Vigorexia: la anorexia masculina
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<strong>México, D.F. </strong>.- Se trata de un trastorno que afecta física y mentalmente a aquellas personas que se ejercitan en forma excesiva¿Quién no ha oído la frase "mente sana en cuerpo sano? Un verso muy trillado en la sociedad cuando se quiere fomentar el deporte y su práctica en búsqueda de un beneficio personal y social, tanto en lo físico como en lo sicológico. Pero qué sucede cuando esos niveles de ejercitación y de exposición a un trabajo continuo son superados y llevados a un nivel que sobrepasa los estándares, que ya no se encuentran dentro de los parámetros que normalmente se tiene para seguir una rutina de ejercicios. ¿Qué pasa cuando alguien vive una situación así?
Lo primero es reconocer que se tiene un problema y uno muy grave, llamado vigorexia, un trastorno que se presenta en las personas al momento de realizar algún deporte o ejercitarse de forma excesiva, lo que es llevado a que esa persona tenga una figura perfecta.
A pesar de que físicamente esta patología es demasiado evidente, en la gente que comienza a sufrir esta acción no lo es tanto, en algunas circunstancias, ya que prácticamente es una enajenación o adicción como cualquier otra, donde poco a poco las personas caen en ella, generalmente, sin darse cuenta. No obstante también existen las que son demasiado obvias, como cuando una persona requiere de suplementos químicos que le den ese volumen corporal que desea, por lo que además se caería en una adicción a las drogas.
Donde los casos se dan de mayor forma es en los hombre entre los 18 y 35 años de edad, según la sicóloga especialista Alejandra Méndez, quien comentó que esto sin lugar a dudas se debe más que nada a la presión social que ejerce ésta misma, con canales como los medios de comunicación masivos, donde la estética corporal es la prioridad y son aspectos que desean copiar las propias personas y que a consecuencia de ese afán por lograrlo, llegan a los extremos que marca este trastorno.
Dentro del deporte de alto rendimiento también suele pasar que los atletas, en algunos casos tomen ese camino, según narró Roberto Fernández, ex saltador de garrocha cubano que ahora radica en México y entrena a gente como la campeona Panamericana Romary Rifka; y es que mucho tiene que ver los programas que manejen los profesores con los pupilos, porque -según explicó- se debe llevar "una línea de ejercitación de acuerdo a lo que requiere y su cuerpo soporta, ya que si se extralimita las condiciones a cualquier nivel como muscular, cardiaco, del sistema nervioso, puede ser de graves consecuencias en todos los casos". Otra de las causas que llevan a que esta patología vaya en ascenso es la misma presión social, pero en el aspecto de que no son bien llevados por las personas que se pueden ver como guías, pues en un trabajo de gimnasio un instructor puede pedirle una cantidad de repeticiones, pero ese "profesor" podría no estar capacitado al 100 por ciento, y un ejemplo es que durante los recorridos a varios sitios donde de trabaja con pesas, el monitor no tiene ni idea de trastornos como la vigorexia.
Un aspecto más que debe tratarse es lo relacionado con la alimentación, base para que una persona pueda obtener la masa muscular que desea, como mencionó el instructor Gerardo Parada, donde el comer adecuadamente es fundamental, con base en una dieta rica en proteínas, carbohidratos y grasas, elementos que generan ese volumen que, complementado con el trabajo dentro de un gimnasio o con el ejercicio en general, tornean el cuerpo a la forma que la persona quiere.
Sin embargo, si no se mantiene este requisito, las descompensaciones para el esfuerzo físico del exceso de trabajo pueden ser muy perjudiciales para el cuerpo y de forma contundente en todo el organismo.
A pesar de todo, algo en lo que los diversos especialistas en sus ramos han recalcado, es que el ejercicio naturalmente es benéfico para la salud, siempre y cuando sea llevado con un programa que vaya de acuerdo a las condiciones que cada persona presente, ya que si no es de esa forma pueden llegar a los extremos, que en este caso llevan a la vigorexia, que entrega consecuencias al organismo y que puede llegar a orillar a un ser humano a otras adicciones.
Se trata de un trastorno que afecta física y mentalmente a aquellas personas que se ejercitan en forma excesiva¿Quién no ha oído la frase "mente sana en cuerpo sano? Un verso muy trillado en la sociedad cuando se quiere fomentar el deporte y su práctica en búsqueda de un beneficio personal y social, tanto en lo físico como en lo sicológico. Pero qué sucede cuando esos niveles de ejercitación y de exposición a un trabajo continuo son superados y llevados a un nivel que sobrepasa los estándares, que ya no se encuentran dentro de los parámetros que normalmente se tiene para seguir una rutina de ejercicios. ¿Qué pasa cuando alguien vive una situación así?
Lo primero es reconocer que se tiene un problema y uno muy grave, llamado vigorexia, un trastorno que se presenta en las personas al momento de realizar algún deporte o ejercitarse de forma excesiva, lo que es llevado a que esa persona tenga una figura perfecta.
