Recuerdan a James Ensor en el 150 aniversario de su nacimiento
COMPARTIR
Ostende, Bélgica (DPA).- Ostende, la ciudad balnearia a orillas del mar del Norte, rinde homenaje desde esta semana a su hijo pródigo: James Ensor, el pintor vanguardista nacido hace 150 años en esa localidad belga, y que ejerció una fuerte influencia en artistas como Paul Klee o Vassily Kandinsky.
Con motivo de esa celebración, el museo de arte contemporáneo de Ostende ha decidio mostrar -hasta el 29 de agosto próximo- al James Ensor (1860-1949) "más íntimo", en un intento por recrear el "ambiente interior donde se movía el artista", según reza el catálogo de la exposición, bautizada "Una visita a Ensor".
De padre inglés y madre belga, de Ostende, Ensor pasó la mayor parte de su vida en esa ciudad de recreo a orillas del plateado mar del Norte, con excepción de una estancia en Bruselas para estudiar en la Academia de Bellas Artes entre 1877 y 1880.
El artista, célebre por obras como "Máscaras escandalizadas" (1883), "Esqueletos peleando sobre un hombre ahorcado" (1891) "Cristo calmando la tempestad" (1891) o "La entrada de Jesucristo en Bruselas" (1889), formará parte indisoluble de la historia universal del arte por su espíritu iconoclasta y provocador, en opinión de los expertos.
Aunque sus primeras obras, como "Música rusa" (1881) o "Los Borrachos" (1883), representan escenas realistas, marcadas por una luz tenue, gradualmente su estilo pictórico se fue acercando a la luminosidad y al esplendor, que ahora se pueden contemplar en las obras expuestas en Ostende.
Conocida es la amistad que mantuvo con los mayores artistas de vanguardia de su época como Paul Klee (1879-1940), Vassily Kandisnky (1866-1944) o Emil Nolde (1867-1956), entre otros expresionistas y surrealistas, sobre quienes ejerció notable influencia.
Pero, la pregunta que se quiere plantear ahora con esta exposición en su tierra natal es: "cómo es posible que un artista que casi no salió de Ostende haya logrado entrar en los anales de la pintura universal?
El nombre de la exposión da algunas pistas sobre qué se ha pretendido mostrar al público: "Visita a Ensor" evoca, precisamente, el ambiente intimista y "relajado" de una visita a "casa de un amigo", explica al semanario flamenco "Knack" el curador de la muestra Philip Van den Bossche.
El objetivo de esta muestra no es juntar las obras maestras del artista, como en una exposición tradicional, sino recrear, mediante una suma de cuadros y de fotografías, objetos personales y documentos de todo tipo (entre ellos notas personales), el ambiente en el que vivió el artista.
"Que nadie se equivoque de exposición. Las salas del museo, desde el primer piso hasta el último, pretenden que el visitante penetre en el mundo de Ensor, en sus rincones favoritos, en su casa. Es como si Ensor te abriera las puertas y te invitara a tomar el té en el salón y después a visitar su taller", explica Van den Bossche.
Para transmitir justamente esa sensación hogareña, las paredes del museo se han pintado de azul (como el mar), en la sala principal de la muestra se han colocado mesas, sillas, sofás, lámparas y espejos que recrean el ambiente de una vivienda del siglo XIX.
En opinión de los críticos de arte, en la muestra se puede apreciar la "especificidad, vehemencia, sentido de lo grotesco y una audacia cromática totalmente fuera de los cánones que se manejaban en su época" de las que hizo gala Ensor.
La mayor parte de obras del artista están expuesta en el Museo de Arte Moderno de Bruselas y en el Real Museo de Bellas Artes de Amberes, aunque también hay muchos cuadros en manos privadas.
La anterior gran exposición sobre Ensor en Bélgica se realizó en 1999, con carácter de retrospectiva, en las salas del Museo Real de Bruselas. En 2009, el MOMA de Nueva York presentó una rica muestra sobre el belga y también lo hizo el Musée dOrsay en París.
No obstante, esta es la primera vez que se pone en contacto la obra del artista con su "medio ambiente" natural: las playas y la luz de Ostende.