Mujeres unen a Picasso, De Kooning y Beckmann en Múnich
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La Pinacoteca de Arte Moderno de Múnich reúne 95 representaciones femeninas de Pablo Picasso (1881-1973), Max Beckmann (1884-1950) y Willem de Kooning.
Múnich, Alemania.- Las pinturas femeninas de artistas masculinos se resumieron durante siglos de forma sencilla: o prostitutas o vírgenes. La exposición "Mujeres" muestra desde mañana en Múnich cómo cambió esa concepción en el arte moderno.
La Pinacoteca de Arte Moderno de Múnich reúne 95 representaciones femeninas de Pablo Picasso (1881-1973), Max Beckmann (1884-1950) y Willem de Kooning (1904-1997) recogidas por todo el mundo. Es la exposición más grande y más cara de la historia del museo muniqués.
"Se trata de un debate artístico sobre el tema de la mujer", dijo hoy Carla Schulz-Hoffmann, comisaria de la exposición que abre las puertas mañana y hasta el 15 de julio.
La mayoría de las pinturas son préstamos de otros museos y de colecciones particulares, y entre ellas hay tesoros como "Mujer con Mandolina", de Beckmann; "Woman V" de De Kooning, llegada desde Australia; y la última obra que pintó Picasso antes de morir: "El Abrazo".
También se puede ver la controvertida obra de Picasso "Madame Soler" que reclaman a la pinacoteca los herederos de un coleccionista judío y que paradójicamente se expone en la sala que se ocupa de la "Armonía, la calma y el olvido de una misma".
La exposición cuestiona en cinco salas si las mujeres son representadas como promesa o como amenaza.
Los pintores tenían su propio punto de vista. Beckmann pintó a las mujeres con la calma que le faltaba a él. Mientras sus autorretratos eran de una aspereza despiada, en las mujeres veía fortaleza y seguridad evidentes.
Para su gran rival artístico, el español Picasso, la mujer era por contra, según Schulz-Hoffmannm, un "nivel de reflexión" en el que concluía "todo el espectro de experiencias existenciales básicas".
"Los retratos femeninos de Picasso son un espejo del artista", asegura Schulz-Hoffmannm.
Todo lo contrario que en el caso de las pinturas abstractas de De Kooning. "La mujer se transforma en paisaje y el paisaje en mujer. Se trata de la pintura, de la transformación de las emociones y de la sensualidad en color".
Son legendarias las numerosas relaciones de Picasso con sus musas, que fracasaron porque en cuanto se enamoraron del pintor. Un retrato de su primera mujer, Olga, se puede ver también en la exposición.
"Picasso era un mujeriego y para muchas de sus ex amantes él era un monstruo", dice la comisaria de la exposición.
Por contra, De Kooning despreciaba a las mujeres. Sin embargo, sus obras reflejaban otra imagen, la de una mujer fuerte y autónoma. Eso es lo que tienen en común las obras de los tres. Y algo más: "Los tres contradicen el ideal de belleza femenina que imperaba hasta entonces. No son ni iconos ni objetos que obedecen al hombre".
Schulz-Hoffmann espera atraer a mucho público. "Un éxito es cuando se superan los 150,000 visitantes", dice. Una exposición de Beckmann en 2007 ya consiguió esa cifra. Esta vez cuenta con la ayuda de dos famosos colegas.