"La poesía, resistencia contra un mundo sombrío": Juan Gelman

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Circulo de Oro 2021
/ 29 septiembre 2012

El ganador del Premio Cervantes, dice que él pertenece a la tribu de quienes "escriben para vivir"

México. El poeta argentino Juan Gelman llega 10 minutos tarde a su cita con MILENIO, en la cafetería Vincent de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, una de sus favoritas. Apenado por la situación, para justificarse, dice: "¿Sabes lo que pasa? Es que estoy transcribiendo en limpio un nuevo libro que tiene unos 270 poemas, y no me doy cuenta de cómo se va el tiempo. Te agradezco que me hayas llamado para decirme que ya me estaban esperando".

Su pena es tan grande que confiesa algo más de su intimidad: "Hace unos días mi mujer y yo teníamos una comida, y como estaba escribiendo se me olvidó. Cuando llegó la hora de irnos me dijo: `¿Cómo?, ¿no te cambiaste?'; le respondí: `¿Para qué?'. Ella me recordó la comida y enseguida me levanté, fui a la cocina y cuando llegué se me olvidó lo que iba a buscar. Estoy distraído".

Enseguida Gelman, quien viste de pantalón y chamarra de mezclilla, que luce delgado, ojeroso y desaliñado, pide un capuchino, enciende un cigarro y le ofrece otro a su entrevistador. Al cuestionársele por qué siempre está al lado de un cigarro, explica: "Vamos a cumplir 70 años de amistad íntima".

"Empecé a fumar cuando tenía 12 años, porque en el barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, donde crecí, si no fumabas eras maricón. Entonces había que fumar como todo el mundo; después la cosa siguió hasta ahora. No he pensado dejarlo porque él no me quiere dejar. No tengo la culpa", comenta.

Autor de obras como El emperrado corazón amora, Bajo la lluvia ajena, De atrásalante en su porfía, País que fue será y Violín y otras cuestiones, entre otros, Gelman ha sido reconocido con diferentes galardones por su extensa trayectoria y aportaciones a la literatura hispanoamericana, como los premios de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), el Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde (2003), el Pablo Neruda (2005), el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005) y el Cervantes (2007).

El próximo domingo 30 de septiembre no será la excepción. Esta vez el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) le entregarán la Medalla de Oro de Bellas Artes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes a las 12: 00 horas. En entrevista, Gelman platica de lo que para él significa la poesía y de lo complicado de su quehacer.

¿Para qué sirve la poesía?

La poesía es resistencia, justamente contra este mundo tan sombrío en el que estamos viviendo de manera tan mercantilista, donde se nos quiere amputar el espíritu, donde se nos quiere uniformar para convertirnos en tierra fértil para cualquier autoritarismo. La poesía enriquece a quien la lee y le descubre espacios interiores que ignoraba tener y que por eso no tenía. Logra eso. En cuanto a la utilidad o no de la poesía, no sé si sirva en términos mercantiles; seguramente cualquier editorial te lo podrá responder. Pero lo que sí recuerdo es lo que decía un filósofo chino -no me preguntes su nombre porque no lo recuerdo- sobre esto: "Todo mundo habla de la utilidad de lo útil, pero nadie habla de la utilidad de lo inútil".

¿Es difícil escribir poesía?

Muy difícil, porque llegar al fondo de uno mismo es complicado. Marcel Proust, el escritor francés, decía que quien escribe es un desconocido para uno y para el que escribe, que está en el fondo último de quien escribe. Hay mucha maleza interior, está la vida y lo que pasaste a lo largo de ella. Para escribir hay que alejarse de nuestro interior. Yo escribo para saber qué es lo que me pasa en definitiva, pero no sé cómo se llega a escribir; cada quien llega como puede.

El proceso es el siguiente, y es lo que llamo el real (no la realidad, sino el real): cada autor tiene un proceso individual, particular, que no se puede colectivizar. Te puedo hablar de mi caso: a mí lo que me mueve a escribir son especies de obsesiones: me pongo de mal humor, siento algo en un oído, y mi mujer me dice que ya voy a escribir. Entonces me aguanto todo lo que puedo hasta que no puedo más. Luego empiezo a escribir mis vivencias. Eso me abre la puerta a la imaginación, para tratar de entender en qué consiste lo que estoy escribiendo y qué me produce. A grandes rasgos, podemos decir que hay poetas que viven para escribir y hay otros que escriben para vivir; pertenezco a esta última tribu. Por eso puedo pasar tiempo sin escribir. Cuando empezó mi exilio estuve cuatro años sin escribir; no tenía necesidad. Con la necesidad aparecen las ganas de escribir. Esa necesidad se llama la señora (la poesía). En esa etapa de mi exilio trabajé como periodista en la agencia de noticias Inter Press Service. Era director de Latinoamérica.

Hace no mucho tiempo le escribió un poema a Javier Sicilia sobre las razones por las cuales él va a volver a escribir poesía. ¿Sigue creyendo que el poeta se reencuentra con nuevas formas para escribir?

Javier Sicilia pasa todavía por una tragedia que también viví. La pérdida de un hijo no es pequeña cosa. Después de eso he vuelto a escribir y lo que yo le decía en ese poema a Javier es que, aunque él no quiera, va a volver a escribir porque la poesía le va a tocar a la puerta y lo va a obligar a escribir. Él es un gran poeta y no puede dejar de escribir poesía aunque quiera. La señora no lo va a dejar porque es muy necia.

