Shiatsu, prevenir antes que curar

Círculo
/ 23 septiembre 2015

    Somos la energía que captamos de nuestro entorno. Comer bien, tener una actitud positiva y canalizar cualquier desajuste energético es la base de nuestro bienestar.

    Madrid, España.- Nadie confiaba en las propiedades curativas del shiatsu hasta que, en 1956, la actriz estadounidense Marilyn Monroe, durante una visita a Japón, recibió una terapia tras caer enferma y no responder positivamente a los tratamientos de la medicina clásica. Su rápida recuperación ayudó a despertar el interés del Ministerio de Salud y Bienestar de Japón que, en 1964, lo reconoció oficialmente.

    SOMOS LA ENERGIA QUE CAPTAMOS

    El shiatsu se basa en la creencia de que todos los humanos poseemos una energía vital, denominada "ki", que penetra en nuestro cuerpo a través del aire que respiramos y los alimentos que consumimos, y que circula mediante canales o meridianos.

    Sin embargo, el problema se presenta cuando esta energía no fluye de manera correcta y se concentra en puntos específicos, ya que esto puede producir bloqueos corporales o desórdenes funcionales en determinados órganos.

    Este sería el inicio de las enfermedades y, para ello, el tratamiento con shiatsu consiste en la aplicación de presiones sobre estos puntos mediante los dedos y las palmas de las manos, a fin de movilizar la energía para alcanzar la mejoría del paciente.

    La terapia, que se realiza durante una hora sobre un soporte acolchado donde descansa el cuerpo del paciente, puede generar un estado posterior de relajación y bienestar energético; o, como reacción a la curación, malestares temporales de dolor de cabeza, síntomas de gripe o alteraciones anímicas, según confirma el presidente de la Asociación de Profesionales de Shiatsu de España, Ricard Plaza Pujol.

    HACIA LA ACEPTACION DE LA TERAPIA

    "Encontrar los desequilibrios que generan las enfermedades para resolver las causas que subyacen en estas condiciones. Trabajar con la energía de la persona a través del cuerpo. Sólo la conciencia de que la enfermedad la puede sanar el propio cuerpo, y sobre todo, saber escucharse a uno mismo, son la base del shiatsu y de su aceptación", según señala  Ricard Plaza Pujol.

    Una lógica de reconocimiento individual que, sin embargo, ha tenido que recorrer un largo camino para alcanzar el nivel de aceptación que tiene hoy en día.

    Desarrollado en Japón sobre la base de la medicina tradicional china, los conocimientos de esta terapia fueron evolucionando durante varios siglos hasta que el maestro Tamai Tampuka, escritor del libro "Shiatsu", en 1919, potenció el interés terapéutico del masaje.

    Sus métodos, ampliados por tres de sus alumnos, quienes a su vez desarrollaron nuevas formas de shiatsu practicadas actualmente, fueron reconocidos en el mundo occidental después que su discípulo, Tokujiro Namikoshi, ampliara el espectro oriental - en la práctica de la terapia - tratando a varias celebridades occidentales como la actriz Marilyn Monroe y el campeón de boxeo Muhammad Ali.

    Hace más de veinte años, el shiatsu inició su inserción profesional en Europa y Latinoamérica. Su práctica, cada vez más reconocida, ha llegado a complementar los tratamientos que la medicina nos ofrece.

    De acuerdo al presidente de la Asociación de Profesionales de Shiatsu en España, el reconocimiento de esta terapia en el mundo occidental se debe "primero, al conocimiento cada vez más extendido de la medicina alternativa y, segundo, al aspecto que caracteriza esta terapia como gran efecto de prevención y buena salud".

    UN COMPLEMENTO A LO TRADICIONAL

    Pero no se trata de cambiar una terapia de medicina tradicional por una alternativa sino de saber complementarlas. "Creemos que la medicina alternativa es totalmente compatible con la medicina tradicional, sólo hace falta ser consciente y recomendar en cada caso la vía de solución más apropiada", señala al respecto Ricard Plaza.

    Pero, a pesar que cada vez más personas realizan tratamientos de shiatsu y que el Parlamento Europeo señaló, en 1997, la necesidad de regularlo e invertir en su investigación, gracias a los esfuerzos realizados por la Federación Europea de Shiatsu para su reconocimiento como terapia no convencional; la realidad es que, si bien se practica de manera complementaria a la medicina clásica, está fuera del sistema oficial de asistencia sanitaria, en un contexto de incertidumbre política y legal, de acuerdo a la investigación realizada por Andrew F. Long en diciembre 2007 y publicitada por la Federación Europea de Shiatsu.

    El camino hacia la complementación de ambas medicinas se encuentra en sus inicios. Por un lado, sólo aquellos que tienen la posibilidad de informarse sobre las ventajas de este tratamiento, superando los prejuicios que se manejan sobre su efectividad, logran acceder a él y por otro, no se han logrado mayores avances para su integración en el sistema de sanidad pública o de reconocimiento como una disciplina independiente.

    Sin embargo, a pesar de los obstáculos, actualmente  existen numerosos estudios sobre la aplicación del shiatsu en diferentes ámbitos.

    Uno de ellos es la implementación de las terapias en mujeres que han sufrido maltrato físico o psicológico por parte de sus parejas. Liberarlas de la ansiedad, reforzarlas emocionalmente y mejorar su aproximación a otros hombres, tras liberarse de la violencia que llevaban dentro, son sólo algunos de los fantásticos resultados de la investigación desarrollada por la Escuela Amigos del Shiatsu de España.

    DESTACADOS:

    * El shiatsu se basa en la que creencia de que todos los humanos tenemos una energía vital que fluye por nuestro cuerpo a través de canales, y que la obtenemos de nuestro entorno.

    * Su aceptación en el mundo occidental no supone el rechazo de la medicina clásica. La idea es complementar ambas alternativas recomendando la solución más apropiada para cada caso particular.

    * Hoy en día, a pesar que miles de personas creen en las propiedades terapéuticas del shiatsu, su reconocimiento no ha llegado a superar las barreras para su incorporación en los sistemas de salud públicos.