena de desafíos y altibajos.
Amsterdam.- La reina Beatriz de Holanda, quien abdicará el martes tras 33 años en el trono, conquistó a los holandeses modernizando a la monarquía con una visión pragmática y profesional.
Muy popular entre los holandeses, perfeccionista y tenaz, pasó de ser una reina severa a mostrar una faceta más humana, involucrada activamente en la vida política y sobre todo en la diplomacia de su país, a diferencia de su madre, la reina Juliana.
La monarca, que abdicará el 30 de abril en favor de su primogénito Guillermo-Alejandro, fue coronada en 1980. La joven reina pasó de vivir en su Palacio de Drakestein, a La Haya, con el desafío de modernizar y darle credibilidad a la monarquía.
En su país es conocida como la "presidenta de la empresa Holanda", debido a su pragmatismo, perfeccionismo y tenacidad.
Fue ese pragmatismo el que la llevó a abdicar, tal como lo hiciera su madre y su abuela, "por el convencimiento de que la responsabilidad de nuestra nación debe recaer ahora en las manos de una nueva generación", dijo en su discurso del 28 de enero pasado.
La reina debió enfrentar varios golpes en su vida. Primogénita de Juliana y Bernardo, la reina Beatriz nació en enero de 1938 en Holanda, pero poco después debió partir al exilio en Londres y Canadá, debido a la II Guerra Mundial.
Se licenció con 23 años en Derecho en la Universidad de Leiden. Pero provocó un fuerte revuelo al anunciar en 1965 su compromiso con el aristócrata alemán Claus von Amsberg.
El impacto de la II Guerra Mundial aún estaba muy vivo en Holanda, y a nadie le hacía gracia que Beatriz se casara con alguien que alguna vez vistió el uniforme nazi. La reina hizo huelga de hambre hasta salirse con la suya y casarse en 1966 con el noble alemán, con quien tuvo tres hijos: Guillermo-Alejandro (1967), Friso (1968) y Constantino (1969).
Fue coronada en medio de violentas protestas por parte de los `ocupas' al grito de "¡sin viviendas, no habrá coronación!"
La monarca, al igual que sus tres hermanas, debieron soportar los escándalos que protagonizó su padre, quien tuvo dos hijas fuera del matrimonio.
En 2002, sufrió la pérdida del príncipe Claus, quien en los últimos años de vida sufrió de depresión.
El 30 de abril de 2009, durante la ceremonia en Apeeldorn del Día de la Reina, un holandés con problemas psíquicos, atentó contra el autobús real y mató a siete personas.
El año pasado, un accidente de esquí dejó en coma al príncipe Friso, lo que devastó a la reina.
Friso había renunciado a sus derechos sucesorios para casarse con Mabel Wisse, quien habría mantenido una relación con un conocido narcotraficante.
ALIADA DE MAXIMA
Tres meses después de conocer a Máxima en la Feria de Sevilla de 1999, Guillermo-Alejandro se la presentó a su madre en la casa de verano en Tavernelle, Italia.
"Se llama Máxima, es argentina pero vive en Nueva York. Confía en mí y no preguntes nada", le dijo Guillermo-Alejandro a su madre, según el libro Máxima, una historia real, de Gonzalo Alvarez Guerrero y Soledad Ferrari. El "flechazo" entre la reina y Máxima fue instantáneo. "Parecían dos colegialas, siempre juntas en actos, viajes y fiestas", indica el libro. En las fotos de las vacaciones de Guillermo-Alejandro y su esposa Máxima, junto a sus tres hijas las princesas Amalia, Alexia y Ariana, se puede ver que casi siempre están acompañados por la reina Beatriz.
Los tres han hecho varias visitas de Estado, y el respaldo de la reina Beatriz fue fundamental para Máxima, a la que los holandeses miraban con recelo por el pasado de su padre, Jorge Zorreguieta, alto funcionario de la dictadura argentina.