A pesar de que físicamente esta patología es demasiado evidente, en la gente que comienza a sufrir esta acción no lo es tanto, en algunas circunstancias, ya que prácticamente es una enajenación o adicción como cualquier otra, donde poco a poco las personas caen en ella, generalmente, sin darse cuenta. No obstante también existen las que son demasiado obvias, como cuando una persona requiere de suplementos químicos que le den ese volumen corporal que desea, por lo que además se caería en una adicción a las drogas.
Donde los casos se dan de mayor forma es en los hombre entre los 18 y 35 años de edad, según la sicóloga especialista Alejandra Méndez, quien comentó que esto sin lugar a dudas se debe más que nada a la presión social que ejerce ésta misma, con canales como los medios de comunicación masivos, donde la estética corporal es la prioridad y son aspectos que desean copiar las propias personas y que a consecuencia de ese afán por lograrlo, llegan a los extremos que marca este trastorno.
Dentro del deporte de alto rendimiento también suele pasar que los atletas, en algunos casos tomen ese camino, según narró Roberto Fernández, ex saltador de garrocha cubano que ahora radica en México y entrena a gente como la campeona Panamericana Romary Rifka; y es que mucho tiene que ver los programas que manejen los profesores con los pupilos, porque -según explicó- se debe llevar "una línea de ejercitación de acuerdo a lo que requiere y su cuerpo soporta, ya que si se extralimita las condiciones a cualquier nivel como muscular, cardiaco, del sistema nervioso, puede ser de graves consecuencias en todos los casos". Otra de las causas que llevan a que esta patología vaya en ascenso es la misma presión social, pero en el aspecto de que no son bien llevados por las personas que se pueden ver como guías, pues en un trabajo de gimnasio un instructor puede pedirle una cantidad de repeticiones, pero ese "profesor" podría no estar capacitado al 100 por ciento, y un ejemplo es que durante los recorridos a varios sitios donde de trabaja con pesas, el monitor no tiene ni idea de trastornos como la vigorexia.
Un aspecto más que debe tratarse es lo relacionado con la alimentación, base para que una persona pueda obtener la masa muscular que desea, como mencionó el instructor Gerardo Parada, donde el comer adecuadamente es fundamental, con base en una dieta rica en proteínas, carbohidratos y grasas, elementos que generan ese volumen que, complementado con el trabajo dentro de un gimnasio o con el ejercicio en general, tornean el cuerpo a la forma que la persona quiere.
Se trata de un trastorno que afecta física y mentalmente a aquellas personas que se ejercitan en forma excesiva¿Quién no ha oído la frase "mente sana en cuerpo sano? Un verso muy trillado en la sociedad cuando se quiere fomentar el deporte y su práctica en búsqueda de un beneficio personal y social, tanto en lo físico como en lo sicológico. Pero qué sucede cuando esos niveles de ejercitación y de exposición a un trabajo continuo son superados y llevados a un nivel que sobrepasa los estándares, que ya no se encuentran dentro de los parámetros que normalmente se tiene para seguir una rutina de ejercicios. ¿Qué pasa cuando alguien vive una situación así?
Lo primero es reconocer que se tiene un problema y uno muy grave, llamado vigorexia, un trastorno que se presenta en las personas al momento de realizar algún deporte o ejercitarse de forma excesiva, lo que es llevado a que esa persona tenga una figura perfecta.
A pesar de que físicamente esta patología es demasiado evidente, en la gente que comienza a sufrir esta acción no lo es tanto, en algunas circunstancias, ya que prácticamente es una enajenación o adicción como cualquier otra, donde poco a poco las personas caen en ella, generalmente, sin darse cuenta. No obstante también existen las que son demasiado obvias, como cuando una persona requiere de suplementos químicos que le den ese volumen corporal que desea, por lo que además se caería en una adicción a las drogas.
Donde los casos se dan de mayor forma es en los hombre entre los 18 y 35 años de edad, según la sicóloga especialista Alejandra Méndez, quien comentó que esto sin lugar a dudas se debe más que nada a la presión social que ejerce ésta misma, con canales como los medios de comunicación masivos, donde la estética corporal es la prioridad y son aspectos que desean copiar las propias personas y que a consecuencia deese afán por lograrlo, llegan a los extremos que marca este trastorno.
Dentro del deporte de alto rendimiento también suele pasar que los atletas, en algunos casos tomen ese camino, según narró Roberto Fernández, ex saltador de garrocha cubano que ahora radica en México y entrena a gente como la campeona Panamericana Romary Rifka; y es que mucho tiene que ver los programas que manejen los profesores con los pupilos, porque -según explicó- se debe llevar "una línea de ejercitación de acuerdo a lo que requiere y su cuerpo soporta, ya que si se extralimita las condiciones a cualquier nivel como muscular, cardiaco, del sistema nervioso, puede ser de graves consecuencias en todos los casos". Otra de las causas que llevan a que esta patología vaya en ascenso es la misma presión social, pero en el aspecto de que no son bien llevados por las personas que se pueden ver como guías, pues en un trabajo de gimnasio un instructor puede pedirle una cantidad de repeticiones, pero ese "profesor" podría no estar capacitado al 100 por ciento, y un ejemplo es que durante los recorridos a varios sitios donde de trabaja con pesas, el monitor no tiene ni idea de trastornos como la vigorexia.