Dicen los que saben que usted es el poeta vivo más importante de Argentina. ¿Es cierto?

En primer lugar, la categoría de "vivo" para considerar a los poetas me parece una trampa en la tradición poética que hay en nuestros países. En segundo lugar, no soy un gran poeta: soy un poeta grande (tengo 82 años). En tercer lugar, nunca usé un poetómetro, de manera que me resulta difícil medir cuál es mi obra, en qué consiste, qué es y de qué va.

Además, creo que algo que les sucede a los poetas, a los escritores y a los artistas también (salvo excepciones) es la insatisfacción como hecho permanente. Tal vezsea esa insatisfacción lo que haga que a mí me mueva a seguir persiguiendo a la señora, que es muy esquiva y muy difícil de tocar, porque viene cuando quiere y se va cuando quiere, y hay que tratarla con cuidado. La señora se acuesta con medio mundo y viene, como decía Federico García Lorca: "Sucia de besos y arena porque no sé con cuántos otros ha andando".

LOS PREMIOS NO ESCRIBEN

¿Cómo llegó a la poesía?

En esto tuvo una gran influencia mi hermano mayor. Pertenezco a una familia de origen ucraniano. En la época del zar, en la que mi hermano se crió, en Ucrania, como después con la Unión Soviética, en todas las repúblicas que tenían una lengua propia y grandes poetas propios, el ruso era obligatorio. Entonces yo tenía cuatro, cinco o seis años, cuando a mi hermano se le ocurrió recitarme un poema de Pushkin en ruso, que yo no entendía nada, por supuesto. Pero Pushkin tiene una música en sus versos y un ritmo tan particular que escuchar esos versos me llevaron a otro lugar, no se a qué parte, pero era un lugar en donde nunca había estado. Después acosaba a mi hermano para que me recitara a Pushkin en ruso. A los siete años ya recitaba decasílabos. Mi primer poema fue a los 11 años. Por supuesto, era de amor desdichado. Estaba dedicado a una niña que era mayor que yo, que tenía 13 años y que, por supuesto, no podía pensar en mí. No te diré su nombre, prefiero reservármelo. Primero le mandaba poemas del siglo XIX, y cuando vi que no había respuesta, pensé enviarle los míos para ver si la cosa cambiaba. Tampoco funcionó.

Años más tarde, con otros amigos fundamos una editorial llamada El Pan Duro, para editarnos a nosotros mismos porque, salvo algunas excepciones notorias (tanto que no las conozco), las editoriales no publicaban a los jóvenes. Afortunadamente eso ha cambiado: en México y Argentina ya existen nuevos espacios para reconocer a los valores jóvenes.

¿A qué poetas admira?

¡Uf!, a muchos. Me encantan César Vallejo, Alí Chumacero, Marco Antonio Campos, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde. Son muchos. He leído tantos poetas y de todos se aprende. He leído a muchos otros en francés, en inglés, en italiano, en portugués y otras lenguas no leo, y que tienen una sinfonía coral increíble. Cada poeta tiene una voz y música diferente. La poesía viene de muy lejos, atravesó cualquier cantidad de desastres y hechos terribles, y siguió en pie.

¿Le gustan los reconocimientos y homenajes?

Poco, por una razón o por varias. En este caso, por supuesto, la Medalla de Oro de Bellas Artes es una distinción altísima que me honra muchísimo; además, me conmueve recibirla y que hayan decidido otorgármela el INBA y el Conaculta. Pero los reconocimientos no escriben por uno; tienen ese pequeño defecto. Un reconocimiento siempre es bien recibido internamente, sobre todo en la familia, pero luego pasa esto otro. Además, tengo un carácter más bien apartado, lo cual no ayuda mucho.

SUSEMBLANZA

Juan Gelman nació en 1930 en el barrio de Villa Crespo, Buenos Aires. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los mejores poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, por medio del realismo crítico y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.

Fue exiliado político por la dictadura militar argentina, que además secuestró a su hijo y a su nuera embarazada, quienes están desaparecidos desde 1976. Ha residido en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México, donde vive en la actualidad. Su primer trabajo en el país fue como director para América Latina de la Agencia de Noticias Inter Press Service, durante cuatro años; después volvió a escribir poesía.

POEMAS

Ausencia de amor

Cómo será pregunto.

Cómo será tocarte a mi costado.

Ando de loco por el aire

que ando que no ando.

Cómo será acostarme

en tu país de pechos tan lejano.

Ando de pobre cristo a tu recuerdo

clavado, reclavado.

Será ya como sea.

Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.

Me comerás entonces dulcemente

pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.

Tu pie. Tu mano.

Escribo en el olvido...

Escribo en el olvido

en cada fuego de la noche

cada rostro de ti.

Hay una piedra entonces

donde te acuesto mía,

ninguno la conoce,

he fundado pueblos en tu dulzura,

he sufrido esas cosas,

eres fuera de mí,

me perteneces extranjera.


Milenio Diario, conocido también como Milenio Noticias, es un periódico mexicano. Se fundó en la ciudad de Monterrey, capital del estado de Nuevo León. El medio cubre los hechos noticiosos más relevantes de CDMX, Monterey, Jalisco, Estado de México, Laguna, Tamaulipas, Puebla, León e Hidalgo.