Mecedoras de jardín, otra vez están de moda
COMPARTIR
La mecedora de jardín satisface las necesidades naturales de la persona, explica Semling
Berlín, Alemania.- Las mecedoras de jardín aparecen en muchas películas de Hollywood de los años 60 y 70. Los enamorados se daban cita en esas sillas colgantes con toldo incorporado para encuentros románticos, y las abuelitas se sentaban en ellas para aguantar meciéndose el caluroso verano de los estados del sur. Los "garten swings", como se les conoce en inglés, están de moda otra vez.
"Este clásico entre los muebles de jardín en realidad nunca se había pasado de moda", dice la experta en vivienda alemana Katharina Semling. Sin embargo, actualmente la demanda de estos balancines es mayor que en las últimas décadas. En las últimas ferias de muebles y decoraciones fueron objeto de mucha atención: los visitantes tuvieron que hacer cola en algunos casos para poder sentarse y descansar en las piezas de exposición.
La mecedora de jardín satisface las necesidades naturales de la persona, explica Semling: "Uno quiere sentarse en él, mecerse, acurrucarse y esconderse en ese mueble, porque eso le hace sentir bien a uno". Para mucha gente un balancín de jardín tiene el mismo efecto que una tableta de chocolate en la mesa: lo quiere tener inmediatamente.
Todo el mundo lo ha visto en esas fiestas en el jardín: la mecedora o la hamaca siempre están ocupados. El deseo de sentarse en ellos tiene que ver con el comportamiento de los niños. "Los adultos tienen las mismas necesidades intuitivas, pero los niños simplemente ceden al deseo", dice la analista de tendencias Gabriela Kaiser. "Mecerse es algo que tranquiliza a la gente. Por eso, a los bebés se los acuesta en cunas", explica Kaiser. "A los niños también les gusta esconderse en cuevas construidas por ellos mismos: allí se sienten seguros, pueden acurrucarse y soñar". Esta misma sensación se vive bajo el toldo protector del balancín.
"Muchas mecedoras de jardín también se parecen a pequeñas cuevas", agrega Semling. Y también se llaman así: el modelo redondeado "Cave", de Loom, tiene un techo cerrado de mimbre que también cubre parcialmente los lados. El "swing bed" de Garpa es un sofá colgante que se balancea en una suerte de pabellón protector. El revestimiento lateral y el toldo se pueden correr y cerrar dando protección por mal tiempo que haga.
Además, los muebles de jardín encajan con una tendencia social: la gente quiere otra vez pasar más tiempo en la naturaleza, en su jardín, explica Semling. Sin embargo, la gente no quiere acostarse en una dura tumbona. De ahí que todos los muebles de jardín que se fabrican son cada vez más cómodos.
Los sofás, como los que pueden estar en el salón, son actualmente un éxito de ventas en el sector de los muebles de jardín. Y las tumbonas son cada vez más cómodas. Las nuevas mecedoras de jardín también forman parte de los muebles más lujosos. "Los modelos actuales entre los muebles de jardín entran en la categoría "Mercedes", dice Ursula Geismann, analista de tendencias de la Asociación de la Industria del Mueble de Alemania.
Los modelos antiguos tenían un tolde plástico, tapizados delgados con un diseño de flores estampadas, principalmente, y una frágil construcción de metal. Los nuevos diseños, sin embargo, llaman mucho la atención. El modelo "swing", de Jochen Schmiddem, tiene dos respaldos, uno frente al otro, y es una combinación entre un sofá de dos plazas y una cama. Según el fabricante, el modelo también puede colocarse en el salón en invierno. Con su toldo alto, el diseño recuerda un columpio en forma de barco en un parque infantil. Asimismo, el modelo "swing" de Viteo recuerda más bien a un columpio para niños. El sencillo banco, hecho con tablas de madera de tica, está apoyado por dos barras de metal.
Otros modelos, por el contrario, están inspirados en el diseño de los antiguos balancines: los modelos "Casanova", de Loom, y "Landò", de Emu, parecen haber sido sacados de una vieja película de Hollywood. Los dos tienen tapizados blancos y techos clásicos. El "Casanova", sin embargo, tiene un aspecto más elegante que los muebles de antes gracias a su hierro forjado revestido de polvo de color azul grafito. El "Landò" tiene, al igual que muchos modelos nuevos, funciones prácticas: en el columpio se puede fijar un soporte para revistas, por ejemplo.
Sin embargo, pese a su popularidad actual, que seguirá aumentando según Semling, otros expertos ven en las mecedoras de jardín más bien un producto dirigido a un grupo de consumidores específico. "La mecedora no va a sustituir en el jardín al sofá y a la tumbona", asegura la experta en muebles Geismann. La razón es que "no a todo el mundo le gusta mecerse, sino que muchos prefieren relajarse sobre una base firme".
Por Simone Andrea Mayer/DPA-Especiales