Un aspecto más que debe tratarse es lo relacionado con la alimentación, base para que una persona pueda obtener la masa muscular que desea, como mencionó el instructor Gerardo Parada, donde el comer adecuadamente es fundamental, con base en una dieta rica en proteínas, carbohidratos y grasas, elementos que generan ese volumen que, complementado con el trabajo dentro de un gimnasio o con el ejercicio en general, tornean el cuerpo a la forma que la persona quiere.
Sin embargo, si no se mantiene este requisito, las descompensaciones para el esfuerzo físico del exceso de trabajo pueden ser muy perjudiciales para el cuerpo y de forma contundente en todo el organismo.
A pesar de todo, algo en lo que los diversos especialistas en sus ramos han recalcado, es que el ejercicio naturalmente es benéfico para la salud, siempre y cuando sea llevado con un programa que vaya de acuerdo a las condiciones que cada persona presente, ya que si no es de esa forma pueden llegar a los extremos, que en este caso llevan a la vigorexia, que entrega consecuencias al organismo y que puede llegar a orillar a un ser humano a otras adicciones.
Se trata de un trastorno que afecta física y mentalmente a aquellas personas que se ejercitan en forma excesiva¿Quién no ha oído la frase "mente sana en cuerpo sano? Un verso muy trillado en la sociedad cuando se quiere fomentar el deporte y su práctica en búsqueda de un beneficio personal y social, tanto en lo físico como en lo sicológico. Pero qué sucede cuando esos niveles de ejercitación y de exposición a un trabajo continuo son superados y llevados a un nivel que sobrepasa los estándares, que ya no se encuentran dentro de los parámetros que normalmente se tiene para seguir una rutina de ejercicios. ¿Qué pasa cuando alguien vive una situación así?
Lo primero es reconocer que se tiene un problema y uno muy grave, llamado vigorexia, un trastorno que se presenta en las personas al momento de realizar algún deporte o ejercitarse de forma excesiva, lo que es llevado a que esa persona tenga una figura perfecta.
A pesar de que físicamente esta patología es demasiado evidente, en la gente que comienza a sufrir esta acción no lo es tanto, en algunas circunstancias, ya que prácticamente es una enajenación o adicción como cualquier otra, donde poco a poco las personas caen en ella, generalmente, sin darse cuenta. No obstante también existen las que son demasiado obvias, como cuando una persona requiere de suplementos químicos que le den ese volumen corporal que desea, por lo que además se caería en una adicción a las drogas.
Donde los casos se dan de mayor forma es en los hombre entre los 18 y 35 años de edad, según la sicóloga especialista Alejandra Méndez, quien comentó que esto sin lugar a dudas se debe más que nada a la presión social que ejerce ésta misma, con canales como los medios de comunicación masivos, donde la estética corporal es la prioridad y son aspectos que desean copiar las propias personas y que a consecuencia de ese afán por lograrlo, llegan a los extremos que marca este trastorno.
Dentro del deporte de alto rendimiento también suele pasar que los atletas, en algunos casos tomen ese camino, según narró Roberto Fernández, ex saltador de garrocha cubano que ahora radica en México y entrena a gente como la campeona Panamericana Romary Rifka; y es que mucho tiene que ver los programas que manejen los profesores con los pupilos, porque -según explicó- se debe llevar "una línea de ejercitación de acuerdo a lo que requiere y su cuerpo soporta, ya que si se extralimita las condiciones a cualquier nivel como muscular, cardiaco, del sistema nervioso, puede ser de graves consecuencias en todos los casos". Otra de las causas que llevan a que esta patología vaya en ascenso es la misma presión social, pero en el aspecto de que no son bien llevados por las personas que se pueden ver como guías, pues en un trabajo de gimnasio un instructor puede pedirle una cantidad de repeticiones, pero ese "profesor" podría no estar capacitado al 100 por ciento, y un ejemplo es que durante los recorridos a varios sitios donde de trabaja con pesas, el monitor no tiene ni idea de trastornos como la vigorexia.
Un aspecto más que debe tratarse es lo relacionado con la alimentación, base para que una persona pueda obtener la masa muscular que desea, como mencionó el instructor Gerardo Parada, donde el comer adecuadamente es fundamental, con base en una dieta rica en proteínas, carbohidratos y grasas, elementos que generan ese volumen que, complementado con el trabajo dentro de un gimnasio o con el ejercicio en general, tornean el cuerpo a la forma que la persona quiere.
Sin embargo, si no se mantiene este requisito, las descompensaciones para el esfuerzo físico del exceso de trabajo pueden ser muy perjudiciales para el cuerpo y de forma contundente en todo el organismo.
A pesar de todo, algo en lo que los diversos especialistas en sus ramos han recalcado, es que el ejercicio naturalmente es benéfico para la salud, siempre y cuando sea llevado con un programa que vaya de acuerdo a las condiciones que cada persona presente, ya que si no es de esa forma pueden llegar a los extremos, que en este caso llevan a la vigorexia, que entrega consecuencias al organismo y que puede llegar a orillar a un ser humano a otras adicciones.