La "ceremonia del ataúd" para limpiar el karma y la mala suerte

Circulo de Oro 2021
/ 28 enero 2010

    Los monjes pasan unas sábanas blancas por encima de los ataúdes, mientras recitan versos al unísono, durante unos minutos.

    Bangkok, Tailandia.- Los tailandeses, y algunos extranjeros, acuden al templo Prommanee para la "ceremonia del ataúd", con la que limpian el karma y se deshacen de la mala suerte, el mejor remedio para comenzar una nueva vida a cambio de un pequeño donativo.

    La afluencia ha crecido tanto que los bonzos de ese santuario situado a unos 100 kilómetros al noroeste de Bangkok han tenido que organizar dos sesiones diarias, a primera hora de la mañana y al mediodía.

    "Los participantes tienen que tumbarse en los ataúdes y simular que están muertos para deshacerse de la mala suerte y el mal karma que arrastran incluso de cualquier mala acción efectuada en una vida anterior", explicó a Efe el venerable monje Kaew Kantasrilo, de 36 años.

    A pesar de su edad, Kantasrilo tiene una extendida reputación de sabio y santo en Bangkok y en las provincias colindantes.

    "Tras la ceremonia, que dura cerca de una hora y media, el alma renace y queda libre de cualquier enfermedad o mal psicológico, lista para comenzar una nueva vida", indicó el religioso, sentado en la posición de loto y rodeado de todo tipo de amuletos.

    "Muchos también vienen para que les toque la lotería o evitar accidentes de tráfico o en el trabajo", añadió el religioso.

    Antes de la ceremonia, los interesados abonan 180 bat (unos 3,7 euros o 5,2 dólares), 100 por tumbarse en el féretro y el resto por una caja con vendas, cerillas, velas y otros artículos de necesidad que ofrecen como donación a los 12 monjes que viven en Prommanee.

    Se trata de un mero formalismo porque los encargados del ritual vuelven a colocar las cajas en su lugar original para que sean reutilizadas sucesivamente.

    Algunos han criticado esta parte crematística de la ceremonia así como la venta de amuletos en un lugar sagrado, pero los responsables mantienen que el dinero se destina a conservar el recinto y una escuela.

    Los templos budistas en Tailandia sobreviven parte o enteramente de las donaciones de particulares, quienes con los donativos hacen "méritos" que esta vida o la venidera.

    A los participantes se les pide que, sentados sobre alfombras, reciten versos en pali durante cerca de una hora para invocar la protección del Buda de los Labios Rojos, una de las imágenes más veneradas en el lugar.

    Completada la invocación, yacen cada uno en su ataúd, de color rosa o azul, con las manos sobre el pecho sujetando unas violetas y los ojos cerrados.

    Los monjes pasan unas sábanas blancas por encima de los ataúdes, mientras recitan versos al unísono, durante unos minutos.

    En ese momento, los participantes rezan una oración de gracias y se levantan renacidos.

    "Yo vine porque un vidente me dijo que este año, en el que reina el signo del Tigre, es poco propicio para mí, y también porque quiero que mi matrimonio siga siendo feliz, aunque mi marido, que es belga, no cree en estas cosas", afirmó la tailandesa Ratchanee, de 33 años.

    "Al salir del ataúd me sentí ligera, liberada del peso de muchas cosas negativas, y también pensé en la imagen de Buda, que espero que me proteja durante este año", agregó la mujer.

    Al referirse a la ceremonia, los monjes no hablan de "resurrección" sino de "renacer" porque para ellos se trata de que el alma muere y vuelve a nacer limpia y sin mácula.

    El budismo en Tailandia, dominado por la corriente Theravada, se enriquece con todo tipo de creencias y supersticiones procedentes del animismo, el hinduismo o la cosmología china.

    En detrimento del libre albedrío, muchos tailandeses creen que la mitad de su futuro está condicionado por su nombre y la otra mitad por la fecha de nacimiento.

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