Estudia revista gay española ser editada en Latinoamérica
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La revista Zero, decana de las publicaciones gay en España, celebra este mes su número cien mientras acaricia la idea de su venta por "varios millones de euros" a un grupo norteamericano que podría editarla en Latinoamérica, según adelantó a Efe su consejero delegado, Miguel Angel López.
Madrid, España.- No es la primera vez que la revista, que se puso a la venta en el verano de 1998, recibe una oferta de este tipo ya que, según aseguró López a Efe, cuenta con varias "novias".
De esta forma, indicó, Zero podría entrar en el "escenario internacional" y ocupar otros sectores de la comunicación, como el audiovisual.
El resultado se desvelará "en un par de semanas" cuando la editorial, Grupo Zero Comunicación, tome su decisión.
La publicación se ha caracterizado hasta el momento por presentar en sus portadas a personajes públicos famosos y reconocidos y por intentar romper los "estereotipos" con "salidas del armario", más o menos sonadas, como las del militar José María Sánchez Silva que, tal y como dijo López, "han contribuido a normalizar la sociedad".
Fue en verano de 1998, tras 8 meses como publicación gratuita, cuando la revista Zero salió por primera vez a la venta.
Según López, la fecha no fue casual. Respondía a una dinámica de aparición de medios de comunicación dirigidos al público gay en países anglosajones y a un contexto de activismo e inclusión de "lo gay" en la agenda política y mediática.
En España esa tendencia "podía palparse" en barrios como el de Chueca, en Madrid, y todo indicaba que había un mercado para una publicación de esa índole.
Otras iniciativas intentaron ocupar el espacio de la información "exclusivamente gay", como fue el caso de la experiencia fallida de una revista del grupo Zeta.
Zero, que actualmente tiene unos 132.000 lectores mensuales y una tirada de 50.000 ejemplares, tuvo que vencer prejuicios como los que impulsaban a los quiosqueros a "esconderla" de la vista.
La publicación es, según su consejero delegado, "activista", postura que tuvo que adoptar desde un primer momento, "puesto que se procedía de una situación de marginalidad y era necesario reclamar el derecho a tener los mismos derechos".
Una vez que se ha conseguido situar a España "entre los cuatro países con la legislación más avanzada", añadió López, "lo que queda es transitar hacia la normalidad, hasta una situación en que la homofobia, la violencia y la discriminación disminuyan".